Milton Maciel Mata Guerrero / Divulgador Científico.
milton.ciencia@gmail.com
Las bebidas alcohólicas son aquellas bebidas que contienen etanol (alcohol etílico), por ejemplo, el vino y la cerveza.
Actualmente sabemos que el consumo moderado de bebidas alcohólicas puede aportar beneficios a nuestro estado de salud, pero muchas de las personas que ingieren bebidas alcohólicas lo hacen desmedidamente, lo cual puede llegar a afectar significativamente su estado de salud, ya que cuando el alcohol llega al torrente sanguíneo se esparce por casi todos los órganos y sistemas del cuerpo, pudiendo ocasionar daños en ellos.
Aquí algunos de los efectos que produce o puede producir en nuestro cuerpo un consumo excesivo y prolongado (desmedido) de bebidas alcohólicas:
Movimientos corporales más lentos.
Tiempo de reacción mayor.
Cefalea (dolor de cabeza).
Mareo y pérdida del equilibrio.
Trastornos del sueño.
Visión borrosa.
Desorientación.
Problemas de memoria, es decir, olvidar cosas.
Falta de atención y concentración.
Daños a las neuronas (células nerviosas).
Afectación del sistema nervioso.
Hipertensión (aumento de la presión sanguínea).
Daños en el corazón, por ejemplo, limita su capacidad de bombear sangre.
Pérdida de calor a través de la piel.
Ardor estomacal.
Falta de apetito.
Desnutrición, ya que inhibe (impide) la absorción de algunas vitaminas y minerales.
Disminución del nivel de glucosa en la sangre, esto genera una sensación de falta de energía.
Deshidratación, ya que se pierde más agua de la que se ingiere.
Menor producción de glóbulos rojos (los que transportan el oxígeno en la sangre), lo cual provoca que llegue menos oxígeno a las células.
Menor producción de glóbulos blancos, lo cual provoca un debilitamiento del sistema inmunológico (el que nos protege de las enfermedades).
Problemáticas de índole sexual.
Cáncer en distintos órganos (hígado, páncreas, estómago, etc.).
“Nunca olvides: alcohol con moderación…”
MMMG.
