Sin autor conocido
Lucas era un tipo que siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba cómo le iba, él respondía: “Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo».
Trabajaba en un restaurante y todo el personal, simplemente lo adoraba. A todos les agradaba la actitud de Lucas. Si un empleado decía que en el día le había ido mal, ahí estaba Lucas para darle ánimo y decirle ¡vamos hombre, no se ha acabado el mundo!
Cuando alguien le preguntaba ¿Cómo le haces para ser todo el tiempo una persona positiva y feliz?, Lucas respondía: Cada mañana me despierto y me digo a mí mismo: «Lucas, tienes dos opciones: estar de buen humor o estar de mal humor”. Escojo estar de buen humor.
Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello. Cada vez que alguien viene a mí para quejarse: puedo aceptar su queja o puedo sacarle el lado positivo de la vida. Escojo sacarle el lado positivo de la vida.
-Si… claro… pero no es tan fácil. Podrá decirle alguien.
-Sí lo es -dice Lucas. Todo es cuestión de querer. Tú eliges cómo reaccionar a cada situación. Tú eliges cómo la gente afectará tu estado de ánimo. Tú eliges estar de buen humor o estar de mal humor. En resumen: «Tú eliges como vivir la vida».
Pero una ocasión, Lucas fue asaltado por tres ladrones armados. Mientras trataba de abrir la caja fuerte, los asaltantes se pusieron nerviosos y le dispararon hiriéndolo. Lucas fue encontrado pronto y llevado de emergencia al hospital. Después de 18 horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, fue dado de alta aún con fragmentos de bala en su cuerpo. Cuando estuvo recuperado, de nuevo alguien le preguntó ¿cómo estás?. Lucas respondió: «Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo».
Cuando se le preguntó qué pasó por su mente en el momento de ser asaltado, contestó: «Lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el piso recordé que tenía dos opciones: vivir o morir. Elegí vivir.
Lucas continuó: «Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones de sus caras realmente me asusté… podía leer en sus ojos: ¡Es hombre muerto! Supe entonces que debía tomar una decisión.» Decidí vivir.
Mientras lo operaban, uno de los médicos le preguntó si era alérgico a algo. Respirando profundo Lucas le contestó: ¡Si, a las balas!
Lucas se recuperó y vivió gracias al profesionalismo de los médicos, pero casi puedo afirmar que mucho ayudó su asombrosa actitud ante los problemas de la vida. Lucas nos enseñó que cada día tenemos la opción de vivir o de morir. La elección es cuestión de actitud, eso es lo que cuenta, eso es lo realmente valioso. ¡Definitivamente, ese Lucas era un buen tipo!
