Por Pepe Resortera / Noticias Vox
Y entonces una maestra rompió en llanto, y los estadounidenses ya ni siquiera intentaron realizar su exposición.
Se trataba de presentar un plan para proporcionar computadoras portátiles a niños mexicanos y para eso los organizadores habían reunido a directores de escuelas primarias de diversas partes de México y yo fui invitado como observador.
“Muy interesante el proyecto, pero antes de aplicar alto tan grandioso, a mí me gustaría resolver algunos problemas básicos en la escuela”, interrumpió uno de los asistentes nada más empezar la reunión.
-“¿A qué problemas básicos se refiere?”, le preguntaron los expositores.
“Me gustaría que los maestros no fueran alcoholizados a trabajar”, respondió.
Ni siquiera había terminado cuando fue interrumpido por la frustración del director de otra escuela primaria.
“Por lo menos tú tienes maestros. Yo trabajo con fantasmas porque en teoría dan clases, pero según esto están comisionados por el sindicato y nunca van”, dijo con amargura.
Y esto abrió una lluvia de quejas hasta formar el torrente de dolor que provoca saberse impotente contra los criminales que se dicen maestros.
Y todos los directivos de escuelas presentes, sin duda buenos maestros, se arrebataron lo turnos para lamentarse: Una inspectora contó la existencia de escuelas fantasmas, en donde solo los alumnos asisten y tratan de darse clases entre ellos, mientras que la única tarea que realizan los maestros, relacionada con la escuela, es cobrar su cheque.
Otra persona puso como ejemplo las escuelas que en teoría fueron construidas, pero que en realidad no existen y solo sirvieron para que un contratista se robara el dinero y uno más de los presentes se refirió a los docentes que ni siquiera pueden aprobar un examen de primaria y dan clases en secundaria.
El gimoteo continuó hasta que el llanto de la maestra marcó el punto sin retorno… Entonces, los estadounidenses que habían convocado a la reunión, se dieron cuenta de lo que los políticos mexicanos ignoran, o que si lo saben se hacen los desentendidos: No existe plan, programa ni inversión que pueda mejorar la educación mientras el magisterio continúe podrido.
México dejó su educación en manos del crimen organizado, delincuentes que nos roban a los mexicanos por partida triple y nada cambiará mientras no aceptemos esto.
A los maestros mexicanos les pagamos hasta 2.09 veces el PIB per cápita de México, el salario promedio de países miembros de la OCDE es de entre 1.30 y 1.32 veces, pero a pesar de que somos sus patrones, y somos generosos con ellos, no los podemos correr si son malos y por eso todos los malos se han asociado para ser maestros.
No tomemos en cuenta los extensos periodos de vacaciones y que en promedio trabajan 5 horas al día con su recreo intermedio, mientras que en los países desarrollados la jornada es de 8 horas. No nos importe, por un momento, que estos ladrones se tragan el presupuesto de México ya que 9 de cada 10 pesos del presupuesto de educación es para su salario, México gasta solo 2 mil 874 dólares por alumno, el promedio en la Ocde es de 10 mil 380 dólares, pero a los supuestos docentes les regalamos más de 11 mil dólares por cabeza.
Olvidemos por un momento todo esto y concentremos en el principal problema y es que estos malhechores se caracterizan por ser parásitos asesinos a los que poco les importa matar a su víctima, aunque esto represente la muerte propia, por eso están dispuestos a mandar al diablo a la nación.
El problema capital es que los criminales que se dicen maestros, están pudriendo no solo el pensamiento, la inventiva y la imaginación de nuestra niñez, sino que están destruyendo sus valores, lo grave es que estos malvivientes están formando a los delincuentes, no ya del futuro, sino del México actual.
La reunión terminó y los extranjeros promotores del programa de laptops para niños parecían deshechos, como niños a los que les hubieran desilusionado contándoles la existencia de San Nicolás. Todos tenían una delatora cara de incredulidad sobre lo que habían escuchado a todos les costaba digerir la realidad de la educación en México.
En cambio, los directores mexicanos de escuelas parecían renovados, como si la catarsis les hubiera ayudado a sellar la coraza para continuar trabajando por la educación a pesar de todo.
Es por eso que ahora viendo a tanto troglodita, que se dice maestro, violando el derecho de tránsito de los ciudadanos, protestando en las calles y actuando como verdaderos mamarracho me dan unas enormes ganas de llorar, pero verter más lamentos y lágrimas no sirve de nada y eso sería un gasto más enfocado a estos perversos.

