El trastorno disfórico premenstrual puede causar tristeza

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MEC. Gisela Aguilar Martínez

El trastorno disfórico premenstrual (TDPM) puede provocar graves síntomas de depresión e irritabilidad previo al periodo en niñas y mujeres en edad fértil, sospechándose que tiene que ver con una alta sensibilidad de las hormonas estrógeno y progesterona.

La sintomatología no solo incluye un bajo estado de ánimo, sino que además de la tristeza, que se manifiesta en esta fase desaparece con el periodo o poco después, el trastorno disfórico premenstrual puede provocar estos otros síntomas: cambios de humor, irritabilidad, ansiedad, dificultades de concentración, fatiga, insomnio o aumento de las ganas de dormir. Dolor o hinchazón.

El trastorno disfórico premenstrual es considerado como un trastorno depresivo, aunque no suele ser un diagnóstico muy común.

La tristeza no puede considerarse sinónimo del trastorno disfórico premenstrual (TDPM). Si bien es cierto, la tristeza puede aparecer con el ciclo menstrual, pero es una emoción básica normal en determinados momentos en cualquier persona y no es considerado un trastorno psicológico.

Para dar como un hecho este trastorno, al cumplirse con los síntomas antes mencionados es porque están interfiriendo negativamente en la vida de la mujer tanto en sus relaciones laborales, académicas o personales y sociales. Deberán presentarse en la mayoría de ciclos menstruales durante un año y ser suficientemente graves o que creen un malestar importante a la persona que los padece.

Alrededor del 75% de niñas y mujeres tienen problemas no solo físicos, sino también de tipo emocional en sus menstruaciones. Entre el 2% y el 10% de las mujeres en esta clasificación padecen el TDPM, aunado a esto síntomas afectivos. Aunque en el síndrome premenstrual (SPM) es usual el mal humor, en el trastorno disfórico premenstrual esto se agrava considerablemente.

El síndrome premenstrual es más frecuente que el trastorno disfórico premenstrual y se considera más leve.

Este trastorno viene acompañado de síntomas que bajan el ánimo y la sensación de bienestar. No obstante, la tristeza que puede sentirse con el trastorno disfórico premenstrual llega a causar un malestar clínicamente significativo provocando un descontrol en la vida cotidiana.

En el caso del sentimiento de tristeza se puede sentir desgano al realizar diversas actividades o tareas. En el trastorno disfórico premenstrual no existe tal alcance como ocurre con la depresión y el desarrollo es cíclico. Los síntomas aparecen cerca de la ovulación o alrededor de las dos semanas previas a la menstruación y finalizan progresivamente después su inicio.

El autocuidado, llevar un estilo de vida más saludable, incorporar hábitos de higiene del sueño o practicar algún deporte o actividad física ayuda a generar endorfinas lo que proporciona mayor sensación de bienestar. mucha agua y evitar el alcohol, los azúcares y las grasas saturadas.

Tanto la familia como personas allegadas a la joven o mujer que está sufriendo esta irregularidad, no se le puede pedir que lo afronte y se esfuerce por mejorar su estado emocional. El trastorno no es algo con lo que la mujer pueda lidiar, más bien es orgánico y se produce así.

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