Jorge Pedraza Salinas
El doctor Eduardo Aguirre Pequeño es una destacada figura del humanismo universitario, que nos legó sus enseñanzas y su ejemplo. De ese ejemplo debemos de tomar para nuestra reflexión la generosidad, la persistencia, la constancia y la inteligencia, puestas al servicio de la ciencia y de la humanidad.
El doctor Aguirre Pequeño fue uno de los científicos más respetados de México. Fundador de las Facultades de Agronomía y Ciencias Biológicas, así como del Instituto de Investigaciones Científicas de la UANL, tuvo el valor de experimentar en carne propia para ayudar a combatir el mal del pinto.
El Doctor Eduardo Aguirre Pequeño, nació en Hualahuises Nuevo León, el 14 de Marzo de 1904 Este fue el lugar de su infancia y de sus primeras vivencias. La imagen del terruño habrá de acompañarlo durante toda su vida.Hijo de Don Juan E. Aguirre y Doña Leónides Pequeño, contrajo nupcias con la hija del historiador David Alberto Cossio, la Sra. Amparo Cossio. De su matrimonio nacieron cuatro hijos: Eduardo y David, médicos cirujanos; Juan Enrique, ingeniero agrónomo y Amparo, laboratorista.
PERFIL DE UN UNIVERSITARIO
A grandes rasgos daremos un perfil de este distinguido universitario.
Le toca vivir en un momento crítico, de cambios políticos, en el que el país y el Estado demandaban los mejores talentos y lo mejor de sus hombres. En 1925, Aguirre Pequeño estaba estudiando en el Colegio Civil. Llega a graduarse como Médico Cirujano en 1932.
La etapa post-revolucionaría aportó un sentido nuevo y diferente al progreso integral de la comunidad regiomontana; por ejemplo de 1928 a 1935, acontecen sucesos que habrán de impactar a la comunidad nuevoleonesa. De esa época es la visita del Presidente Plutarco Elías Calles al Niño Fidencio; se construye la Carretera a Cadereyta; la Escuela Monumental Fernández de Lizardí encuentra un apoyo rotundo para su construcción; Como parte de su campaña electoral a la presidencia de la República, llega a Monterrey José Vasconcelos.
Paralelamente, se incrementa la difusión radiofónica con la XET y otras estaciones; se registran nuevos asentamientos que definen a Colonias urbanas como la Industrial, Talleres, Larralde, y otras. Según el censo poblacional de esa época, había 137,387 habitantes en Monterrey y 417 mil en todo el Estado de Nuevo León.
De esa época es, también, el proyecto de crear la Universidad de Nuevo León. El escritor Alfonso Reyes, en su «Voto por la Universidad del Norte» lo propone desde Brasil y es apoyado por los diversos sectores de la población nuevoleonesa. Principia la construcción del Hospital Civil. Se aprueba la primera Ley Orgánica de la Universidad, siendo Gobernador Francisco A. Cárdenas.
Posteriormente se sientan las bases para la enseñanza superior socialista, la cual encuentra una fuerte oposición que culmina en 1934 con el cierre de la Universidad y la renuncia del rector.
Ese mismo año, el Dr. Eduardo Aguirre Pequeño toma la dirección del Colegio Civil y al año siguiente asume la coordinación de un proyecto de su manufactura: el Instituto de Orientación Social de la Universidad, que sería el inicio del servicio social obligatorio como requisito para graduarse.
Sus conocimientos de Epidemiología y Parasitología lo llevan a ser becado y tener la oportunidad de trabajar junto al eminente Dr. J. Basigalupo, de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional, en 1936. Son años de mucha actividad, entre conferencias, y artículos científicos.
EL MAL DEL PINTO
Estando en el Politécnico viaja a la zona de Guerrero donde había una cantidad considerable de enfermos del Mal del Pinto. Esta enfermedad es producida por un Treponema identificado en 1938, por el Dr. Alfonso Ermenteros y su colaborador el Dr. Francisco de León Blanco, ambos de la Habana, Cuba. El Dr. Blanco se integró al equipo de la zona de Guerrero negro en México. Al respecto, el Dr. Hernán Salinas nos dice que;
«Todo estaba confirmado en la etiología del mal del Pinto y sólo faltaba llenar un precepto científico: la comprobación. Los animales del laboratorio no llegaban a infectarse y se pensó que solamente el hombre era susceptible; se necesitaban voluntarios. Y un médico de Monterrey, el Dr. Eduardo Aguirre Pequeño, en esos años profesor de parasitología de la UNAM y director de la escuela de medicina rural del IPN, se ofreció a realizar la prueba….»
El 18 de noviembre de 1939 se prestó voluntariamente a la prueba y recibió cuatro inoculaciones en la cara interna del brazo izquierdo, con la serosidad de un paciente del Estado de Guerrero. La terrible enfermedad la padeció durante poco más de tres años, dejándole huellas de por vida. Por fortuna la aparición de la penicilina le ayudó a salir adelante en ese importante experimento que buscaba una fase superior del conocimiento y del cual hay que tomar la lección.
A pesar de sufrir inflamaciones, trastornos nerviosos, cardíacos y de otros sistemas, el Dr. Aguirre Pequeño no dejaba de registrar la sintomatología y estuvo observado y asistido permanentemente por otros científicos.
SU LECCIÓN
Gracias a su sacrificio se lograron notables avances en el tratamiento de esta enfermedad. La suya fue toda una lección. Arriesgar la propia salud para ayudar a los demás, es algo que le valió el reconocimiento de sus contemporáneos.
Fue Director y Fundador del Instituto de Investigaciones Científicas de 1944 a 1962, Director de la Facultad de Medicina de la UNL: 1945-1947. Fundador y Primer Director de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UNL. 1953-1962. Fundador y Primer Director de la Facultad de Agronomía, 1954-1956.
Entre otros reconocimientos recibió los siguientes: • Doctorado “Honoris Causa” por la UANL, el 19 de septiembre de 1986. • “Premio Luis Elizondo”. • “Medalla al Merito Científico”. • Nombramiento de Maestro Emérito por la Facultad de Biología . • En septiembre del 2002 en esta Plaza de los Universitarios Ilustres, se le brindó un homenaje como uno de los pilares de la UANL, develando un busto en su honor como reconocimiento de la comunidad universitaria a un hombre que dedicó su vida para dar luz a la ciencia y a la Universidad. *El más reciente de los reconocimientos se lo ha hecho el Congreso del Estado, al declararlo en nombre del pueblo de Nuevo León “Benemérito de la Educación en Nuevo León”.
Perteneció a la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística; Sociedad de Microbiología; Sociedad Mexicana de Historia Natural; Sociedad Cubana de Medicina Tropical; American Society Parasitology; Sociedad Mexicana de Higiene y Medicina del Trabajo; Sociedad Nuevoleonesa de Historia Natural José Eleuterio González; Sociedad Mexicana de Dermatología; Sociedad Nuevoleonesa de Estudios de Neuro-Psiquiatría.
