
Por Ismael Vidales Delgado
Bertrand Russell fue un importante filósofo, matemático, escritor, educador y divulgador británico. Vivió 97 años, escribió más de 70 libros, estuvo dos veces encarcelado, recibió el premio Nobel de Literatura en 1950, luchó por el voto de la mujer, el pacifismo y por la fundación de una organización mundial que, aglutinando a todas las naciones, lograse poner fin a todas las guerras. Es conocido por sus, entonces «escandalosos», escritos en torno a la religión (Por qué no soy cristiano), la guerra, el matrimonio, el trabajo y el sexo. Figura controvertida y polémica, amada por unos y vilipendiada por otros, fue como usted y como todos, un hombre de carne y hueso.
Nació en 1872 en Gran Bretaña, en el seno de una familia de aristócratas. Su madre y su hermana murieron de difteria cuando él apenas tenía dos años; al año siguiente falleció de tuberculosis su padre.
El y su hermano mayor quedaron a cargo de sus abuelos paternos, pero su abuelo murió tres años más tarde. Vivió durante la adolescencia con su abuela paterna que era una mujer muy instruida, amante de la libertad y de la lectura de autores clásicos. Su juventud fue más o menos gris llegando a pensar en el suicidio, pero su interés por las matemáticas lo hizo desistir. Además se interesó en la poesía, la filosofía y la religión pero sólo creyó en Dios hasta cumplir los 18 años, después de declaró agnóstico.
A los 21 años se casó, -con la desaprobación de su familia-, con la norteamericana Alys Pearsall Smith con quien duró 17 años casado, hasta que vivió una aventura amorosa clandestina por cinco años con Lady Cavendish, que era casada. En 1919 se casó con Dora Black, con quien procreó a John y Kate y fundó una escuela infantil inspirada en la “pedagogía progresiva y despreocupada que pretendía estar libre de prejuicios.”
En 1936 se casó por tercera vez, ahora con Patricia Spence a la que había conocido en 1930, cuando era una joven estudiante de Oxford y la contrató su esposa Dora para que cuidara durante el verano de sus hijos. Los Russell presumían de ser una pareja liberal y progresista que hacía gala de su open miend (mente abierta y moderna). Dora tenía relaciones con el periodista norteamericano Griffin Barry, y el 8 de julio de 1930 dio a luz una niña fruto de estas relaciones. En tanto Bertrand hacía lo propio con Patricia que era cuarenta años menor que él. Dora no perdió tiempo y el 8 de abril de 1932 tuvo el segundo hijo con su amante norteamericano por lo que Bertrand la abandonó para casarse con Patricia Spence con quien procreó a Conrad quien nació el 15 de abril de 1937 y murió el 14 de octubre de 2004 en Londres.
Cuando Conrad tenía un año, Russell, tuvo fuertes problemas económicos por lo que aceptó dictar un ciclo de conferencias en EU, vivió en este país hasta 1944, año en el que fue invitado por el Trinity College de Cambridge, regresó a Inglaterra, pero instaló a su esposa e hijo en una casa de huéspedes mientras él se fue a vivir al norte de Gales, con su antigua amante Collette O’Niel actriz y esposa de un director de teatro. Patricia regresó a Estados Unidos y se casó con Charles Tait en 1950 después de obtener el divorcio. Bertrand canceló sus relaciones con Collette para casarse por cuarta vez, ahora con Edith Finch, a la que había conocido en Estados Unidos en 1943. El casamiento ocurrió en 1950, mismo año, en que Bertrand recibió el premio Nobel de literatura. Bertrand tenía 80 años y con Edith vivió hasta su muerte en 1970 a los 97 años de edad en su casa de Gales, terminando así una larga e intensa vida, motivada esencialmente por sus grandes pasiones: el amor a las mujeres y al prójimo, el conocimiento, el futuro, la injusticia en el mundo y el sufrimiento de la gente.
El Trinity College de Cambridge, el que fue su segundo hogar, colocó en sus muros una placa conmemorativa en su memoria que reza: “El tercer conde Russell, O.M., profesor de este colegio, fue particularmente famoso como escritor intérprete de la lógica matemática. Abrumado por la amargura humana, en edad avanzada, pero con el entusiasmo de un joven, se dedicó enteramente a la preservación de la paz entre las naciones, hasta que finalmente, distinguido con numerosos honores y con el respeto de todo el mundo, encontró descanso a sus esfuerzos en 1970, a los 97 años de edad.”
