Tomado del libro «Los adolescentes preguntan» de Ismael Vidales

Tengo una hija de 21 años que desde la secundaria me da la impresión que fue seducida por un maestro, ahora ella ya terminó la carrera. En este tiempo yo recibí llamadas de que el maestro acompañaba a mí hija y lógicamente yo fui a hablar con el maestro, pero él me dijo que no tenía ninguna intención con ella, que todo era sanamente. Yo la notaba muy rara y me decía que el maestro tenía problemas con su esposa y que no lo entendía.
En una ocasión él me citó en un lugar para decirme que quería a mí hija, que se podía divorciar para casarse con ella y lo único que recibió por parte mía fue una total negativa. Yo le decía que cómo era posible que fuera a dejar a sus hijos, quienes eran más o menos de la misma edad que mí hija. Le exigí que se alejara de mi hija, que la dejara en paz.
A principio de este año, mi hija se comportaba muy rebelde con nosotros, se fue de la casa, la estuvimos buscando y no la encontramos y hasta hace poco supimos que se había ido con el profesor. Nos informaron que estaba con unos familiares ya que el maestro la golpeaba y maltrataba, incluso la llegó a amenazar y rondaba la casa en donde estaba hospedada. Al cabo de un tiempo, ella se fue de ahí porque no quería problemas para los familiares.
Al poco tiempo la volvieron a ver con el maestro. Ella no quiere regresar con nosotros porque se siente derrotada y sabe que hizo mal, quiere hacer algo para no regresar a la vida avergonzada. Afortunadamente no tiene familia con él ni está embarazada o al menos eso creemos. Mi esposo y yo queremos ayudar ; pero no sabemos qué hacer, tenemos miedo de la actitud que ella pueda tomar o bien que él pueda tomar represalias contra ella, espero su pronta respuesta estamos muy desesperados.
Zulema
Como su hija ya es mayor de edad, resulta difícil que ustedes puedan actuar legalmente para que regrese o para actuar en contra del maestro, corresponde a ella interponer los recursos que la ley le otorga en contra del maestro, ante el ministerio público. Tendríamos que ver la situación en tres planos: su hija, la familia y la legalidad. En el primer plano, su hija debe sentir que la quieren y la comprenden, esto le ayudará a confiar en ustedes y a tomar la decisión de regresar o de reanudar relaciones más gratas. Ustedes visítenla, invítenla a volver y ofrézcanle su apoyo.
En el segundo plano, la familia: ustedes deben propiciar la cercanía de ella con sus hermanos y familiares cercanos, sin emitir juicios, nadie estamos en posición de ser jueces y en nada remedia lo ocurrido. Ella debe integrarse y comparar su problemas para alivianar la carga, debe hablar y así ustedes podrán ayudarla.
En tercer plano la legalidad, ella no debe continuar una relación si no lo desea, no debe dejarse intimidar, si la agresión no cesa debe interponer recursos ante la autoridad; en estos trámites debe ser apoyada por un abogado y por ustedes.
