Ante todo el ingenio y la esperanza

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optimismo

Jorge Pedraza Salinas

A pesar de las situaciones negativas por las que puede atravesar un país, los ciudadanos deben mantenerse siempre optimistas y no perder la esperanza. A propósito, Armando Fuentes Aguirre “Catón”, cuenta la siguiente anécdota: Un tipo se lanzó de un edificio de 100 pisos y cuando pasaba por el piso 50 fue entrevistado sobre su situación, a lo cual en forma optimista respondió: “Pues hasta ahora, todo va bien”.

El mexicano siempre ha salido adelante con su optimismo y con su ingenio. Sin embargo, pareciera ser que ese ingenio se nos terminó y que los acontecimientos nos han rebasado. A pesar de las circunstancias, no hay que abandonar el optimismo y la fe en el país.

No hay que olvidar la Historia de México. En el pasado, la Patria ha afrontado numerosas crisis. Y sin embargo, siempre ha salido adelante.

Fuentes Aguirre trajo a Monterrey su mensaje de optimismo al participar como orador en la ceremonia del XXV aniversario de Control Central de Vigilancia, S. A. de C. V. (COCEVISA), evento celebrado recientemente en el Museo de Arte Contemporáneo (MARCO).

“Catón”, es un destacado editorialista que escribe en más de 150 periódicos del país. Nos ha enseñado que nada nos impide decir la verdad con buen humor, que se puede ser y estar en muchas partes, pero siempre debemos regresar al terruño, a las raíces. También nos ha enseñado que debemos desear vivir para saber y saber para vivir bien, que no hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué punto se dirige y que una vida sin propósito es una muerte prematura.

Comentó que cuando México comenzó a ser colonizado y explorado por los españoles, la zona fue definida como un territorio de gran riqueza natural. «Se hablaba –dijo– de que era un cuerno de la abundancia, por eso, cuando me preguntan por qué estamos enfrentando esta crisis, no sé qué contestar».

«Tenemos muchas preguntas sin respuestas, pero tampoco sabemos lo que decimos», señaló.

¿SE NOS OLVIDÓ EL INGENIO?

El conferencista indicó que puede ser que al pueblo mexicano se le olvidó el ingenio que lo caracteriza a nivel mundial, ese ingenio que le ha servido siempre para salir de los problemas. «Ahora es necesario para solucionar tanto la economía como la política, ante la presencia de estas calamidades, de estos nubarrones que aparecen en el medio», dijo.

«Hay algo que los mexicanos hemos olvidado y que debemos recordar: que México en el pasado ha afrontado cosas peores, más graves, y que de todas ha salido bien «, agregó.

“México no nos pide morir por la Patria, nos pide vivir por ella, ni siquiera reclama de nosotros grandes hazañas, lo único que nos pide es que hagamos bien la pequeña o gran tarea que nos toca hacer».

QUE NO NOS CONTAGIE EL PESIMISMO

Advirtió que no hay que permitir que los pesimistas nos puedan contagiar y analizar las causas verdaderas de esta crisis. Reflexionar en los errores que hemos cometido y luchar contra la corrupción.
A propósito de la corrupción recordó una anécdota: En una ocasión se reunieron dos políticos: uno mexicano y el otro extranjero. La primera reunión fue en la residencia del extranjero, en su país. En esa ocasión, estando junto a uno de los ventanales de la mansión, el anfitrión le dijo: ¿Ves aquella autopista en el horizonte? Pues el 10 por ciento de su costo fue mi ganancia.

Al poco tiempo, el mexicano lo invitó a su rancho –una magnífica propiedad— y le señaló el horizonte.

¿Ves aquella carretera? El extranjero se mostró extrañado, pues no había ninguna carretera. Orgulloso, el político mexicano le comentó: “Pues el 100 por ciento está aquí”, y le señaló la bolsa.

Ante las actitudes de muchos de los políticos, comentó Catón, los ciudadanos les pedirían sólo cinco cosas: independencia, transparencia, congruencia, experiencia y decencia.

Con su tradicional buen humor, Catón se refirió a la franqueza de los norteños y a su sabiduría. Como caso concreto señaló el del chaparro Tijerina (Ernesto), quien era originario de Los Herreras y vivió en Monterrey muchos años. Una de sus frases “célebres” era ésta: “El dinero no compra la felicidad, sobre todo si es poco”.

¿DE QUÉ ESTÁ HECHA LA FELICIDAD?

A propósito de la felicidad y para concluir, deseamos incluir unas palabras suyas en las que nos habla precisamente acerca de lo que está hecha la felicidad. Este es su contenido:

“Mi casa es muy sencilla, y sin embargo hay en ella mucho más de lo que necesito.

En el momento en que escribo esto, por ejemplo, soy perfectamente feliz. La tarde es friecilla y llueve un poco. Miro la lluvia en el jardín y bebo una taza de yerbanis El domingo pasado fuimos a la sierra y buscamos bajo los pinos esta amable hierba de flores amarillas con la cual se hace un té que sabe y huele bosque. Bebo a pequeños sorbos la infusión y miro las volutas del humo que sale de la taza. Se oye a lo lejos, lejos, el fragor del trueno. Con perfecto sentido de la escena cae una hoja del duraznero y traza en el aire un dibujo japonés. Se va acercando la noche, poco a poco… Y me acerco a mí mismo, mucho a mucho…

La tarde en lluvia, mi taza de yerbanis, y yo conmigo… Hay quienes se preguntan de qué está hecha la felicidad. Por lo que a mí hace, hoy se hizo con esas tres cosas, nada más.”
Así de sencillas son las cosas para Catón.

EL MAYOR BIEN PARA EL MAYOR NÚMERO

Y pensar que hay personas que creen que la felicidad está en otra parte, en otras situaciones y que para conseguirlas es necesario salir del buen camino y llegar a la corrupción.
Por eso, Catón considera que la tarea del político es trascendental. «El político es un hombre que tiene la vocación por el poder, tan legítima como la búsqueda del bien o de la justicia o la belleza, pero tiene como condición que sea una oportunidad mayor para hacer el bien a un mayor número de personas.

 

 

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