¡Ah, la adolescencia!

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Tomado del libro «Los adolescentes preguntan» de Ismael Vidales

Mi hijo tiene 12 años, él está pasando por una etapa de rebeldía muy fuerte. Mi esposo y yo no sabemos qué hacer. Nuestro hijo nos contesta muy feo, dice malas palabras y hasta ha llegado insultarme. Como soy ama de casa paso mucho tiempo con mis hijos (una niña de 9 y con él).  

El se enoja porque le insisto que coma, me preocupa que el vaya en contra mía en todo momento, cuando trae hambre y le digo que coma es por su bien, por darme la contra mejor se va a su recámara y me deja muy preocupada. Además el tiene un problema que le está atendiendo un ortodoncista y ya le dijo que tiene que lavarse los dientes y le explicó varias veces que debe hacer, porque si no, lo tienen que operar.

Yo a todas horas le estoy insistiendo que siga las indicaciones del médico, pero por hacerme sentir mal no lo hace. Mi marido me dice que a lo mejor lo estoy hostigando mucho, pero yo no quiero que vaya a ser un muchacho malo. En la secundaria de mi hijo ya lo han reportado porque le contesta a la maestra. Nos han dicho que todo el tiempo reniega de su papá y de mi. Mi marido es un hombre trabajador y cuando el llega también se preocupa por la actitud de mi hijo, mi esposo ya ha platicado con el, pero al parecer no hay poder humano que lo haga entender que debe modificar su carácter.

Quiero que usted me aconseje como comprenderlo, yo estoy en la mejor disposición de cambiar si es posible, para que el sea mejor. También me he puesto a pensar que como yo estaba acostumbrada a tratarlo como niño ahora que ya está entrando a la adolescencia no se que hacer. Me interesa mucho su opinión al respecto y de antemano muchas gracias por su ayuda.

Estafanía. 

Estimada señora : Es muy cierto, que los hijos merecen todo el apoyo y la comprensión de los padres. También es cierto que ellos tienen obligaciones para con los padres. El justo equilibrio en el cumplimiento de las obligaciones por ambas partes es lo que garantiza la armonía en las relaciones padres-hijos. Cuando una de las partes cumple y la otra no lo hace, se provoca el desequilibrio y las tensiones, y si además la parte que no cumple se torna exigente, entonces la situación se vuelve mas grave, llegando a protagonizarse una tiranía muy clara y una aceptación de esa tiranía por parte de los padres.

Pero si son los padres tiranos y el hijo es el tiranizado, la situación es por razones claramente ventajosas por la edad, estatus, la experiencia y los recursos diversos de que pueden disponer para ofrecer sofisticadamente o enmascaradamente su tiranía. Aquí convendría que revisaran sus papeles, obligaciones, responsabilidades, el trato, el tono, la intencionalidad, etc. de sus relaciones, y con objetividad intenten replantear las reglas que ambos habrán de obedecer so pena de aceptar el castigo derivado de su incumplimiento. Es tiempo de que acepten que están en momentos críticos: uno buscando construir su identidad, otra aferrándose a su papel protector, pero en ambos casos los límites se han perdido.

Su hijo está en el mejor momento de asumir responsabilidades como parte importante de su formación, si ahora le sobre energía para cuestionar e insultar, es momento de canalizar positivamente esos sobrantes de fuerza y entusiasmo. No se deprima, actúe con firmeza, con decisión y con la bondad que la caracteriza como madre.

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