Jorge Pedraza
Publicado en El Porvenir
En noviembre del año 2003 –este año se cumplen 10–, apareció en la prensa nacional e internacional la noticia relativa a la puesta en venta de un libro de Jorge Luis Borges, considerado sumamente raro, ya que sólo se editaron 300 ejemplares del mismo. Según la nota publicada en “El Universal” (19 de noviembre de 2003), el libro era “Fervor de Buenos Aires” y su precio de subasta en Londres fue de 50 mil dólares.
Un ejemplar de este libro, como otros del escritor argentino, se encuentra también en la Capilla Alfonsina de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fue editado en el año de 1923 –tiene ya 90 años– y posee la siguiente dedicatoria:
“A Alfonso Reyes, hombre de docta perspicacia. Jorge Luis Borges”.
Existen otros libros suyos en la Capilla Alfonsina de la UANL, que también son verdaderas joyas. Están, por ejemplo, “Evaristo Carriego”, “Historia Universal de la Infamia”, “Luna de Enfrente”, “Otras Inquisiciones”, “Las Kennigar”, “Historia de la Eternidad”, “Discusión”, “El Idioma de los Argentinos”, y otros, así como las Revistas Sur y El Hogar, en donde se pueden encontrar numerosos textos, todos ellos dedicados por su autor al regiomontano ilustre.
A propósito de los libros de Borges que le envió a don Alfonso Reyes, hemos de comentar una anécdota. Se refiere a “El tamaño de mi esperanza” y es ésta:
En 1971, cuando recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Oxford, durante una tertulia que se ofreció en su honor, alguien recordó la existencia del libro “El tamaño de mi esperanza” y Borges intentó negarlo. Al día siguiente, alguien le llamó por teléfono para informarle que a unas cuantas cuadras podía encontrar el libro en la Biblioteca Bodleiana.
–“Estoy perdido –le dijo a María Kodama–, ¿qué vamos a hacer?”
Ese libro también, se encuentra en ese templo del saber que es la Biblioteca Universitaria Capilla Alfonsina, en la UANL.
El autor de “El Aleph” sentía una gran admiración por nuestro Alfonso Reyes. Aunque había una diferencia de diez años de edad (Reyes había nacido en 1889 y Borges en 1899), hubo entre ellos una amistad que se prolongó a través del tiempo y la distancia. De ello ha quedado constancia también en la correspondencia que guarda celosamente Alicia Reyes, nieta del ilustre humanista regiomontano.
Borges, a quien recordamos en ocasión del aniversario número 27 de su fallecimiento, era un apasionado de la lectura. Su relación con los libros y las bibliotecas, lo llevó a ser dueño de un saber enciclopédico. De sus textos, recordamos «La biblioteca de Babel», un lugar en donde se guardan y se conservan los libros de todo el mundo y de todos los tiempos. Otro de los temas en sus libros, es el de los laberintos como símbolo del espacio complejo y cerrado que contiene la vida misma. También el tiempo y la eternidad adquieren una gran importancia en su obra.
En innumerables textos y entrevistas, Borges reconoció en Alfonso Reyes al maestro. Uno de los mayores elogios, lo hizo cuando dijo: “Para mí el mejor prosista de la lengua española de éste y del otro lado del Atlántico sigue siendo el mexicano Alfonso Reyes. Tengo recuerdos muy gratos de su amistad, de su bondad… Para mí fue un escritor ejemplar, y su obra, una gran obra. Si tuviera que decir quien ha manejado mejor la prosa española, en cualquier época, sin excluir a los clásicos, yo diría inmediatamente: Alfonso Reyes”.
FRASES DE BORGES
Borges nos dejó una serie de frases, de las cuales ahora recordaremos diez:
1.- *Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única.
2.- *Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca.
3.- *Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón.
4.- *Antes las distancias eran mayores porque el espacio se mide por el tiempo.
5.- *He cometido el peor pecado que uno puede cometer. No he sido feliz.
6.- *La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.
7.- *He sospechado alguna vez que la única cosa sin misterio es la felicidad, porque se justifica por sí sola.
8.- *La belleza es ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica.
9.- *Todas las teorías son legítimas y ninguna tiene importancia. Lo que importa es lo que se hace con ellas.
10.- *Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos.
SU VISIÓN, CADA VEZ MÁS CLARA
A medida que iba perdiendo la vista, su visión del mundo y de la humanidad era cada vez más clara y profunda. Había nacido cuando el siglo XIX se despedía: el 24 de agosto de 1899.
Hace unos días, en este mes de junio, se cumplieron 27 años de la partida de Jorge Luis Borges, ese gran argentino que se convirtió en ciudadano del mundo. En 1986, al conocerse enfermo de cáncer, estableció su residencia en Ginebra, ciudad a la que lo unía un profundo amor. El 26 de abril de ese año se casó con María Kodama. Falleció el 14 de junio de 1986, a los 86 años. Sus restos descansan en el cementerio de Plain Palais.
Su figura crece con el paso de los años y aunque no haya logrado conseguir el Premio Nobel de Literatura, su obra perdura en el tiempo. A Borges le gustaban las tardes de oro de junio. Un día de junio se nos fue. Tiempo atrás había escrito su poema «Junio, 1968», en el cual nos habla –una vez más– del regiomontano Alfonso Reyes: «Y a Reyes –dice en ese texto– no le desagradará ciertamente/ la cercanía de Virgilio».
He aquí otra parte del poema: El hombre, que está ciego,/ sabe que ya no podrá descifrar/ los hermosos volúmenes que maneja/ y que no le ayudarán a escribir/ el libro que lo justificará ante los otros,/ pero en la tarde que es acaso de oro/ sonríe ante el curioso destino/ y siente esa felicidad peculiar/ de las viejas cosas queridas.
