Gabriel Contreras
La creación de círculos virtuosos, el establecimiento de alianzas productivas y la implementación de leyes que protejan o promuevan la investigación, son tres factores de gran interés para el paisaje científico mexicano en estos momentos, a ese respecto conversamos con el Doctor Octavio Tonatiuh Ramírez, especialista en biotecnología y titular del área en la UNAM.
Cerrar círculos virtuosos, eso es algo básico cuando lo que se pretende es progresar en el ámbito de la investigación y el conocimiento, asegura Octavio Tonatiuh.
Ramírez participó activamente en el Encuentro Biomonterrey, convocado por la Coordinación de Ciencia y Tecnología de Nuevo León y realizado en su undécima edición a principios del mes de septiembre en la ciudad de Monterrey.
Según el Doctor Ramírez, en el escenario del conocimiento no se transita jamás en forma solitaria, ya que siempre se precisa de unir fuerzas, formar equipos, y avanzar de manera conjunta. Así, cuando el investigador llega a descubrir algún fenómeno, ha de ser en buena parte a causa de su capacidad para formar equipos y reunir intereses alrededor de un objetivo.
Sin embargo, aclara el conferencista, es preciso establecer que el investigador no tiene por qué distinguir tajantemente entre investigación básica y aplicada, ¿Por qué? porque cuando se comienza a trabajar sobre una idea, nos explica, no siempre se sabe cuál será la contingencia, incluso a veces no se sabe específicamente cómo será aplicada esa acción, porque puede que eso se observe hasta bien avanzado el proceso.
Cuando se procede a investigar, nos dice Tonatiuh entrevistado luego de su participación, no se puede pensar sólo en lo aplicable de ese saber, aunque lo más posible es que la indagación nos abra puertas a resultados potenciales.
Al cuestionar al Doctor Ramírez en torno a las relaciones existentes entre negocio y actividad biotecnológica, nos dice que el conocimiento no ha de buscarse simplemente como conocimiento puro, sino que, en la medida de lo posible, ha de ligarse su proceso a la producción de bienestar y negocios, recurriendo para ello, precisamente, a gente especializada en ese tipo de actividades.
Al referirse a las alianzas que en términos de producción suelen establecerse entre los centros de investigación de la UNAM y diversas empresas farmacéuticas europeas, Tonatiuh Ramírez asevera que, dado que cada vez son más complejas y costosas las indagaciones científicas, la UNAM desarrolla hoy en día una política de alianzas que suele redundar en beneficios para los investigadores, la industria farmacéutica e incluso la universidad implicada. Eso, nos dice Tonatiuh, eso es una prueba vital de la utilidad del tan citado “Clúster”.
La cuestión legal es otro de los factores implicados en el desarrollo de la investigación científica en el México de hoy. En ese sentido, Tonatiuh Ramírez nos indica que la presencia frágil y pasajera de los legisladores resulta un obstáculo para las reglamentaciones en relación con la ciencia, ya que los diputados pueden participar tres anos en una legislación, pero llegado el momento de culminar su servicio, se van y no regresan, obligando a los impulsores de esa legislación a comenzar otra vez de cero.


