Cinthya Araiza
A partir de la creación del Derecho Internacional Público a finales del siglo XX y con el fin de la Primera Guerra Mundial, surge la necesidad de proteger los derechos humanos de cada habitante del mundo. Hoy por hoy, cada país cuenta con la representación de su gobierno en otras naciones que se encargan de proteger y asesorar a sus connacionales que se encuentren fuera de su país de origen; dichas entidades se llaman embajadas y consulados, cada una con diferentes funciones.
La embajada se refiere a una misión diplomática y al grupo de personas que representa un país en el extranjero; dicha misión es encabezada por un funcionario diplomático de primera clase que representa el gobierno de su país, mejor conocido como el embajador.
De acuerdo con la Convención de Viena de las Naciones Unidas con respecto a las relaciones diplomáticas (18 de abril del 1961) las funciones específicas de la embajada consisten en:
- Proteger los intereses de su patria y de sus connacionales dentro de los límites permitidos por el Derecho Internacional.
- Negociar con el gobierno del estado anfitrión.
- Representar al país que envía ante otro que lo recibe.
- Informarse por todo medio legítimo sobre las condiciones y desenvolvimiento del Estado que la recibe; reportar y y mantener actualizado al gobierno de su país.
- Promover relaciones amistosas entre el estado anfitrión y el mismo que representa, y así fomentar el desarrollo y el intercambio económico, cultural y científico.
Cabe destacar que no se le llama embajada al edificio en donde labora el embajador, el nombre correcto es Cancillería; así pues, se le llama embajada a las funciones y al cargo, quien goza de inmunidad diplomática al igual de todo quien labora dentro de la cancillería.
La misión diplomática, no sólo es una, sino que existen varios tipos: el embajador concurrente, que es el jefe de una embajada cuya cancillería se encuentra en un país diferente del que fue acreditado; el embajador extraordinario, es el enviado por su país para cumplir con misiones temporales que no residan en el país; embajador permanente quien es el legitimo representante de su país.
El embajador, para cumplir con sus responsabilidades, debe tener a su disposición un equipo de expertos quienes lo asesoren en diversos temas tales como política exterior y finanzas, así como de relaciones comerciales, turismo e intercambio cultural y científico.
A pesar de estar directamente relacionados con los consulados, existe una gran diferencia entre ambas. El Consulado implica una ó varias dependencias del Ministerio de Relaciones Exteriores que asesoran a sus connacionales en el extranjero, además de tener diferentes funciones; en el caso de la embajada sólo puede haber una en un país huésped, y debe de ser, por lo general en la capital de dicho país.
