Cómo cambian los tiempos… y las personas

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Jorge Pedraza

Tomado del «El Porvenir»

fimaderoHace unos días –el 22 de febrero—se recordó el centenario de la muerte de don Francisco I. Madero. El Apóstol de la Democracia había conseguido acabar con la dictadura de Porfirio Díaz y daba los primeros pasos hacia la consolidación de la democracia cuando fue traicionado por Victoriano Huerta, quien lo mandó asesinar.

En esta ocasión recordaremos las visitas que don Francisco hizo a la ciudad de Monterrey y la forma tan distinta en que fue recibido. En la primera, el 5 de junio de 1910, fue detenido por las autoridades y llevado a prisión y en la segunda –el 19 de octubre de 1911—fue recibido en forma cordial por los nuevoleoneses y sus gobernantes.

Don Francisco I. Madero siempre tuvo un gran cariño por Nuevo León y por los nuevoleoneses. La cercanía con su tierra natal, la presencia de algunos familiares radicados en Monterrey, así como algunos personajes nuevoleoneses que influyeron en su vida, hacían de Monterrey un sitio atractivo para el apóstol de la democracia.

Fray Servando Teresa de Mier, Mariano Escobedo y José Eleuterio González, siempre estuvieron en la mente y en los ideales de Madero. Sus ideas, no cabe duda, influyeron en su pensamiento.

Es importante señalar que el Estado de Nuevo León había sido gobernado durante años por el General Bernardo Reyes, quien se mostró titubeante ante el apoyo que le demostraron muchos mexicanos para llevarlo al poder en el plano nacional.

Por ejemplo, el 30 de noviembre de 1908, en virtud de una serie de rumores, Reyes aclara que no lanzará su candidatura a la vicepresidencia del país. Un año después, el nueve de septiembre de 1909, el gobernante de Nuevo León informa que ha renunciado a la candidatura para la vicepresidencia de la República que le han ofrecido sus simpatizantes en la Capital.

El tres de noviembre de ese mismo año, Reyes es enviado por Porfirio Díaz a Francia, para estudiar los sistemas militares en aquel país. El 28 de febrero de 1910, el Congreso del Estado acepta la renuncia presentada por el Gobernador Bernardo Reyes.

El cinco de junio de ese año de 1910, es detenido en Monterrey don Francisco I. Madero. Su aprehensión es llevada a cabo por la policía regiomontana en la Estación Unión del Ferrocarril, cuando se disponía a abordar el tren a Torreón, Coahuila. Se le traslada de inmediato a la Inspección de Policía.

Madero había llegado a Monterrey el día anterior, para celebrar un mitin en la Alameda Porfirio Díaz –hoy Alameda Mariano Escobedo– con motivo de las elecciones presidenciales. En este acto político fue acompañado por el ingeniero Félix F. Palavicini y el licenciado Roque Estrada.

De acuerdo con el Censo de Población, para ese año de 1910 en Nuevo León existía una población de 365 mil 150 habitantes. De éstos, 68 mil 528 radicaban en Monterrey, ciudad que ocupaba en ese momento el quinto lugar entre las ciudades más importantes del país.

El 11 de mayo de 1911, muere en Monterrey don Evaristo Madero, abuelo de don Francisco I. Madero. Había sido diputado constituyente del Estado de Nuevo León en 1857 y regidor del cabildo regiomontano. También destacó como agricultor, ganadero y hombre de negocios. Fue además fundador del Banco de Nuevo León.

El día 26 de ese mismo mes y año, con expectación y asombro se recibe en Monterrey la noticia de la renuncia hecha un día antes ante el Congreso de la Unión, del general Porfirio Díaz a la Presidencia de la República. A través de reelecciones, Díaz gobernó al país con la divisa de “poca política y mucha administración”. Porfirio Díaz salió a Francia.

El cuatro de junio, el general Bernardo Reyes regresa a México y el 12 de ese mismo mes, Madero y Reyes son propuestos por los comités reyistas para la Presidencia y la Vicepresidencia de la República, respectivamente. Sin embargo, el general Reyes, en un manifiesto dirigido a la Nación el cuatro de agosto de ese año de 1911 acepta ser postulado como candidato a la Presidencia de la República.

Tres días después, el siete de agosto, desde la Capital del país el general Reyes da a conocer, ya como candidato, su programa de trabajo. Ese programa estaría basado en 17 puntos que a su juicio debían ser atendidos de inmediato. Entre ellos destacaban el sufragio efectivo y una nueva legislación en beneficio de los obreros.

El 28 de septiembre el general Reyes sale de México. Declina su postulación a la Presidencia y se embarca con destino a La Habana. Mientras tanto, sus simpatizantes adheridos a los clubes reyistas, se declaran a favor de don Francisco I. Madero.

De acuerdo con el resultado de las elecciones efectuadas el 15 de octubre, Madero y Pino Suárez obtuvieron el triunfo como Presidente y Vice-Presidente, respectivamente.

Una vez más, el 19 de octubre de ese 1911, llega a Monterrey en gira oficial don Francisco I. Madero. Durante su estancia de tres días en esta ciudad, es atendido por el gobernador Viviano L. Villarreal y por el alcalde de Monterrey, doctor Fermín Martínez. El Presidente Madero y su esposa, doña Sara Pérez de Madero fueron objeto de un cordial recibimiento por parte de los regiomontanos en la estación del ferrocarril, la misma en la que fue detenido en junio de 1910.

Cómo cambian los tiempos…. y las personas.

 

 

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