
MEC. Gisela Aguilar Martínez.
El 10 de septiembre, se celebró el Día Internacional para la Prevención del Suicidio, un problema que afecta a todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud, alrededor de un millón de personas son las que acaban con su propia vida al año, lo que quiere decir que ocurre una muerte cada cuatro segundos.
En los últimos 45 años, las tasas de suicidio han aumentado a nivel mundial en un 60 por ciento, por lo que el paso más importante en el cual hay que trabajar es en la prevención para disminuir un problema que, podría ser evitado al detectarse a tiempo, dejando de lado los tabús de las enfermedades mentales.
Las personas con intenciones suicidas o quienes llegan a cometerlo, son impulsadas, por una afección mental previa, como la depresión, alcoholismo y drogadicción entre las más comunes.

A la enfermedad que más se le atribuye es a la depresión, pero también puede ser el consumo de drogas, el alcoholismo, que haya algún trastorno de esquizofrenia u otros rasgos paranoides, aunque se estima que el 80 por ciento de los casos es debido a la depresión.
Es por esto que la prevención del suicidio debe empezar desde la detección de un problema de depresión, pues, todos podrían llegar a padecerla, ya que existen circunstancias con mucha carga afectiva que derivan en la enfermedad.
La depresión es una enfermedad como cualquier otra que puede ser tratada por psicólogos y, dependiendo el caso, psiquiatras y medicamentos, por lo que, detectada a tiempo, no tendría por qué desembocar en una situación de suicidio o un intento del mismo.
Mucha gente que se suicida ni siquiera tiene acceso a un espacio de salud mental, y esto es muy preocupante, ya que es una situación que se puede descifrar, reconocer y evitar.

Identificar las intenciones suicidas de una persona se puede decir que es sencillo, ya que todas las personas que piensan atentar contra su vida mandan señales y estas podrían ser tomadas como llamadas de auxilio. Se pueden detectar este tipo de fases.
La primera es la de la ideación suicida. En esta fase, es común escuchar que la persona exprese en voz alta pensamientos sobre su propia muerte, como «Si me muriera nadie me extrañaría» o «Estarían mejor si yo estuviera muerto».
Quien padece de depresión patológica es posible que presente una especie de «visión de túnel», en donde no pueden ver las «puertas de salida» lo que va aumentando su dolor.
En la etapa de la ideación comienza a cambiar a conductas suicidas, como, por ejemplo, el hacer un testamento, arreglar sus seguros de vida, regalar sus pertenencias, sus pláticas parecen despedidas, o incluso, consiguen el arma.
Existen otras conductas llamadas parasuicidas, y se presentan en gente que no tiene consciente el deseo de quitarse la vida, sin embargo, ahí está, por lo que comienzan a llevar acciones que los ponen en mucho riesgo.
Ya que se detectaron las conductas suicidas, lo primero que se debe hacer, es prestarle atención y escucharla, para que puedan darse cuenta, momentáneamente, de que sus problemas tienen solución y más adelante, animarle a buscar ayuda psicológica, incluso psiquiátrica.

