
MEC. Gisela Aguilar Martínez
¿Por qué es tan difícil deshacerse de la grasa de ciertas partes del cuerpo? Un estudio en ratones aporta datos sobre la resistencia de los distintos tipos de grasa al ayuno intermitente
La grasa en el cuerpo se puede acumular y existen métodos como el conocido el ayuno intermitente, que si bien no es una dieta en la que se restringe o controla el consumo de ciertos tipos de alimentos, consiste en una alternancia entre periodos de ayuno y la ingesta de alimentos. Es una práctica a la que se le atribuye una gran efectividad a la hora de lograr acabar con los kilos que sobran, sin embargo no toda la grasa se resiste de la misma manera a despedirse del cuerpo, y alguna en especial parece dispuesta a hacerse presente.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Sydney se ha propuesto saber por qué cierta grasa puede ser tan resistente incluso al ayuno intermitente y tiende a acumularse en ciertas partes del cuerpo. Para ello llevaron a cabo un estudio en ratones en el que trazaron un mapa de lo que ocurre en el tejido graso del cuerpo cuando se sometía a dichos ayuno.
Así, valiéndose de instrumentos de última generación, se examinaron los tipos de tejido graso de las diferentes partes del cuerpo para comprender su función durante el llamado ayuno interdiario, una forma de ayuno intermitente que implica la alternancia de ayunos de 24 horas seguidos por periodos de 24 horas en los que sí se pueden ingerir alimentos.
Se descubrió que ciertos tipos de tejido adiposo son más susceptibles a experimentar cambios que otros. Por ejemplo, los tipos de grasa más susceptibles al cambio se incluyen la grasa visceral, que es el tejido graso que rodea a los órganos, y la grasa subcutánea, que es la que se encuentra debajo de la piel y se halla asociada a una mejor salud metabólica. La mayoría de las personas piensa que todo el tejido graso es similar, sin embargo, se sabe que la ubicación de esta marca una gran diferencia.

¿Por qué alguna grasa puede ser tan resistente a la pérdida de peso? Tanto la grasa visceral como la subcutánea experimentan cambios drásticos durante el ayuno intermitente. Sin embargo, se descubrió que esta grasa visceral, especialmente la que se ubica alrededor del estómago, puede acumularse en los seres humanos en forma de una barriga protuberante que puede tornarse muy resistente al ayuno intermitente.
Esto sucede ya que, durante el ayuno, el tejido graso proporciona energía al resto del cuerpo mediante la liberación de moléculas de ácidos grasos. No obstante, los investigadores encontraron que con el tiempo la grasa visceral se volvía resistente a esta liberación de ácidos grasos durante el ayuno. También se encontraron signos de que la grasa subcutánea aumentaba su capacidad para almacenar energía, es decir, se volvía más eficiente, por lo que probablemente reconstruiría rápidamente el depósito de grasa antes del siguiente período de ayuno.

El cuerpo es enormemente versátil, y es capaz de adaptarse a todo tipo de situaciones. Esta mayor resiliencia de la grasa a desaparecer tiene un gran sentido en términos evolutivos y de supervivencia. Esto sugiere que la grasa visceral puede adaptarse a episodios de ayuno repetidos y proteger su reserva de energía. Este tipo de adaptación puede ser la razón por la que la grasa visceral puede ser resistente a la pérdida de peso después de largos períodos de dieta.

