Educación a la Finlandesa

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Juan Lauro Aguirre Villafaña

aquevedo.wordpress

El día de hoy, 5 de Marzo de 2012, leí en un periódico algo que me dejó sin saber que pensar; un experto en educación proveniente de Finlandia, afirmó que hace cincuenta años la educación en ese país era comparable a la que hoy tenemos en México y actualmente, muy probablemente, sea el país con mejor educación.

La noticia parece buena si en México pudiéramos hacer lo mismo, pero también parece mala porque tendría que ser un esfuerzo mantenido por cincuenta años, lo cual es algo que ni el gobierno ni la sociedad sabemos hacer aquí.

Hace algunos meses leí, no sé si me lo topé por casualidad o lo busqué en forma específica, un reporte sobre las características primordiales del Sistema Educativo Finlandés y quedé tremendamente sorprendido porque, según ese reporte, tiene un solo fundamento y lo pondré en letras negrillas: Hacer que todos los ciudadanos finlandeses conciban y procuren la educación como un objetivo personal a lo largo de toda su vida.

Por lo anterior, ni duda cabe que para logar lo anterior se requieren no algunos años sino varias generaciones. En primer lugar, en la mayoría de los países avanzados y por supuesto también en los que están en vías de desarrollo, las personas mayores ya no participan en la educación, muchos padres o abuelos solamente lo hacen llevando a los hijos o nietos a la escuela. Hace algunos meses leí que en los Estados Unidos la gran mayoría, digamos el 80%, de los egresados universitarios ya no vuelven a leer, ni mucho menos a comprar, un libro sobre los avances de su profesión. Considero que eso se lo dejan a los expertos, pero tampoco se interesan por retomar su educación en alguna otra disciplina, o bien, establecer y seguir un plan de desarrollo personal.

Yo creo que el problema fundamental que adolece nuestra educación y que seguramente confrontaron los finlandeses es que generalmente se confunde el objetivo de la educación con el aprendizaje de los temas contenidos en los programas de las asignaturas, medido dicho aprendizaje mediante una evaluación buena o mala.

El objetivo de la educación debe ser de orden superior, no debe ser de corto plazo, no debe ser pragmático, no debe ser superficial. Debe ser de largo plazo; que dure toda la vida, debe fortalecer tanto las capacidades del racionamiento abstracto como las competencias para la transformación del entorno, pero además debe interesarse por la transformación evolutiva de lo interno, de lo intrínsecamente humano.

Por supuesto que una gran parte de ese problema proviene de los métodos utilizados por la mayoría de los maestros; desde la escuela primaria hasta la universidad, los maestros, en particular de matemáticas y ciencias naturales, dicen a sus alumnos que esas disciplinas no son fáciles de aprender. Esa actitud del maestro es rápidamente internalizada por los alumnos cuyos padres, en la gran mayoría de los casos, la internalizaron hace muchos años, por lo cual podrán ayudar a sus hijos con las tareas de español, historia, geografía, etc., pero no de matemáticas o ciencias naturales. Además, generalmente los padres reconocen y aceptan que sus hijos batallen para aprenderlas.

Una cosa muy diferente ocurre en los estudios de posgrado, pero en particular en los del doctorado, en donde generalmente todos los maestros y todos los alumnos poseen un gran interés en investigar la forma en lo que se han obtenido ciertos aprendizajes para continuar la búsqueda de conocimientos.

En la dirección del objetivo finlandés está el método de enseñanza, o pedagogía, denominado Sistema de Enseñanza Vivencial e Indagatoria de la Ciencia (SEVIC), el cual consiste, por parte del maestro, en animar a sus alumnos a que, supuestamente como él lo ha hecho durante toda su vida, se sitúen, utilizando un mínimo de materiales previamente preparados ex profeso, en un contexto dentro del cual surgirán los aprendizajes como vivencias personales mediante un proceso indagatorio consistente en hacerse preguntas sobre lo que pudiera ocurrir dentro del contexto dado, o sea realizar hipótesis personales, y posteriormente verificarlas, o descartarlas y buscar otras en forma iterativa hasta que concuerde la anticipación con el resultado.

También en dirección del objetivo finlandés está el método de enseñanza, o pedagogía, denominado Ciencia en Familia, el cual consiste en generar dentro de la casa familiar, usualmente en la cocina o en el patio, un contexto similar al anterior, dentro del cual surgirán los aprendizajes como vivencias familiares. Este método educativo es de grandísima importancia, en cuanto a que extiende los contextos educativos de las escuelas a las casas familiares y extiende los actores dentro de esos contextos de los alumnos y maestros a todos los miembros de la familia que participen. En la mayoría de los casos, un pequeño experimento, digamos de química, realizado en familia generará una vivencia educativa no solo en el alumno sino también en sus padres, si fueron actores o sea si actuaron dentro del contexto educativo.

La adopción en Nuevo León de la pedagogía denominada Ciencia y Tecnología para Niños estructurada como un SEVIC ocurrió hace 10 años, actualmente Nuevo León es el Estado en México con la mayor proporción de alumnos de educación pública que lo practican aunque todavía esa proporción no alcanza el 50%, yo esperaría que en otros 10 años, no en otros 40 años, esa cobertura pueda llegar al 100%.

Asimismo, la invención Nuevo León de la pedagogía Ciencia en Familia ocurrió hace 8 años y se ha ido extendiendo incluso hacia afuera del área metropolitana de Monterrey. Una vez al año se realiza además una especie de Feria del Conocimiento, dentro de la cual algunos alumnos demuestran los experimentos y vivencias realizadas en familia y reciben algunos premios de acuerdo a sus méritos.

Un beneficio adicional de hacer Ciencia en Familia, o hacer Literatura en Familia, o hacer Historia en Familia, etc., es que es una excelente forma en la cual los padres pueden detectar las vocaciones específicas de sus hijos para así apoyarlas con mayor intensidad, permitiéndoles, en correspondencia, que los hijos les compartan sus logros educativos.

Si deseamos que la educación sea un objetivo que se persigue durante toda la vida, hay dos clases de actores centrales: los maestros y los padres de familia. Debemos dejar de pensar que solamente en las Escuelas se generan contextos educativos, porque eso nos deja fuera como actores. Las casas familiares, los lugares de trabajo, los clubes sociales y deportivos, los teatros, cines y estadios, los restaurantes, etc., todos ellos deben convertirse en contextos educativos, solamente con ello todos los habitantes seremos actores educativos y no solamente los maestros y alumnos.

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