Jorge Pedraza
El periodismo cultural es testimonio de la época, reflejo de la sociedad y del momento histórico que vivimos. Mucho ha tenido que luchar el periodista –y la sociedad con él– para que se respete la libertad de prensa y para que esta libertad sea puesta al servicio de la verdad.
El periodista debe ser amigo entrañable de la verdad y enemigo acérrimo de la mentira. El periodismo se debe escribir con claridad, honradez y sentido común. José Alvarado dijo en alguna ocasión que el periodismo es un oficio noble cuando la mano de quien lo ejerce es limpia y valiente.
En Nuevo León, el periodismo surge en el siglo XIX. Primero es la Gaceta Constitucional, órgano oficial del Gobierno del Estado y poco después nace «El Antagonista», primer periódico independiente en nuestro Estado. Numerosos periódicos hacen su aparición en ese siglo, incluyendo el primer diario, publicaciones literarias, algunas combativas, otras editadas por mujeres. De todo hay. No sólo en Monterrey, también en otros municipios del Estado.
Los más variados títulos han desfilado por el periodismo nuevoleonés. Estos son algunos de ellos: El Látigo, El Cura de Tamajòn, la Revista de Nuevo León y Coahuila, la Revista de Monterrey, La Guirnalda, El Jazmín, La Violeta, el Termómetro, La Luz, La Palabra, El Nivel, El Demócrata, El Pueblo, El Regiomontano, El Monterrey News, La Voz de Nuevo León, El Espectador, El Grano de Arena, El Eco, El Mañana, El Heraldo, hasta llegar a los que actualmente circulan, entre ellos El Porvenir, El Norte, Milenio, El ABC, La Razón, El Sol, Extra, Metro y Regio.
La Universidad Autónoma de Nuevo León también ha alentado numerosas publicaciones, entre ellas Universidad, Armas y Letras, El Estudiante, Archivaldo, Vida Universitaria, Prepas, El Bachiller, Voz y Presencia Universitaria, El Tigre, etc., etc.
Poco a poco se ha dejado sentir en nuestra comunidad la necesidad de mayores espacios en los periódicos locales para las noticias culturales. Universidad, Armas y Letras y Vida Universitaria, son algunos de las publicaciones que se empeñaron en difundir lo cultural. En la década de los 60, el decano de los diarios locales «El Porvenir» empezó a publicar una columna que se llamó «Nuevo León en la Cultura», en la cual se incluían las noticias relativas a los eventos culturales de cada día. También existían algunos suplementos literarios, como el “Aquí vamos” y “Ágora”.
70 ANIVERSARIO DE ARMAS Y LETRAS
El día de mañana, jueves 30 de enero, la UANL celebra el 70 aniversario de una de sus publicaciones: “Armas y Letras”. Han transcurrido 70 años, desde aquel mes de enero de 1944, momento feliz cuando el maestro Raúl Rangel Frías editó el primer número de la Revista «Armas y Letras».
Este personaje, que ahora tendría 100 años, inició, en ese mes de enero de 1944, una revista que tenía como propósito difundir el pensamiento universitario y a la cual le impuso el nombre de «Armas y Letras», tomando como base el famoso discurso que sobre las armas y las letras hizo Don Quijote.
El momento aquel en que nace la revista, era distinto al nuestro. El maestro Rangel Frías trazó en ese instante todo un proyecto que abarcaría, además de la propia publicación, la creación de la Escuela de Verano, de la Facultad de Filosofía y Letras y de la Biblioteca Universitaria «Alfonso Reyes». Más adelante establecería también el Festival Alfonsino.
Y por si lo anterior fuese poco, Rangel Frías convirtió en realidad uno de sus más grandes sueños: la creación de la Ciudad Universitaria.
Ya desde el primer número de «Armas y Letras», en el mes de enero de 1944, se dejaba bien claro el propósito de la misma. Citaré textualmente las palabras de su creador:
«Si hay algo que pueda resumir de otra manera nuestra verdadera intención, a esto mismo sólo puede llamarse humanismo, nostalgia y esperanza de un ser humano poderoso, hondamente ingenuo del corazón y de imaginación intensa y radiante».
En sus «Memorias», el propio Rangel Frías recuerda el instante aquel en que se fundó la Revista “Armas y Letras”: «En la Universidad me esperaban el deber y la fascinante tarea que impulsaba todos mis actos, desde adolescente, por levantar y fortalecer la casa de los estudios y el saber.
UNA NUEVA UNIVERSIDAD
«Tracé un programa que para aquellos tiempos era ambicioso y un tanto soñador. Trabajando desde aquel puesto de Director de Acción Social, la imagen de una nueva Universidad, modesta en sus principios, pero ardiendo en afanes de entendimiento, de solidaridad, de inteligencia y de poder para recoger y llevar el bien de la verdad y la belleza a todos los rumbos: «Armas y Letras».
«Proyecté la división interior de esta obra en cuatro direcciones, intelectual y literaria, la una; de publicaciones, la segunda; música la tercera; teatro y difusión cultural la última. La diversidad del conjunto tendría su función de promoción, ejecución y finalidad creativa en un todo orgánico dirigido por mí y cuyas expresiones se realizarían con un sentido de profunda vinculación humanística.
«El órgano central de estos anhelos fue nuestro boletín «Armas y Letras». Esta misma publicación fue el impulso motor… Las líneas del esfuerzo que hicimos cristalizaron en la Escuela de Verano, fueron una primicia o anticipo de preparación para la futura Facultad de Filosofía y Letras».
Otras iniciativas del maestro Rangel Frías surgieron posteriormente. Entre ellas el Museo de Historia del Obispado y la Biblioteca «Alfonso Reyes», cuyos fondos y el acervo de don Alfonso Reyes, dieron origen a la actual Capilla Alfonsina Biblioteca Universitaria.
Al conmemorarse el 350 aniversario de la ciudad de Monterrey, Raúl Rangel Frías dijo que «sólo se conserva en el tiempo lo que se somete a su mudanza».
Felicitamos muy cordialmente a la UANL y a su Revista “Armas y Letras” en su nueva etapa. A nosotros nos tocó el privilegio de dirigirla en la década de los 70. Fiel al propósito humanista original, «Armas y Letras» viene ahora de nuevo hacia nosotros desde el pasado para proyectarnos con mejores herramientas hacia el porvenir.
Que su publicación continúe con sus nobles propósitos y que sea presagio de un nuevo tiempo que aliente y promueva las tareas de la inteligencia.
Recordamos con afecto a nuestro amigo, el Lic. Raúl Rangel Frías, quien ahora estaría celebrando su primer centenario. Resulta difícil imaginar a la Universidad, sin la presencia de Rangel Frías. Con justicia, fue declarado por el Congreso del Estado “Benemérito de Nuevo León”.
En esta ocasión, concluiremos con las palabras contenidas en una de las obras clásicas de la literatura universal. En su famoso discurso sobre las armas y las letras de Don Quijote, el inmortal Cervantes señala que las armas requieren espíritu, como las letras, cuyo fin –decía– «es poner en su punto la justicia distributiva, y dar a cada uno lo que es suyo.»
