El sexo no se toca…porque nos toca

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Ismael Vidales Delgado

Venus - Botero

En la historia de la educación pública mexicana, difícilmente encontraremos otro tema que cause tanto escozor, como el de la sexualidad humana, tanto, que fue motivo de la renuncia (1934) del Secretario de Educación, Narciso Bassols, al intentar hacer efectivo el acuerdo internacional de incorporar el tema en los programas educativos nacionales.

El rechazo al tema se aviva cada vez aparece en los programas y libros escolares, es el centro de enconados debates done la violencia ha hecho correr la sangre, mientras un pequeño contempla el Ángel de la Independencia en la avenida Reforma de la capital y le pregunta a su padre si es ángel porqué tiene senos de mujer.

La primera vez que los libros de texto hablaron de la anatomía y la fisiología de los aparatos reproductores humanos, se les acusó darwinistas que sometían a revisión las doctrinas religiosas más acendradas en la población mexicana respecto al origen del hombre; el tema no sólo permaneció en los libros, sino que el sector de Salud inició una fuerte campaña que recordamos como “La familia pequeña, vive mejor” gracias a la cual, millones de parejas decidieron voluntariamente y de acuerdo con su personal código moral, cuántos hijos querían tener y cuándo.

El tema se enriqueció con información científica acerca de la salud reproductiva, las enfermedades de transmisión sexual, y métodos y recursos anticonceptivos. Otra ves fueron calificados de inmorales por los sectores más retardatarios de la sociedad, aduciendo que atentaban contra los valores nacionales… mientras desviaban recursos públicos para comprar tangas.

Hoy el tema vuelve a los libros de secundaria, concretamente en Biología, o sea, donde corresponde. Esta vez, el tema no sólo describe la anatomía y el funcionamiento de los aparatos reproductores; además incorpora información científica sobre la salud y reproducción y lo hace en un contexto humano, esto es, la información está presentada con un enfoque orientado a lograr la autonomía moral de los adolescentes, dado que el tema está planteado como lo que es, mucho más que aparatos reproductores y lejano de cualquier inducción hedónica.

Por supuesto que habrá libros cuya propuesta es deficiente y maestros carentes de ciencia y competencias para manejar el enfoque que conduzca a los adolescentes a “hacerse cargo de su vida” conciente, voluntaria y responsablemente. Este debiera ser el punto: subsanar errores científicos y de enfoque en los libros; ofrecer capacitación a los maestros en la ciencia y en los enfoques orientados hacia la formación de una moral autónoma, para desterrar el enfoque heterónomo prevaleciente en la casa y en la escuela, basado en dictados, dogmas, prescripciones, y amenazas como “te vas a ir al infierno”, “te va a salir un pelo en la mano” o “se te va a secar el cerebro”.

Una deficiencia de que adolece la propuesta de la SEP es la falta de investigación sobre el tema, cuando más, se defiende diciendo que realizó foros con miles de personas,  pero,

-esto lo digo yo- autocomplacientes y de legitimación de la propuesta, pero no exhibe un solo estudio serio, que transparente el estado que guarda la sexualidad en los adolescentes. Es ocasión de recordar que la ciencia no se vota, no es cuestión de mayorías, Galileo era uno…y tenía la razón. Pero, atajo, no quiero que se entienda que el tema deba ser excluido, por el contrario, para que no sigan pasando estas cosas, las decisiones deben basarse en la investigación.

El caso que nos ocupa, es un capítulo en una asignatura, rechazado de nueva cuenta por un grupo que representa a un sector de la educación privada, no a toda la educación privada. Sorprende que a estas alturas, todavía se den confrontaciones decimonónicas, cuando debiéramos volver los ojos y los recursos a la educación, palabra omnipresente en el discurso y eliminada de la partida de inversión y de egresos gubernamentales. Derecho humano convertido en mercadería que compra el que tenga dinero.

Finalmente, más que preocuparnos por el pene y sus penalidades, por la vagina y sus monólogos, debiéramos responder en casa, sinceramente, a los muchachos que explorando sobre el acto que hizo posible su nacimiento nos preguntan: ¿Se querían?, ¿Fue sólo un impulso?, ¿Nací antes de que se casaran?, ¿Tengo hermanos en otra familia?, ¿Deseaban tener un bebé?, ¿Querían tenerme a mi?, ¿Cuándo voy a sentir como ustedes? ¿Siempre vamos a estar unidos?, ¿Por qué se casaron?, ¿Qué papel jugó la ternura y el amor en mi nacimiento?…

 

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