Sin autor conocido
Señor, ya me voy a dormir. Esta vez no te diré mi oración, perdóname, pero esta noche te voy a pedir algo muy especial: ¡Conviérteme en una televisión!
Quiero ser una televisión, quiero ocupar el lugar de la televisión, para poder vivir como vive ella en mi casa.
Si me conviertes en televisión podré tener un lugar exclusivo para mí, podré juntar a toda la familia a mi alrededor, voy a ser el centro de la atención de todos, especialmente cuando pasan el fútbol o las novelas, todos me van a escuchar, todos me van a poner atención, hasta se molestarían cuando deje de hablar, nadie me interrumpirá ni me callará, todos van a pensar que lo que digo es muy importante, ya me los imagino platicando con sus amistades diciendo: ¡Es verdad lo que te digo! ¡Lo dijo la televisión!
Señor, si me conviertes en televisión, mis papás van a tenerme un cuidado especial e inmediato cuando algo me pase, si algo no me funciona: el sonido, la imagen, el volumen… de inmediato me llevarían a “curar”, cuidarán de mi siempre, me limpiarán a diario, tendrán cuidado de mi cara y del cable, pagarán puntuales la renta, porque no se pueden aguantar las ganas de verme.
Si me conviertes en televisión, siempre tendré la compañía de mi papá, aún cuando llegue cansado del trabajo va a ir a verme para escuchar las noticias; y cuando mi mamá se sienta sola y aburrida, en vez de ignorarme y echarme de su lado, vendría a buscarme y yo le voy a hablar y hablar hasta que se vaya poniendo tranquila y se duerma, y aún así, le voy a seguir hablando para arrullarla, a ella le gusta dormirse así.
¿Te imaginas lo bonito que sería convertirme en una televisión? Mis hermanos y hermanas se pelearían por estar conmigo, los divertiría a todos y ellos estarían deseosos de verme, porque eso los haría felices y yo no sería solamente un estorbo del que no quieren saber nada.
Señor, si me escuchaste bien, sabrás que no te he pedido demasiado, lo que te he pedido es bien fácil para ti, y para mi significaría mucho, pero mucho más de lo que te imaginas. Significaría saber que existo, que me quieren y que mi familia está feliz porque yo existo, si todo esto lo vive diariamente cualquier televisión, ¿por qué no me concedes este deseo aunque sea por un día?
Señor, te quiero mucho,
Amén.

