Materialismo y Felicidad

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Gabriel Leyva

El concepto humano de la felicidad ha evolucionado mucho durante a través de la historia. En tiempos antiguos, la felicidad estaba relacionada con la suerte, los griegos pensaban que una persona era feliz cuando era bendecida por los dioses, pero esto estaba completamente fuera de su control y por lo tanto no tenía sentido preocuparse por ello.

El origen de la palabra felicidad, el Félix latín, significa fecundidad. La idea era la misma, la felicidad proviene de la naturaleza y los humanos no teníamos ningún control sobre ella. En la época medieval la felicidad solo existía en el cielo y los seres humanos teníamos que trabajar duro en nuestra vida para alcanzarla al morir. Ahora en la época moderna la felicidad es más que nada un estado emocional, y si vivimos la vida como debe ser podemos ser feliz todo el tiempo, o al menos eso creemos. En nuestra cultura capitalista y consumista, la felicidad está muy relacionada con comprar cosas. La mercadotecnia constantemente nos está diciendo que podemos ser felices con tan solo comprar el nuevo producto que están anunciando.  Pero estudios recientes prueban que generalmente el consumismo lleva  a menor satisfacción con la vida.

Aunque los estudios sobre el materialismo y la felicidad han probado que comprar cosas no provee mucha de esta, hasta ahora el vínculo ha sido pura correlación. En otras palabras no se ha podido determinar cuál de las dos causa la otra. Ahora un estudio hecho por la Universidad de Colorado se propuso entender cómo se relaciona el consumo con la satisfacción ya la felicidad. El estudio consistió en dos grupos de estudiantes a los que les pidieron que describieran alguna compra que les causo felicidad. Un grupo tenía que describir una compra material mientras que el otro tenía que describir una compra de experiencia (un concierto, una comida, un viaje).  Para ver su estado mental al momento del experimento, cada participante realizo pruebas de estado de ánimo antes y después de hacer su descripción. Una semana después se les regreso a los participantes sus descripciones y se les pidió que reflexionaran sobre ellas. Una vez más se hicieron pruebas para medir su estado emocional en el momento.

El resultado fue que los participantes se sentían mejor cuando reflexionaban sobre compras de experiencias que cuando reflexionaban sobre compras materiales. En otras palabras las compras materiales simplemente contribuyen menos a nuestra felicidad en general. Los psicólogos teorizan que existen tres razones para esto. Una es que las compras materiales se deterioran con el tiempo, mientras que las experiencias que compras envejecen como un vino fino. Un carro nuevo deja de ser nuevo después de un año y empieza a sufrir deterioro como raspones y choques. Una computadora se vuelve obsoleta rápidamente, un iPad es reemplazado por una versión más nueva en poco tiempo. En cambio las experiencias generalmente las recordamos en una manera abstracta que resalta las partes buenas de esta. Por ejemplo cuando pensamos sobre alguna vacación que recordamos como muy buena, con el paso del tiempo recordaremos  las partes importantes mientras que olvidamos el día a día de esta. Eventualmente la experiencia toma un valor simbólico en nuestra vida.

Otra razón es porque no hay forma de hacer comparaciones entre experiencias pero si entre bienes materiales. Es bien conocido que el valor de la riqueza es bastante relativo. Por ejemplo las personas tienden a preferir ganar recibir 50,000 pesos y que todos los demás reciban 25,000 a recibir 100,000 y que todos los demás reciban 200,000. O sea es más importante cuanto ganamos en comparación con otros que cuanto ganamos en total. Con las compras materiales es fácil comparar valor, simplemente hay que ver cuál es más avanzada o más caro. Una televisión de plasma de 10,000 pesos probablemente es inferior a una de 15,000. Pero con las experiencias no es así. No es muy fácil comparar dos vacaciones, a pesar de que una persona haya ido algún lugar más caro. Finalmente las experiencias tienen más valor social. Por una estas tienden a fomentar relaciones sociales, y las relaciones sociales contribuyen a la felicidad. También es más fácil compartir este tipo de compras. Las personas que hablan constantemente sobre sus compras materiales son mal vistas, pero es mucho más fácil hablar sobre alguna vacación o un concierto.

En general los psicólogos dicen que cuando hacemos algo esperando que nos brinde felicidad tendemos a decepcionarnos. Por esto mismo cuando compramos algo esperando que nos haga felices lo que sea que compremos va a terminar decepcionándonos eventualmente porque nunca cumplirá nuestras expectativas. Para ser feliz es mejor fortalecer nuestras relaciones interpersonales, y esto es más fácil si usamos nuestro dinero para comprar experiencias, no objetos.

2 thoughts on “Materialismo y Felicidad

  1. Esta exelente, me intereso tanto la lectura, que cuando termine de leer me quede con las ganas de seguir leyendo mas y ya no queda lectura que leer.
    Lograste hacer que me pusiera a analizar hacerca de el tema.

    No me dijiste antes de esto D:! asta ke lo encontre yo.
    : ) esta exelente enserio me gusto demasiado!!!!!!!

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