Jorge Pedraza Salinas
En este 2014 se han cumplido 125 años del natalicio del regiomontano ilustre Alfonso Reyes y en unos meses más –el 27 de diciembre— se recordará el 55 aniversario de su desaparición física. Y sin embargo, su obra está más vigente que nunca.
Año tras año nos llegan nuevas ediciones de sus obras, así como de otros autores que disfrutan –y nos permiten disfrutar— de su lectura. Sus Obras Completas llevan ya 26 tomos, a los que se han agregado varios libros de su Diario y de su Correspondencia. En suma, más de un centenar y medio de libros –cerca de los 200–, que nos dan la impresión de que don Alfonso sigue activo, muy activo.
Además, la Capilla Alfonsina, su casa de Benjamín Hill 122 en la Colonia Condesa de la ciudad de México, ha sido debidamente remozada y ha quedado tan hermosa que, según cuentan algunos, el espíritu de Don Alfonso regresa periódicamente a disfrutar de ese sueño que él logró hacer realidad. Pero no sólo eso. Ahora la Capilla Alfonsina cuenta con una institución gemela –también hermosa y digna— en la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Como si eso no fuera suficiente, hace unos días la prensa nos trajo la noticia de que tanto en la ciudad de México como en Monterrey, se realiza un programa de actividades muy completo para recordar las ideas de Reyes como parte de una campaña cuya intención es promover valores y ayudar a las actuales generaciones a buscar el bien y a vivir mejor.
Hay entre las obras de don Alfonso, una que queremos recomendar a las nuevas generaciones en esta ocasión. Se trata de la Cartilla Moral. Nunca fue tan actual como en estos tiempos, esta obra de Alfonso Reyes.
En la actual centuria, cuando ya creíamos haber superado los horrores y los genocidios que nos habían dejado las secuelas del deshumanizado siglo XX con sus dos guerras mundiales y sus campos nazis de concentración y sus muchas guerras parciales desde Vietnam a la ensangrentada republica chilena del general Augusto Pinochet; desde Corea a la haitiana y empobrecida tierra de Papa Doc, Francois Duvalier, llegamos con mucha esperanza, a las luces del siglo XXI.
Y aunque apenas nos encontramos en la segunda década del tercer milenio encontramos, como diría León Felipe, el excelso poeta español del éxodo y el llanto “un mundo que se deshace y donde todo empeño por construir es vano”; un mundo donde vale más el mercado que el ser humano; donde la doble moral es la religión imperante de los cínicos; donde las sabias lecciones de la historia se ignoran o son pretexto para la justificación de cotos de poder y de ambición; donde las armas asesinas han sustituido a las armas de la razón; donde los enervantes buscan a sangre y fuego suplantar las mentes y las conciencias de la población y en forma particular, las de los jóvenes y, en fin, donde el ser humano se ha transformado tan sólo en un objeto de consumo o, a lo más, en un inexpresivo y simple número, nos preguntamos:
-¿Y el ser humano … y la educación… y la justicia…y la ética… y la moral… y nuestras escuelas formadoras de personas y no de simples objetos de consumo?
LA CARTILLA MORAL DE ALFONSO REYES
Extrañamos a la Cartilla Moral de don Alfonso Reyes., tan mencionada por muchos, pero tan ausente de la comunidad. En la Cartilla Moral de Alfonso Reyes –que debiera ser libro de cabecera de todos cuantos integramos a la comunidad- y además ser lectura obligada para nuestros educandos de todos los niveles, sin excepción, encontramos ricas e invaluables lecciones de humanismo.
Dentro del marco de la moral, las lecciones analizan, en forma sencilla pero profunda, aspectos de la sociología, la antropología, la política, la educación cívica e incluso sobre la higiene y la urbanidad.
En esta breve pero profunda obra de don Alfonso Reyes, que es una introducción a la filosofía y al humanismo, se reivindica el concepto de la moral, tan deformado y relativizado en la actualidad y se abre el espectro que nos conduce a la imprescindible necesidad del respeto a la vida misma y a la naturaleza, para así guardar el equilibrio y la armonía tan necesarios para la consecución de la paz, la tranquilidad e incluso la sobrevivencia de nuestro mundo y la comprensión del universo.
Escrita en catorce lecciones don Alfonso nos conduce a la comprensión de los grandes problemas de la existencia. Y lo hace de una manera sencilla. No porque los grandes temas que aborda lo sean –son, por el contrario arduos y elevados-, sino porque, al fin y al cabo, el escritor es un humanista y como tal es ecuménico; no en vano y con justicia se le ha calificado como el “regiomontano ilustre y mexicano universal”.
Don Alfonso inicia el texto de su Cartilla afirmando que el “hombre debe educarse para el bien” Y en el texto de las 14 lecciones que conforman a su libro, explica el concepto con claro pero sencillo rigor metodológico.
HUMANIZAR MÁS AL HOMBRE
En una de las lecturas precisa que la voluntad moral trabaja para humanizar más y más al hombre, levantándolo sobre la bestia. Lo deseable, afirma, sería mejorarnos incesantemente a lo largo de nuestra vida. Por otra parte habla del acatamiento a una serie de respetos. Primeramente el respeto a nuestra persona, el respeto a la familia, el respeto a la sociedad en general, el respeto a la patria, el respeto a la especie humana y a la naturaleza que nos rodea.
Su amor a la Patria lo plasma en la lección nueve. Es la misma Patria de Hidalgo, de Juárez, de Morelos y de Carranza. Su sentimiento es ese que todos llevamos dentro y que se conoce como patriotismo: amor a nuestro país, deseo de mejorarlo, confianza en su futuro destino. Ya antes, en un capítulo anterior, al hablar de la convivencia entre los seres humanos, había señalado que el problema de la política es lograr que esta convivencia sea lo más justa y feliz, tanto dentro de cada nación como entre unas y otras.
Para don Alfonso, el bien tiene distintas connotaciones, entre las que se encuentran el respeto a Si mismo y a la Dignidad Humana; el respeto a la familia y el respeto a la sociedad.
ARMONÍA ENTRE CUERPO Y ALMA
Don Alfonso se refiere igualmente a la moral y al bien; a la prudente armonía que debe existir entre cuerpo y alma; se refiere a la moral y a la cultura y señala que “civilización y cultura, conocimientos teóricos y aplicaciones practicas nacen del desarrollo de la ciencia; pero las inspira la voluntad moral o de perfeccionamiento humano cuando pierden de vista la moral, civilización y cultura degeneran y se destruyen a si mismos”.
La Cartilla Moral de Alfonso Reyes nos ofrece una lección de la vida humana. Está escrita en lenguaje sencillo, lo que la hace accesible a todos. Con amenidad, con algunas citas que ayudan a despertar el gusto por la cultura, Reyes aborda los problemas más importantes la filosofía de la ética.
Con sus acciones, con su vida y con su obra, Don Alfonso tocó cuerdas que vibrarán en la eternidad.

