Dichos y refranes: Amor II

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Dichos y refranes. Orden temático. Recopilación de Félix Ramos Gamiño

 

Amor II

Amor que se jura no dura.

El amor, cuando es verdadero, no tiene necesidad de juramentos ni papeles, aunque éstos ayudan.

 

Amor reconciliado, café recalentado.

Amor reconciliado, chocolate recalentado.

Amor reconciliado, guiso recalentado.

Ni el uno ni los otros dejan buen sabor.

 

Amor reconciliado, enemigo agazapado.

Amor reconciliado, jarrito mal pegado.

Nunca será lo mismo que antes.

 

Amor sin beso es como chocolate sin queso.

Amor sin beso es como frijoles sin queso.

Amor sin beso es como guayaba sin queso.

El amor sin beso es como el menudo sin hueso.

El amor sin beso es como la guayaba sin queso.

El amor sin beso es como los frijoles sin queso.

Las manifestaciones de afecto son intrínsecas al amor.

 

Amor sin celos no lo dan los cielos.

Es normal que el enamorado sea celoso, pues quiere exclusividad.

 

Amor sin dolor no es verdadero amor.

Amor sin sacrificio, más que amor, es fornicio.

Amor sin sacrificio, más que amor, tira a fornicio.

El que de verdad ama, sufre.

 

Amor sin pudor es todo, menos amor.

Simple “calentura”.

 

Amor, tos, humo y dinero llevan cencerro.

Amor, tos, humo y dinero no se pueden ocultar mucho tiempo.

Amor, tos, humo y dinero se descubren luego luego.

El amor, la tos y el dinero no se pueden disimular.

El amor, la tos y el dinero no se pueden ocultar.

El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.

Por más que uno pretenda disimularlo…

 

Amor traicionero, de las que veo, a todas quiero.

Amor trompetero, a cuanta mujer veo quiero.

Amor trompetero, cuantas veo, tantas quiero.

Da a entender la facilidad con que algunos se enamoran –o dicen enamorarse- de todas las mujeres que ven.

 

Amor verdadero, el que se tiene al dinero.

Hay quienes sólo en el dinero tienen fijos los ojos y el sentimiento.

 

Amor viejo pena, pero no muere.

Los primeros amores, aunque hagan sufrir, son los más perdurables.

 

Amor, viento y fortuna poco duran.

Amor, viento y ventura poco duran.

Amor, viento y ventura pronto se mudan.

Da a entender lo volubles que pueden ser los tres.

 

Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.

Por mucho que se ame o se aborrezca, este sentimiento no impide ver los defectos o virtudes ajenos.

 

Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.

El amor y la amistad se muestran en los hechos, no en las palabras.

 

Amor y dinero a la cara salen.

El amor y la prosperidad son algo que se aprecia de inmediato.

 

Amor y fortuna no tienen defensa alguna.

Alude a la fragilidad de uno y otra.

 

Amor y muerte, nada más fuerte.

No hay algo que los supere.

 

Amor y vino, sin desatino.

Refrán que recomienda morigeración.

 

Amores de una señora se olvidan con otro amor.

En otras palabras, para olvidar un viejo amor, hay que buscar uno nuevo.

 

Amores, dolores y dineros no pueden estar secretos.

Tarde o temprano saltan a la vista.

 

Amores y dolores quitan el sueño.

Y, muchas veces, más los primeros que los segundos.

 

¡Ay, amor, cómo me has ponido!: seco, flaco y descolorido.

¡Ay, amor, cómo me has ponido!: seco, ñango y descolorido.

Chusca manera de expresar lo que se sufre cuando se ama.

 

¡Ay, traicionero amor, / cuán poco me das placer, / cuán mucho me das dolor!

Rima compuesta por un enamorado.

 

Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.

Vivir un amor feliz, y morir tranquilamente son profundas aspiraciones del ser humano.

 

Con amor y aguardiente, nada se siente.

El enamorado ve la vida de color de rosa, y el ebrio ahoga –o pretende ahogar- las penas en la bebida.

 

Cuando el amor es parejo, están de más los elotes.

Si hay verdadero amor, no hay motivo para los celos.

 

Cuando la pobreza entra en una casa por la puerta, el amor sale por la ventana.

Gente acostumbrada a las comodidades pierde muchos sentimientos, si de repente la visita la pobreza.

 

De amor, caldo, y de caridad, frijoles.

Con la expresión se denota el desprecio hacia alguien que antes fue amado. Eso es lo que valen ahora mis sentimientos hacia ti: tan aguados como el caldo, y tan pobres como los frijoles.

 

De buenas en el juego, de malas en el amor.

Otra versión de Afortunado en el juego…

 

De la vista nace el amor.

Bien se dice que no se ama lo que no se conoce.

 

De los amores, el primero; de las lunas, la de enero.

No hay luna como la de enero, ni amor como el primero.

Aunque aquí decimos que “De las lunas, la de octubre es más hermosa”.

 

De los males de amores nunca alivian los doctores.

De los males de amores nunca curan los doctores.

En estos casos, curan mejor el tiempo y la distancia.

 

De los vinos, el viejo; de los amores, el nuevo.

Lo dicen los exigentes en placeres.

 

Del amor al odio, sólo hay un paso.

Del odio al amor sólo hay un paso.

Quien mucho ama también puede llegar a odiar mucho, y viceversa.

 

Disputas entre amantes, más amor que antes.

Los pleitos entre amantes, más amor que antes.

Pelean hoy, para reconciliarse después.

 

Donde el amor no puede, llega el dinero y vence.

Alusión a que el interés puede más, en ocasiones, que el sentimiento.

 

Donde hay amor, hay dolor.

Significa que uno siente como propias las penas de la persona amada.

 

Donde hay amor, hay temor.

Temor de perder al ser amado.

 

Donde no hay amor no hay celos.

Nadie cela a quien no ama.

 

Donde no hay caricias no hay amor.

Las expansiones efusivas son intrínsecas al amor.

 

El amor al suegro es después de muerto.

Por la herencia.

 

El amor con la distancia aumenta.

Adagio que no siempre es cierto.

 

El amor cubre todas las faltas.

A la persona amada todo se le perdona.

 

El amor cura las heridas que inflige.

Todo lo soporta uno en aras del amor.

 

El amor da al necio osadía y entendimiento.

Osadía, sí; entendimiento, no siempre.

 

El amor, de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.

Juego de palabras que pudiera tener razón en la segunda parte.

 

El amor de la mujer, en la ropa del marido puedes ver.

El amor de la mujer, en la ropa del marido se ha de ver.

La mujer preocupada por su pareja procura que siempre ande presentable.

 

El amor de la mujer es como el de una gallina, que cuando falta su gallo, a cualquier pollo se arrima.

La mujer siempre necesita el apoyo del varón.

 

El amor de pobre es como el espinazo de puerco: pelado, pero sabroso.

Sin muchos recursos, se es más sincero. El espinazo, como se sabe, tiene poca carne, pero de muy buen sabor.

 

El amor encogido en poco es tenido.

En asuntos de amores, la timidez no tiene cabida.

 

El amor entra con cantos y sale con llantos.

En asuntos de amor son frecuentes las penas y decepciones.

 

El amor entra por la cocina.

Bien se dice que a un hombre se le conquista por el estómago.

 

El amor entra por los ojos.

Para amar es preciso poder apreciar.

 

El amor es atrevido más que la ignorancia.

Quien ama es capaz de afrontar todos los retos, sin tomar en cuenta el peligro.

 

El amor es ciego.

El amor es ciego, sordo y tonto.

El amor es ciego, y el matrimonio lo cura.

Por lo general, utilizamos incompleta esta máxima, relativa a que en el matrimonio se descubren virtudes y defectos de la persona amada. También se usa en forma satírica, si las últimas dos palabras se unen. La versión de “sordo y tonto” la expresó Sagrario Baena, esposa de Enrique Borja, en una entrevista realizada el 6 de mayo de 2003, en el canal 40.

 

El amor es como el frío: al más jodido le carga.

El amor es como el frío: al más perdido le carga.

Denota que el pobre, el individuo de menos recursos, es el más enamoradizo.

 

El amor es como los pasteles: que recalentados no sirven.

Es difícil que funcione bien una relación amorosa, reanudada después de un rompimiento.

 

El amor es como una ratonera: entra el ratón cuando quiere, pero no saldrá cuando quiera.

Dejar de amar no depende de la voluntad.

 

El amor es como una rosa al revés: tiene las espinas por dentro.

Muchas veces, las apariencias engañan.

 

El amor es demencia, y su médico, la ausencia.

El amor es locura, y la ausencia lo cura.

El amor es locura, y la distancia lo cura.

El amor es locura, y el tiempo lo cura.

Los sentimientos, para perdurar, requieren la presencia de la persona objeto de ellos.

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