He aprendido que…

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Sin autor conocido

  • No debo exigirle a una mujer que me ame, pero puedo dejar que me ame y amarla yo.
  • Por más que me preocupe por los hijos, es posible que ellos ni se enteren de mis afanes.
  • Lleva muchos años conseguir la confianza y bastan unos segundos para perderla.
  • Lo más valioso no es lo que tengo en mi vida, sino a quién tengo en mi vida.
  • Uno no es de donde nace, sino de donde más lo extrañan.
  • No es bueno compararme con los demás, pues siempre salgo perdiendo.
  • No es rico el que más dinero tiene, sino el que menos lo necesita.
  • Siempre debo despedirme de los que amo con palabras de amor, puede ser la última vez que los vea.
  • Basta un instante para herir a las personas  que amamos; y una eternidad para sanar sus heridas.
  • La verdadera sabiduría no tiene qué ver nada con los conocimientos, y menos con los cumpleaños.
  • Mi familia siempre me espera, me lo dice esa luz que no se apaga hasta que yo he llegado.
  • Siempre se cosecha lo que se siembra: de los chismes  se cosechan intrigas, y del amor la felicidad.
  • No tengo que cambiar de amigos, si no cambiar mi actitud ante ellos.
  • Si protejo demasiado a mis hijos, les causo más heridas que beneficios.
  • Los verdaderos amigos son como las señales fosforescentes en la carretera, brillan más cuando el horizonte está oscuro.
  • Mi vida puede terminar en  un instante y nada pudo hacer para evitarlo.
  • Ningún éxito tiene sentido, cuando fracasas frente a ti mismo.
  • Nunca haré nada tan bueno para que Dios me ame más, ni nada tan malo para que me aborrezca: El siempre está conmigo.

 

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