Jorge Pedraza
Nuevo León ha dado a México y al mundo grandes hombres como Fray Servando Teresa de Mier, Mariano Escobedo, José Eleuterio González, Alfonso Reyes y Raúl Rangel Frías, entre otros.
En cierta ocasión, don Alfonso Reyes se refirió a Fray Servando Teresa de Mier y al hacerlo lo calificó como «el otro regiomontano ilustre». En aquel momento no faltó quien se preguntara: Si Fray Servando es el otro regiomontano ilustre ¿quién será el primero?
Se entendió, en principio, que ese regiomontano ilustre era el propio Reyes, quien pecando de inmodesto había puesto en su propia boca el juicio que de él se habían formado sus contemporáneos.
Fue necesario entonces que don Alfonso recurriese a su ingenio para darle un giro a lo dicho y quedar a salvo de aquella acusación de petulancia. Como siempre –una vez más–, salió airoso de aquella situación al señalar que el regiomontano famoso y distinguido en quien primeramente había pensado era el filósofo Emmanuel Kant.
La salida no pudo ser más acertada. Efectivamente, Kant nació en la ciudad llamada en alemán Konisgberg. Konisg quiere decir rey y berg significa montaña. De esta forma, Monterrey vendría a ser la traducción al español del nombre de la ciudad que sirvió de cuna al autor de la «Crítica de la Razón Pura» . Por lo tanto, existe razón de sobra para llamar a ese sabio europeo «Regiomontano Ilustre», como lo hiciera don Alfonso.
Sin embargo, había entonces también –y los hay ahora– suficientes motivos para pensar que el título correspondía al propio Reyes. El Padre Mier y Alfonso Reyes son, sin duda, dos de los regiomontanos más ilustres que hasta ahora hemos tenido en esta ciudad que, por supuesto, cuenta con numerosos personajes que han logrado destacar en diversos campos, tanto a nivel estatal, nacional e internacional.
SU NACIMIENTO EN MONTERREY
Por lo que respecta al Padre Mier, les diremos que fue la suya una vida plena de aventuras que se inició en Monterrey el l8 de octubre de l763. En este mes de octubre de 2013 –este viernes– se cumplen 250 años.
Lamentablemente, en algunas publicaciones –bastante serias, por cierto– se menciona el año de l765, como fecha de su nacimiento, lo cual es erróneo. Y en este error caen publicaciones tan serias como la Enciclopedia de México. Este error lo encontramos también en el Diccionario Enciclopédico Larouse y en el Diccionario de Escritores Mexicanos, editado por la Universidad Nacional Autónoma de México.
En el libro de bautismos número 9l0 de la Catedral de Monterrey, folio l05, se encuentra una partida, de fecha 26 de octubre del año en cuestión, en la que se consigna que el Presbítero Juan Bautista Báez Treviño bautizó y puso los santos óleos y crisma a José Servando de Teresa, de nueve días de nacido. Era hijo de Joaquín Mier Noriega y de Antonia Guerra, españoles y vecinos de esta ciudad. Fue su padrino Salvador Lozano.
En la ciudad de Monterrey permaneció hasta los l7 años. Posteriormente se traslada a la capital de la República, en donde es ordenado sacerdote, recibe la licenciatura en teología y se le otorga el doctorado.
UNA VIDA LLENA DE AVENTURAS
Su vida está llena de aventuras. Era un orador brillante. Sus sermones llamaron la atención de quienes lo escucharon, entre ellos miembros del clero e inquisidores, quienes encontraron en sus discursos, además de «la palabra fácil y elocuente… ideas extrañas y contrarias a éstos».
Las cosas se ponen sumamente difíciles para el Padre Mier a raíz de un sermón que pronunció el l2 de septiembre de l794, con motivo de las fiestas en honor de la Virgen de Guadalupe. Sin embargo, se afirma que ya desde antes era vigilado muy de cerca por sus enemigos.
Sus ideas le ocasionaron una serie de problemas que lo llevaron a constantes destierros y a numerosas prisiones. Sin embargo, nunca se dio por vencido. Se le privó de su libertad y de sus títulos, pero jamás consiguieron encarcelar su pensamiento.
Recorrió distintos caminos en México, en los Estados Unidos y en Europa. Cada vez que caía se volvía a levantar. El tiempo que pasó en cautiverio, lo dedicó a escribir. Su obra escrita es sumamente importante, tanto en el aspecto histórico como en el literario. En las páginas de sus Memorias, en los textos de sus discursos, en sus poemas, en sus defensas en los procesos que se le siguieron, en sus cartas, hay de todo y todo es interesante.
De las muchas etapas que le tocó vivir, queremos destacar en esta ocasión, uno de los momentos más brillantes.
GRAN HABILIDAD PARA ESCAPAR Fray Servando tenía una gran habilidad para escapar, no diremos de la justicia, sino de las injusticias de que era objeto. Durante su estancia en Londres, conoce al español Francisco Javier Mina, a quien consigue persuadir de que lo acompañe en su expedición del año de l8l7.
Durante ese viaje adquieren una prensa y contratan a un impresor norteamericano. Su nombre: Samuel Bangs. Se le considera el primer impresor de Texas, Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León. Este personaje, poco conocido en nuestra tierra, ha sido objeto de varios estudios en los Estados Unidos, en Coahuila y en Tamaulipas.
El 2l de abril de l8l7, Mina y Fray Servando desembarcan en Soto la Marina, en donde construyen un fuerte para la defensa. Un mes después, el 24 de mayo de ese mismo año, Mina parte hacia el interior del país, mientras que el Padre Mier se queda en Soto la Marina. El l7 de junio de ese mismo año, el brigadier realista Joaquín Arredondo se traslada hasta ese lugar y toma el fuerte. Hace prisionero a Fray Servando, a quien despoja de sus pertenencias, entre ellos sus libros y la prensa, esa prensa que actualmente se encuentra en el Museo del Obispado de esta ciudad.
En Monterrey contamos, en el Museo del Obispado, con esta prensa que, sin duda, anhelarían poseer los vecinos Estados de Texas, Tamaulipas y Coahuila.
Fray Servando luchó por la independencia y aunque fue detenido en varias prisiones, jamás consiguieron encarcelar su pensamiento.
En caminos, prisiones y destierros, Fray Servando fue tejiendo su vida. Mientras, la Patria buscaba la definición de su destino. Sus detractores lo injuriaron y encarcelaron; buscaban acallar su voz. Mas todo fue en vano: no hubo encierro capaz de detenerlo. Su pensamiento viajó por mares y continentes. Y aun después de muerto sigue luchando.
El Padre Mier ha logrado burlar a sus enemigos y ha conseguido realizar su escape más espectacular: la fuga hacia la eternidad. Su nombre ha quedado grabado con letras de oro en el muro de honor de la Cámara de Diputados.
Personaje real capaz de inspirar novelas, Fray Servando es uno de nuestros más grandes hombres. De él, don Alfonso Reyes dijo: «Algo de magia parece flotar por toda su historia». En los combates que le tocó librar utilizó la palabra. Pero no descansó un instante de su vida para hacer de México un país libre y soberano. Tuvo la fortuna de ver el surgimiento de la Patria hacia la Independencia.
