Que el electrón puede ser la esfera más perfecta del universo, es una conclusión a la que han llegado los investigadores del Imperial College de Londres, quienes han realizado investigaciones utilizando un haz de pulsos de fluoruro de iterbio, que aseguran es mucho más sensible que la última que realizaron en 2002 investigadores de la Universidad de California, en Berkeley, usando átomos de talio.
Como se recordará, los electrones son partículas subatómicas que rodean al núcleo del átomo, con una masa muy ligera y su movimiento genera la corriente eléctrica. Aunque su existencia fue propuesta por el físico irlandés G. Johnstone Stoney, fue en 1897 cuando Joseph John Thomson descubrió su carácter de partícula fundamental y en 1909 Robert Millikan confirmó su existencia al medir sus propiedades, en particular la carga eléctrica.
Edward Hinds, quien encabeza el equipo que realizó las mediciones, afirma que lo que separa a estas partículas subatómicas de la redondez absoluta es menos de 00000000000000000000000001 cm, y que esta investigación no es sólo una búsqueda de precisión, pues durante algunos años se ha intentado calcular si el electrón está aplastado, como aseguran algunos físicos, lo que llevaría a concluir que el tiempo es asimétrico, provocando una revisión del “modelo estándar” de la física de partículas. Esto significaría que la física no trabaja de la misma forma cuando el tiempo retrocede, que cuando avanza.
En este estudio, publicado el 25 de mayo del 2011 en Nature News, los investigadores expresan que cualquier desviación de la redondez perfecta de los electrones debe medir menos de una milmillonésima de milmillonésima, de milmillonésima de centímetro de diámetro y que “si un electrón se inflara hasta el tamaño del sistema solar, todavía parecería esférico dentro de la anchura de un cabello humano”.
Por último, este equipo de investigadores, que tienen la certeza de que su trabajo abre la puerta a grandes descubrimientos, piensan mejorar su técnica en un factor de 10, hasta finalmente alcanzar un factor de 100, lo que permitiría detectar los efectos de una posible distorsión y demostraría la existencia de nuevas partículas muy masivas.
