Apoyemos a los niños sobresalientes

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little student girl studying at school

Juan Roberto Zavala

Uno de los más serios problemas a que se enfrenta el sistema educativo nacional y miles de familias mexicanas, es la falta de detección oportuna y de atención especializada a los niños destacados y superdotados, que a decir de los expertos, en nuestro país el 15 por ciento de los menores de 18 años tienen un nivel intelectual destacado, y de ellos, 50 mil son superdotados.

Aunque si bien la Secretaría de Educación tiene un programa para identificar y atender a esa población talentosa, no es suficiente y además la mayor parte de las escuelas del país no están preparadas para apoyar a estos niños, que en muchas ocasiones sus aptitudes sobresalientes se confunden con hiperactividad y falta de atención, pues se aburren en el aula con el avance académico de sus compañeros.

Esto viene a colación porque recientemente Carlos Antonio Santamaría Díaz, niño de nueve años de edad ,graduado en el diplomado de Química y Biología Molecular de la Facultad de Química de la Universidad Autónoma de México, estuvo en el pleno de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión y al preguntarle si le gustaría ser legislador contestó: yo no quiero ser diputado, no quiero ser como ustedes; yo quiero ser científico.

Él, Carlos Antonio, tuvo la fortuna de nacer en el seno de una familia que lo entendió y lo apoyó y de tener maestros, en la UNAM, que le permitieron desarrollar todo su potencial.

Otros pocos también son detectados y apoyados por sus familias y maestros y asisten a cursos especiales en universidades o a clases extracurriculares de matemáticas, de ingeniería, de química o de idiomas

Sin embargo, la mayor parte de esto niños lamentablemente no tienen esas facilidades, pues frecuentemente son confundidos y aún diagnosticados con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad y por su alto desempeño en muchas ocasiones son rechazados por sus compañeros y algunos se enfrentan al bulling de los niños promedio.

Pero además, a decir de los expertos, junto a su alta capacidad de comprensión y razonamiento lógico, generalmente tienen intensidad emocional , como su alegría de vivir o un fuerte deseo de aprender, que también hace que en ocasiones sus compañeros los excluyan de sus juegos y aun de su compañía, con lo que algunos de ellos llegan a tener conflictos internos como ansiedad, fuerte autocrítica, etc.

Aun desde muy pequeños estos niños presentan rasgos sobresalientes como caminar y hablar primero que el resto de los infantes, el deseo de conocer lo que está a su alrededor, dominar rápidamente juegos y juguetes y un gran interés por todo lo novedoso.

En las escuelas son altamente responsables y por tanto cumplen a satisfacción sus tareas escolares, obtienen excelentes calificaciones y tienen altos niveles de creatividad y en muchos casos habilidades excepcionales en diversas áreas, como escritura, matemáticas, etc.

De ahí la importancia de que los padres de familia, los maestros en las escuelas primarias y secundarias y la sociedad en general ayudemos a detectar y apoyar a estos talentos para que aprovechen al máximo sus habilidades intelectuales en beneficio de ellos mismos y de la sociedad.

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