Poesía de Hidalgo

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Hidalgo

Manuel Acuña

 

Sonaron las campanas de Dolores

Voz de alarma que el cielo estremecía,

Y en medio de la noche surgió el día

De augusta Libertad con los fulgores.

 

Temblaron de pavor los opresores

E Hidalgo audaz al porvenir veía,

Y la patria, la patria que gemía,

Vio sus espinas convertirse en flores.

 

¡Benditos los recuerdos venerados

De aquellos que cifraron sus desvelos

En morir por sellar la independencia;

Aquellos que vencidos, no humillados,

Teniendo por camino su conciencia!

 

 

Hidalgo

José Aparicio Guzmán

 

La Patria agradecida

hoy deja en tus altares

las blancas margaritas

de eterna gratitud.

 

El bosque y la cascada

bendicen tu memoria

ornando tu cabeza

con lauros de victoria.

 

Los niños en la escuela

elevan sus estrofas

loando tu heroísmo

cantando tu valor.

 

En el taller humilde

las herramientas vibran

al ritmo del trabajo

que es cántico en tu honor.

 

Las fábricas predican

con sus penachos de humo

tus más grandes ideales

de Libertad y Unión.

 

También el firmamento

con tintes diamantinos

escriben hoy tu nombre

que brilla en la extensión

 

Y el pueblo te tributa

sentidos homenajes

bajo la sombra augusta

de nuestro pabellón.

 

De nuestros corazones

la gratitud mereces,

los versos y las flores

son para ti, Señor.

 

A Hidalgo

Salvador Díaz Mirón

 

Hidalgo, noble mártir,

tú que diste la vida en el calvario

por darles libertad a tus hermanos;

si es que puedes, dejando  tu sudario

de lágrimas y glorias,

volver al punto al mundo,

ven a oír cómo cantan tu victoria,

y a contemplar con júbilo profundo

el pedestal que a tu memoria santa

el pueblo libre que tu nombre adora,

lleno de inmensa gratitud levanta.

 

¡Genio de libertad, sombra del mundo

que el blanco sol de los recuerdos baña,

cima de gloria de mi Patria libre,

tumba sangrienta del poder de España…!

 

Noche de redención, detén tus alas

bordadas con la luz de mil recuerdos

y sé de nuestro júbilo testigo,,

mientras pulsando mi salterio rudo,

con la estrofa de mi alma te bendigo,

con el alma en los labios te saludo.

 

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