Extraterrestres en el Congreso

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maussan_agroglifos

Por Martín Bonfil Olivera
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

La noticia fue trending topic en Tuiter hace unos días: el pasado 8 de marzo, en el vestíbulo del Salón de Plenos de la Cámara de Diputados, en San Lázaro, Jaime Maussan, conocido promotor del llamado “fenómeno ovni”, inauguró la exposición “Agroglifos y simbolismo universal”.

La exposición muestra campos de cultivo en los que aparecen patrones geométricos complejos, que supuestamente son producidos por extraterrestres. La autora de la exposición es Abril de Monserrat Morales (conocida como “La Dama del Simbolismo”). Se basa en el libro del mismo título que ella escribió, donde “presenta un método de interpretación del simbolismo de diversas civilizaciones terrestres y extraterrestres”, basado “en las claves universales que enseñan sobre la Verdad trascendente” (sic).

La muestra fue promovida por la diputada Sofía De León Maza, priista, de la Comisión de Comunicaciones, y autorizada por la Comisión de Cultura, presidida por el diputado Santiago Taboada Cortina, del PAN.

Al día siguiente, los titulares periodísticos no se hicieron esperar: “¿Vida inteligente en la Cámara de Diputados?”, se preguntaban Reforma y El Norte. “Aterrizan extraterrestres en la Cámara de Diputados, de la mano de Maussan”, anunció con sorna Animal Político. Otros, como Plano Informativo, fueron más parcos: “Jaime Maussan causa polémica en la Cámara de Diputados”.

¿Por qué el escándalo? Por varios problemas.

Uno, que la muestra sustenta una idea que ya ha sido exhaustivamente refutada: que los símbolos en los campos de cultivo de trigo, maíz y otras plantas (los famosos “agroglifos”) son señales extraterrestres. Lo cierto es que es relativamente fácil hacerlos si se cuenta con estacas, cuerda y algunas tablas. Surgieron como bufonadas estudiantiles, y se han convertido en una verdadera industria de los bromistas (aunque la gente como Maussan y De León insisten en no darse cuenta).

Dos, la muestra promueve las ideas que Maussan difunde a través de programas de TV, libros, revistas, videos y conferencias: que existen visitantes extraterrestres que constantemente nos vigilan y ocasionalmente nos dejan mensajes en clave (“a veces son mensajes en código binario, en clave morse, fractales, a veces es geometría sagrada o mensajes astronómicos, e incluso de advertencia de peligros”, afirma).

Y tres, aun cuando la diputada De León afirma que no se gastó dinero público en montar la exposición, los espacios de la Cámara deberían estar dedicados a difundir la cultura, no supersticiones ni necedades.

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No seré yo quien cuestione la seriedad y profesionalismo del señor Maussan (sobre todo ahora que acaba de recibir un doctorado honoris causa por parte del reputadísimo Instituto Mexicano de Líderes de Excelencia, en Capulhuac; lo cual no es extraño, pues seguramente cumplió con los diez requisitos necesariospara ello, incluyendo el último: “entregar donativo para la Fundación”).

Tampoco me atreveré, pues podría demandarme por ello, a señalarlo, como han hecho algunos malintencionados, como un farsante que se ostenta como “investigador científico” sin serlo y que vive de hacer pasar como cierta información no verificada, difícilmente sustentada y muchas veces burda, evidentemente manipulada, y cobrar por ello a un público crédulo y ávido de asombros que merecería algo mejor (por ejemplo, los asombros mucho más profundos y fascinantes que nos ofrece la ciencia legítima). No. Yo no haría eso.

Pero entiendo, eso sí, a quienes critican su amplia y prolongada labor. Porque para aceptar la creencia de que existe vida en otros mundos (algo que la ciencia en general cree plausible), que ha producido inteligencia y civilizaciones altamente tecnificadas (algo muy probable, aunque seguramente poco común) y que éstas han logrado hacer viajes interestelares (pues sabemos que en nuestro sistema solar no hay civilizaciones avanzadas, y probablemente ni siquiera vida) y están dispuestas a dedicar los cientos o miles de años que les llevaría viajar aun desde las estrellas más cercanas, con el enorme, monstruoso gasto de energía que ello inevitablemente conllevaría, sólo para trazar figuritas complicadas en los campos de trigo, para creer todo esto se necesitaría evidencia mucho muy sólida, amplia e incontrovertible. Y esta evidencia simplemente no existe, por más que el “investigador” Maussan clame a los cuatro vientos que hay un complot para ocultarla (al grado de que, como afirmó en un programa televisivo, “lo amenazaron de muerte” por difundirla”).

En la Cámara de Diputados, Maussan expresó que “la muestra artística tiene como propósito difundir que no estamos solos en el universo y las imágenes que aparecen en los campos, es (sic) una vía de diálogo de otras inteligencias con los seres humanos”. También aprovechó para opinar que “estos temas están empezando a permear en los ámbitos oficiales, y muy pronto las autoridades de México y el mundo tendrán que aceptar la posibilidad de que estemos siendo visitados por seres de otro mundo”. (Lo peor, en vista de lo ocurrido, es que quizá tenga razón, y dichas tonterías estén empezando a ser aceptadas por nuestros gobernantes.)

Por su parte, la “artista” se pronunció “porque la Unesco y otros organismos públicos permitan el estudio, investigación y difusión de estos símbolos y, sobre todo, del significado trascendente que tienen”, porque “los mensajes trascendentes constituyen el objetivo fundamental de estudio y difusión de los organismos y de todos los seres humanos” (re-sic).

Afortunadamente, los tuiteros que protestaron saben distinguir la desinformación y la charlatanería cuando la ven. Igual pasa con el diputado Jorge Álvarez Máynez (Movimiento Ciudadano), que envió una carta a la Comisión de Cultura protestando por la exposición, que “sólo abona a la mala imagen que tiene la Cámara de Diputados”. “Los espacios culturales del Poder Legislativo –dijo– no pueden destinarse a farsantes, sino todo lo contrario, deben estar dirigidos a artistas, creadores e incluso científicos que promuevan la reflexión, el análisis y la labor intelectual”.

(Por el contrario, su colega Jorge Carvallo Delfín, del PRI, declaró durante la ceremonia, luego de tomarse una foto con Maussan: “este concepto no es solamente un tema de creer o no creer, es un tema de realidad, y quienes tenemos la posibilidad o la capacidad para entender más allá de lo evidente o no evidente estamos claros de que existe la posibilidad de vida en otro planeta”. Sin comentarios.)

Aún así, yo me temo que lo ocurrido, además de vergonzoso, sea una muestra de que probablemente nuestros gobernantes ya no tienen remedio. ¡Y nadie hace nada!

http://lacienciaporgusto.blogspot.mx/2016/03/extraterrestres-en-el-congreso.html

 

 

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