Doctora Patricia Liliana Cerda Pérez
Coordinadora del Centro de Investigaciones FCC/UANL
Con publicaciones anualmente estimadas en 12 mil artículos de investigación, y el trabajo de nueve mil científicos jóvenes a su cargo, la Sociedad Max Planck, a través de sus 80 institutos, y con la colaboración de 15 premios Nobel.
Es una institución apoyada por empresas privadas europeas que dan a esta organización alemana un valor más importante que el simple dinero: dotan a la ciencia y a la tecnología de los medios necesarios para ayudar al bien común y al progreso material de personas y comunidades.
Este instituto cuenta con dos mil 500 socios pertenecientes a 123 países. Max Planck desarrolla investigación, talleres y bibliotecas científicas que en un contexto de autonomía y creatividad para sus investigadores, se enfoca a crear y fortalecer redes científicas internacionales -sobre la base de la cooperación para promover la productividad de la ciencia-, bajo la premisa de análisis críticos en cada disciplina.
En sus publicaciones, los científicos investigan y disertan sobre tópicos profundos y diversos. En ellas, lo mismo se puede leer sobre polvos cósmicos, patentes, invenciones o resonancias magnéticas, que de procesos y cambios climáticos. Su perspectiva es la de crear nuevos conocimientos y productos benéficos para el medio ambiente, la salud, el desarrollo colectivo material, y se extiende cuando trata de responder eternas preguntas filosóficas como quiénes somos y adónde vamos.
PRESENTES TODOS LOS TÓPICOS CIENTÍFICOS
A través de sus textos, se puede uno informar con artículos elaborados con la más alta calidad científica, como es el caso de los premios Nobel Michael Schmeling y Alban Kellerbauer, al exponer cómo el cosmos se configura bajo un eterno tránsito de partículas de materia y antimateria. En ellos se da espacio, además, a estudios en que juristas y científicos plantean recomendaciones avanzadas en el terreno económico-social para una mayor igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres; o bien a estudios del comportamiento humano, donde muestran indicadores conductuales en el lenguaje de las manos, utilizado por los políticos, para detectar tipos de personalidades.
ALGUNOS DE SUS LOGROS
Entre los logros obtenidos por ese instituto en materia de vínculos entre ciencia y empresa, se cuentan cerca de tres mil inventos gestionados en mil 800 acuerdos de comercialización y derechos de licencia firmados, por un total de 260 millones de euros. A través de ellos, se impulsa la investigación básica, donde físicos y astronómos observan, teorizan y exponen temas como el Bing Bang.
Sus antropólogos trabajan multidisciplinariamente y disciernen sobre la evolución del cerebro, en una ciencia guiada por la atención escrupulosa hacia los derechos de autor y el uso responsable de la libertad científica, frente a los riesgos inherentes al ejercicio de esta actividad.
Sus revistas ilustran lo mismo sobre el sistema solar -con excursiones a todo color en un viaje a través de la vida planetaria-, con la luna, los cuerpos celestes; los asteroides y cometas presentes en nuestro vecindario cósmico, que sobre el arte italiano o bien sobre las vinculaciones actuales descubiertas en el campo de los laboratorios experimentales sobre la relación entre el estrés y las enfermedades, mediante el análisis de la composición molecular de un sitio específico del cerebro, adonde la sustancia llamada glutamato llega y determina o no la vulnerabilidad del estrés.
LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN
Sus investigaciones enfocadas a la astronomía y astrofísica; biología y medicina; medio ambiente y clima; materiales y tecnologías, así como Humanidades, comprenden más de 33 líneas de investigación. Éstas van desde la física cuántica, las neurociencias, las ciencias de la computación o la ecología, hasta estudios culturales, jurisprudencia, ciencias sociales y del comportamiento o lingüística, sólo por nombrar algunas.
En Nuevo León, el Instituto Max Planck estuvo presente con el «Túnel de la Ciencia», en octubre del año pasado, exposición que con acierto organizó, conjuntamente con la Universidad Autónoma de Nuevo León y el Conacyt. Auspiciada por dicho Instituto, esta exposición mostró a los nuevoleoneses -a través de 170 metros destinados para ello en la Nave Fundidora-, lo más reciente en descubrimientos científicos, distribuidos en 12 salas temáticas, en las cuales se pudo observar, a través de más de 300 imágenes, el camino del Bing-Bang, la comunicación entre las moléculas y las células o el mundo de los sentidos, entre otros aspectos.
Exposiciones como éstas no sólo hacen crecer el bagaje de conocimientos de los nuevoleoneses, sino que, junto con la UANL y las instituciones educativas y científicas nacionales, muestran la grandeza del universo y del cerebro humano para deducir e inducir sobre nuestro rumbo y destino.
