Juan Roberto Zavala
Un equipo de astrónomos, utilizando el telescopio espacial Herscher, de la Agencia Espacial Europea (ESA por sus siglas en inglés), recientemente detectó grandes cantidades de vapor de agua fría alrededor de los discos de polvo de una estrella joven, TW Hydrae, de entre cinco y diez millones de años, a 176 años luz de distancia de la Tierra, lo que facilita los estudios para comprender el papel del agua en los discos de formación planetaria y la forma en que llegó el agua a nuestro planeta.
El descubrimiento, publicado en la revista Science, citado por el periódico ABC, sugiere que este Sistema Solar, que está en su etapa final de formación, tendría una enorme cantidad de hielo, muchas veces superior a todos los océanos de la tierra, por lo que se supone que planetas con agua, como el nuestro, pueden ser comunes en el Universo.
Aunque si bien ya se había localizado vapor de agua caliente en discos de formación planetaria, próximos a su estrella central, no se habían encontrado grandes cantidades de hielo en los límites más fríos del disco, lo que supone una enorme fuente de agua para los planetas que se forman en torno a esta estrella TW Hydrae.
A decir de la propia investigación este proceso es similar a la evolución de nuestro propio Sistema Solar, pues durante millones de años, granos similares a los hallados junto a TW Hydrae se agruparon para formar cometas y existe la teoría, defendida por diversos científicos, que una gran parte del agua de nuestro planeta pudo haber llegado en cometas y asteroides cargados de hielo.
