Dichos y refranes. Orden temático. Recopilación de Félix Ramos Gamiño
Lo que no hurta el ladrón aparece en el rincón.
Lo que no roba el ladrón, aparece en el rincón.
Lo que no roban los ladrones, aparece en los rincones.
Lo que no se llevan los ladrones, aparece en los rincones.
En ocasiones, pensamos que nos han robado algo; lo que pasa es que lo guardamos tan bien, que lo encontramos en el momento menos pensado.
Quien no aparece, perece.
Cuando varias personas están interesadas en algo, la ausente es la que sale perjudicada.
APARIENCIAS
Las apariencias engañan.
Las personas muchas veces son distintas de lo que nos podemos imaginar por su apariencia exterior.
APESTAR
El que más se perfuma es el que más apesta.
Personas hay que utilizan el perfume para disimular los malos olores, producto de su falta de aseo personal. Se aplica también a quienes presumen de virtuosos, sin ver sus enormes defectos.
APETECER
Lo que no se conoce no se apetece.
Nadie ama o desea lo desconocido.
APETITO
El apetito se despierta con el primer bocado; un pleito nace con la primera palabra.
Hablar airadamente y sin reflexionar puede conducir a pleitos de los que después uno se arrepiente.
APOSTAR
A todas voy y a ninguna apuesto.
No arriesgo mi dinero.
APÓSTOLES
Como el Apóstol Trece, que come y desaparece.
Ser como el Apóstol Trece, que come y desaparece.
Alusión a quien ni las gracias da.
APRECIAR
Prefiero apreciar lo que no puedo tener, que tener lo que no puedo apreciar.
Sensata forma de pensar.
APRENDER
A charrear y a llorar se aprende con babas, no con barbas.
A charrear y a torear se aprende con babas, no con barbas.
Los lances charros y de la fiesta brava requieren aprendizaje desde los primeros años, no cuando el individuo ya es grande.
A la cama no te irás, sin aprender una cosa más.
A la cama no te irás sin saber una cosa más.
Nunca a la cama te irás sin aprender algo más.
Por algo se dice que día en que no se aprende algo nuevo es un día desperdiciado.
Aprende a bien callar, para que sepas bien hablar.
Aprende bien a callar, para que sepas hablar bien.
La prudencia recomienda escuchar y reflexionar antes de hablar.
Aprende bien lo aprendido; si no, trabajo perdido.
Y tiempo perdido también.
Aprende y trabaja, y sabrás; sé cuidadoso y ahorra, y tendrás; duerme en lo alto, y vivirás.
Prudentes consejos.
Echando a perder se aprende.
La práctica es necesaria para adquirir conocimiento y ejercitar las habilidades.
El que no aprende a sus años sufre amargos desengaños.
Si en el momento debido no adquiere uno experiencia, lo resentirá cuando sea de avanzada edad.
Hay que aprender a perder, antes de saber jugar.
Para aprender a jugar, hay que aprender a perder.
Quien interviene en juegos de azar ha de estar consciente de que lo más probable es que pierda.
Hay que aprender a perdonar, antes de ponerse a juzgar.
La caridad está antes que la justicia.
Ignorar para preguntar y preguntar para saber, eso es aprender.
Quien pregunta despeja poco a poco su ignorancia.
Lo bien aprendido para siempre es sabido.
Lo que bien se aprende jamás se olvida.
Lo que bien se aprende no se olvida nunca.
Lo que bien se aprende nunca se olvida.
Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
Implica que uno retiene aquello que ha estudiado a fondo, sobre todo si lo aprende en la niñez o en la juventud.
Lo que se aprende en la cuna, siempre dura.
Las enseñanzas que recibimos en la infancia nos duran toda la vida.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
En la soledad, uno tiene forma y tiempo de reflexionar.
Para aprender, nada hay mejor que enseñar.
Para bien aprender, nada mejor que enseñar.
El maestro se ve obligado a estudiar.
Para aprender, perder.
La práctica es necesaria. Por eso se dice que echando a perder se aprende.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Muchas veces, la desgracia enseña más que la buena fortuna.
Quien bien aprende, para siempre aprende.
Es otra forma de señalar que lo que bien se aprende no se olvida.
Quien bien atiende bien aprende, si además de oír entiende.
Para aprender no basta la buena disposición; es necesaria cierta dosis de inteligencia.
Quien no aprende con los años, sufre amargos desengaños.
Quien no aprende con los años, sufre crueles desengaños.
Quien no aprende con los años, sufre muchos desengaños.
Hay que aprovechar la experiencia, para escarmentar en el futuro.
APRENDIZ
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Aprendiz de todo, maestro de nada.
Aprendiz de todo y oficial de nada.
Aprendiz de todos los oficios, maestro de maldita la cosa.
Aprendiz de todos los oficios, oficial de maldita la cosa.
Aprendiz que aprende mal nunca será buen oficial.
Alusión a las personas que emprenden muchas tareas o muchos estudios, pero no completan ninguno.
APRETADOS
Por apretada que sea, no hay dama que no se pea.
Por apretada que sea, no hay mujer que no se pea.
Por apretado que sea, no hay trasero que no se pea.
Nadie puede evitar dar curso a las necesidades propias del organismo.
Todo lo apretado quiere ser soltado.
Expresión de quien libera nada agradables ventosidades.
APRETAR
Donde aprieta no chorrea.
Donde se aplica energía, es difícil que ocurran irregularidades.
APROVECHAR
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Referencia a quienes, en lenguaje coloquial, se les llama “Chingaquedito”.
Agandallar.
Aprovecharse de las circunstancias para llevarse lo mejor.
Al ataque, Matías, que de esto no hay todos los días.
Aprovecha ahora que hay.
Aprovéchate, gaviota, que no te hallarás en otra.
Burlona forma de referirse a quien se atraca en las fiestas y reuniones que no le cuestan.
Aquí volando pican.
Todos son unos aprovechados.
Atácate, bandolón, ahora que tienes tocada.
Atáscate ahora que hay lodo.
Atáscate ora que hay lodo, que mañana ya no llueve.
Atráncate, Andrés.
Atráncate, bandolón, ahora que tienes tocada.
Invitación para que alguien coma hasta hartarse cuando hay abundancia.
De dos que pleitean, otros se aprovechan.
Por eso se dice que a río revuelto, ganancia de pescadores.
Quien de muchos se quiere aprovechar, a muchos habrá de contentar.
El abusivo y prepotente se hace de muchos enemigos.

