Reinventar una ciudad con lo público

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Indira Kempis

En su visita a Monterrey, el ex funcionario colombiano Jorge Melguizo, y actual Director de la Cátedra Medellín Barcelona, puntualizó en diversas reuniones la importancia de la creatividad para la crear proyectos referentes cuya intervención en la comunidad tenga un impacto aceptable en la reducción de las múltiples violencias y la delincuencia.

Con casi diez años de trabajo, el equipo coordinado por Sergio Fajardo y Alonso Gaviria, hizo posible la transformación de una ciudad que según Melguizo “no es Estocolmo”, es decir, que cuenta con problemáticas que son cercanas a las nuestras. Estamos hablando de Medellín de los noventa que no sólo era la ciudad más violenta de América Latina en donde había 20 asesinatos diarios, sino de una población afectada por la guerrilla dentro de un país que sigue siendo referente de inequidad y desigualdad.

Ante este panorama, este grupo de ciudadanos decidió incidir en la política sin ser políticos. “La política es demasiado como para sólo dejárselo a los políticos”, apunta Jorge. Bajo el amparo de ideas de un movimiento ciudadano y aprovechando la figura legal de las candidaturas independientes, este equipo de trabajo llegó a la función pública a reinventar la narrativa de seguridad: “nos dimos cuenta que una estrategia de militares y policías era insostenible, aún cuando los elementos fueran excelentes”. Esta visión con profunda sensibilidad sobre el panorama, les hizo implementar proyectos con vocación social bajo la premisa de que la inseguridad no se combate más que sacando a la gente a hacer uso de sus espacios públicos por derecho. “A balas no les vamos a ganar”, afirma Jorge en la conferencia que dio para la sociedad civil regiomontana.

Rescatar el valor de lo que es público es fundamental para la reconstrucción no sólo del hábitat sino del pensamiento colectivo. De modo que todo lo que es público debe ser lo mejor, de calidad. El transporte, las escuelas, los parques. En esa medida, el gobierno y la comunidad deben hacerse responsables de eso que es público, asegurarse, que esos sean derechos públicos, no privilegios. Por tanto unos como otros debemos vigilar porque sea determinante nuestra tarea colectiva de ser capaces de intervenir de manera social en la calidad de vida de nuestras ciudades.

En Medellín se ha avanzado en la construcción de convivencia con políticas y presupuestos públicos que se centran en 4 ejes:

 

  • Política Pública de Transparencia
  • Intervención Integral del Estado en los barrios más pobres
  • Educación Pública como principal prioridad.
  • La Cultura como derecho y el derecho a la cultura

 

Sin que esto se plantee como una fórmula mágica o modelo, los resultados hablan por sí solos, determinando que, en palabras de Jorge Melguizo: “sólo se puede pensar en que una ciudad sea sostenible si a esa ciudad la definen tres palabras: inclusión, equidad y oportunidades. Y, hay que generar acceso de toda la población a lo público: lo público tiene que ser factor de igualdad de oportunidades, desde lo público se construye esa equidad y esa inclusión”.

 

 

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