América

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¡Maravillosa tierra americana…!

Florecen en tus campos opulentos

cual gavillas de luz, los pensamientos

que serán gloria de la estirpe humana.

La aurora del amor no está lejana

que ya, bajo tus claros firmamentos,

arrastra un huracán de nuevos vientos,

los victoriosos cantos del mañana…!

América, destroza tus fronteras,

y alza, con mano firme tus banderas

en la apretada radiación de un  haz,

que así, bajo tus cielos triunfadores,

han de formar, unidos, sus colores

un arco iris de ventura y paz…!

Argentina

Tu río, de corriente bullidora,

abre al progreso un ancho derrotero,

y el sol, de tus cruzadas compañero,

prende en tu cielo una soñada aurora.

El alma de la raza triunfadora

vive en el gaucho, bravo y altanero,

que escucha en el rugido del pampero

el eco de una voz reveladora.

Algún día, tus épicas legiones

levantarán muy alto tus pendones

hechos de un lampo de tu cielo puro.

Y, al grito de esa voz propiciatoria,

cruzarás, por las rutas de la Historia

en pos de las conquistas del futuro…!

Bolivia

Dios te dotó con múltiples presentes,

y así atesoran tus inmensos suelos

níveas regiones de perpetuos hielos,

cimas de luz y llanos florecientes.

El cóndor de los andes imponentes

ensaya en ti sus victoriosos vuelos,

rayando la pureza de tus cielos

preñados de presagios trascendentes.

Como una nota de gallarda gracia,

la llama, de zahareña aristocracia

pone en la punta su blasón de orgullo..

Y erguir parece la soberbia testa,

consciente de ser todo lo que resta

de la grandeza de Tahuantisuyo…

Colombia

La primavera cuelga sus guirnaldas,

como un arco de gloria en tu camino,

y dos mares de oleaje diamantino,

bordan de espuma el ruedo de tus faldas.

Y así, en tu pompa florestal, de espaldas

a las complicaciones del destino,

ves brillar, como un cuento de Aladino,

los ojos verdes de tus esmeraldas.

El genio de las aguas tropicales,

te arrulla con su flauta de cristales,

armonizando, en milagrosa trama,

como homenaje a tu beldad morena,

el poema de luz de Magdalena,

y el cántico triunfal del Tequendama…!

Costa Rica

Ajeno a las escarchas invernales,

es tu suelo un vergel en primavera,

donde canta la brisa volandera

un alado rondel de madrigales…!

Dorados por el sol, los cafetales

enjoyan de esmeralda la pradera,

destacando sus frutos, a manera

de un fantástico incendio de corales

Tu volcán es un alma solitaria,

que eleva hacia la bóveda infinita

el humo de una mística plegaria…

Y tu laguna, que idealiza el hielo,

un cofre de cristal, donde palpita

todo el tesoro sideral del cielo.

Canadá

¡Campos del Canadá, de encantos llenos,

donde tan sólo el iroqués se atreve

a rasgar el silencio de la nieve

con el raudo galope de sus renos..!

Son sus lagos filósofos serenos

que peina el bóreas, con su aliento leve,

y sus montes grabados en relieve,

guaridas de relámpagos y truenos.

¡Tierra del Canadá!…¡Grandiosa tierra!

Hoy el futuro su secreto encierra

en tu suelo magnífico y fecundo,

donde se unen, con lazos de armonía,

dos razas antagónicas que un día

vieron rendirse ante su cetro un mundo…!

Brasil

Al través de las selvas patriarcales,

el amazonas majestuoso impera,

reflejando una eterna primavera

en sus ondas de límpidos cristales.

Veinte ríos te ofrendan sus caudales,

donde el sol luminoso reverbera,

y aumentando el afán de su carrera,

vence al mar en contiendas colosales,

Así también, en tu fecunda gleba,

las viejas razas que abatió el destino

prestarán savias a tu raza nueva,

y entonces sí, con ímpetu seguro,

tus propias fuerzas te abrirán camino

en el mar sin orillas del futuro.

Cuba

Bajo el radiante cielo americano

surges, ante la atónita mirada,

como una gema diáfana, engarzada

en el cinto de espumas del océano.

El genio griego cantaría ufano

esta tierra lumínica y dorada,

que abanica la palma enamorada

con gracioso donaire cortesano

Si a tiempo llegara, en su bajel, Ulises,

plantaría en tus campos de esmeralda

la tienda de sus horas más felices.

Mientras, como Penélope que espera,

el mar teje y desteje su guirnalda

en el verde telar de la ribera.

Chile

Es Chile como un príncipe de cuento

que al pie de la nevada cordillera,

se ha tendido a soñar, quizá en espera

de algún maravilloso advenimiento.

El mar le embriaga con su sano aliento

viendo, desde la placida ribera

destacarse sus pueblos, a manera

de una bella ficción de nacimiento.

la montaña, de cúspides de plata,

para adornarle con amor, desata

la gasa milagrosa de sus brumas,

y el más, cautivo de ternuras hondas,

empínase, en la cresta de sus ondas,

a ofrecerle el vellón de sus espumas.

Ecuador

Con actitud heroica de guardianes

que custodian el sueño de coloso,

destácase en tu cielo luminoso,

la sombría rigidez de tus volcanes

Antorchas que encendieron los titanes

para velar el último reposo

el que tuvo, en su apóstrofe grandioso,

la fuerza de los grandes huracanes.

Montalvo sobre el tiempo se levanta,

nimbada en luz su frente sacrosanta

que, siempre erguida, desafió a la historia…

Y, humillando su orgullo ante su paso,

dispútanse Pichincha y Chimborazo

por ofrecerle un pedestal de gloria…

El Salvador

¡Heroica Cuscatlán de la leyenda!…

Tus hijos, de tus glorias herederos,

conservan el valor de tus guerreros

que rindieron su vida en la contienda.

Hoy el progreso, al lado de tu tienda,

detiene sus corceles voladores,

y enjoya con un brillo de luceros

la cinta milagrosa de tu senda.

Cuando la noche calma tus afanes,

te entregas al amor de tus volcanes,

que te envuelven en cálidos reflejos…

¡Y al llegar, de improviso, la alborada,

el buen sol te sorprende reflejada

en cuatro lagos como en cuatro espejos.

Guatemala

¡Guatemala! La fábula pregona

la audacia de tu pueblo denodado,

donde el grande don Pedro de Alvarado

fatigó su valor y su tizona.

En tu escudo patriótico blasona

un ave que es un símbolo sagrado,

y, afirmando tu orgullo inmaculado,

doce volcanes fórmante corona…

Dijérase que el genio que se encierra

en el oculto alcázar de tu tierra

teje un idilio en sus ensueños vagos,

y, presa de nostálgicos desvelos,

no entorna nunca, por mirar los cielos,

los ojos verdes de tus siete lagos,

Haití

Al través del esbelto varillaje

de tus palmares, que  el viento,

se recata un país en encantamiento,

a dormido a la sombra del follaje.

Preso en la red de su beldad salvaje,

el mar lo arrulla con rendido acento,

tejiendo, con su espuma, un opulento

velo nupcial de primoroso encaje.

Pero la indiana virgen, desdeñosa,

sólo ciñe a su frente luminosa

una guirnalda de la flor de caña…

¡Y así se yergue, bajo el sol divino,

la primer gema que engarzó el destino

en la corona de la vieja España…!

Honduras

Reclinada en los andes seculares,

honduras, a la lumbre vespertina,

es un ramal de rosas que se inclina

sobre el diáfano espejo de dos mares.

Sus montañas son místicos altares,

y finge la corriente cristalina

de sus ríos una áurea serpentina,

donde la luz ensarta sus collares.

Acaso, no teniendo en su antojos

ya nada qué desear, fijó los ojos

en los tesoros de la azul esfera,

mas complaciendo al punto a sus anhelos,

cinco estrellas bajaron de los cielos,

para llenar de gloria su bandera….!

Nicaragua

El sol, tu luminoso prometidos,

tus blancas sienes coronó de azahares…

Cien cúspides te encumbran, y dos mares

te dicen madrigales al oído.

Bajo tus claros cielos formó nido

el ruiseñor, que, ajeno a los pesares,

arrulló con sus mágicos cantares

el ensueño de un mundo conmovido…

La mano generosa del destino

volcó sobre tu suelo esmeraldino

todo el tesoro de sus cortes magos…

Y por eso, sin ímpetus ni afanes,

te engríes a la luz de tus volcanes,

mirándote al espejo de tus lagos.

Estados Unidos

Alcides, que llenó con sus hazañas

las páginas de ayer, se inclinaría

ante el pueblo que juega, en su osadía.

a unir océanos y mover montañas,

El nuevo Hércules libra sus campañas

en tierra virginal, y a su porfía

la ciencia va entregando, día a día,

el inmenso caudal de sus entrañas.

Y así van, sin angustias ni tropiezo,

forjando en los caminos del progreso

las más alucinantes epopeyas,

esos pueblos, ungidos por la gloria,

que enjoyarán las sienes de la Historia

como una gran constelación de estrellas.

Uruguay

Bajo tu luminoso firmamento

revive el genio de la antigua Atenas;

destilan tus románticas colmenas

el divino licor del pensamiento.

Al mundo americano escucha atento

la gracia de tus pláticas amenas,

y el canto de tus líricas sirenas

nos llena de un celeste arrobamiento.

Tú alentaste las ansias populares,

sin destrozar los moldes seculares

en que un común destino nos enlaza.

Y en tu suelo se alzó, por vez primera

como un lampo de gloria, la Bandera

que simboliza el triunfo de la Raza..!

México

¡Vieja Tenochtitlán, tierra dorada…!

¿Qué enigmas, milagrosos y sencillos,

oprime en sus fantásticos anillos

la esfinge indiana de tu sierpe alada…?

El tiempo, que con tenue pincelada

borró tus glorias y esfumó tus brillos,

respetando el perfil de tus caudillos,

guardó el recuerdo de la edad pasada.

Hoy la vulgar indiferencia medra

bajo tus ruinas mágicas de piedra

donde velan quimeras y vestigios…

¡Más, cuando el signo de los astros quiera,

se alzará, resurgiendo de su espera,

el alma misteriosa de los siglos…!

Panamá

La vieja anunciación; de gracia llena,

escuchó Panamá con embeleso,

y abrió su seno en generoso exceso,

para dar paso a la ambición ajena.

Hoy el canal de cristalina vena

cuenta las pulsaciones del progreso,

y la diaria inquietud de un buen suceso

zumba en él con urgencias de colmena…

Tal, la ciudad gentil se desarrolla,

con grácil indolencia de criolla,

entre el abanicar de sus palmeras,

viendo pasar, como visión de ensueños,

la codicia de todos los empeños,

y el revuelo de todas las banderas…

Paraguay

Tal como un corazón eres pequeño…

Pero ante el golpe rudo e imprevisto

siempre se ha erguido tu valor, provisto

del milagroso escudo del ensueño.

una estrella te guía en cada empeño,

y los pueblos de América te han visto

cruzar bajo su luz, tal como un Cristo;

la sien llagada y en el hombro el leño…

Tu genio se agiganta ante la historia,

por eso, en cada adversidad, la gloria

con maternal afán sigue tus huellas,

y, entre el trágico silbo de las balas,

despliega en cruz sus luminosas alas,

para amparar tus pequeñez con ellas.

Perú

¡Tierra de promisión, la tierra mía!

Campos fecundos que el Sol Inca baña,

donde, junto al milagro de la caña,

tiende el café de tapiz de pedrería…l

¡Tierra donde volcó la fantasía

sus áureos cofres de riqueza extraña…!

¡El cielo con el mar y la montaña,

todo entona un cantar de Epifanía…!

¡tierra del sol, en cuya inmensa copa

refresca el labio la sedienta Europa

que agobian del destino los rigores…!

¡Aquí, donde la raza se depura,

todo habla de grandeza y de ventura,

de hombres nuevos y anhelos redentores..!

Santo Domingo
El rumoroso Mar de las Antillas,

en cuyas ondas la leyenda vive,

es un Sultán quimérico que exhibe

un cofre de encantadas maravillas…

Más que ninguna entre sus gemas brillas

tú, la tierra luminosa que recibe

el delicioso beso del Caribe

que suspira de amor en tus orillas.

tú fuiste la romántica Quisqueya,

que en lucha con la turba castellana

fatigaste el clarín de la epopeya…

Y serán pedestal, donde mañana

el faro de Colón, como una estrella,

alumbrará la ruta americana.

Venezuela

¡Lagos de añil.  Paisajes halagüeños!

Cielos donde prendóse la alborada

a cuya deslumbrante llamarada

los ideales de ayer fueron pequeños.

Tú alentaste los férvidos empeños,

del héroe que, en la bélica jornada,

señaló, con la punta de su espada,

una ruta de luz a nuestros sueños.

Cuatro naciones llamante su hermana,

presintiendo que el lazo del pasado

las unirá de nuevo en el mañana.

Y juntas seguirán las mismas huellas,

bajo el sol de los Incas, escoltado

por la guardia de honor de tus estrellas.

Puerto Rico

Rasgando el terciopelo de las frondas,

corre el alfanje de cristal del río,

recortando el perfil del caserío

en el líquido espejo de sus ondas.

El viento peina las guedejas blondas

del arrozal, que enjoya el sembradío,,

y ondula, en arrogante desafío,

los palmares de cúpulas redondas.

Así, desde la altura, se revela,

bajo un cielo de diáfana amatista,

el paisaje gentil de Puerto rico,

con la gracia pueril de una acuarela

que ornara por capricho de un artista,

el ala de marfil de un abanico.

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