Doctor Tonatiuh Ramírez
Nuestro colega canadiense Peter Brenders ha dicho que una actitud ante las autoridades es no quejarse, sino más bien aplaudir lo que están haciendo, y tratar de hacer lo mejor posible con los recursos que se dan a la investigación, a la tecnología. Eso me hizo reflexionar, por lo que traté de juntar algunos ejemplos relevantes en el Instituto de Biotecnología de la UNAM, ubicado en Cuernavaca, donde hemos logrado cerrar círculos virtuosos y tratar de alejarnos de ese laberinto vicioso en que siempre caemos los mexicanos.
Y tal vez, a través de mostrarles algunas pinceladas de éxito, ustedes podrán evaluar qué tan amplios son esos éxitos. Hace un par de años, Thomas Freeman publicó su “best seller” The World is flat. Seguramente muchos de ustedes lo han leído. Básicamente lo que busca en su libro es establecer cuáles son los cambios de paradigmas a finales del siglo XX y a principios del siglo XXI, que han servido o que están sirviendo a las economías, a los países, para proyectarse en completar esos círculos virtuosos de la competitividad entre ellos.
Lo leí con mucho detenimiento y había cientos de citas, referentes obviamente a países europeos, a Estados Unidos, Japón; muchísimas alusivas a China, a India, a Brasil a países de Europa del Este, y yo decía: “pronto va a salir cita de México, pronto va a salir”. Pasaban las páginas, y ni una sola cita. Al final, salieron dos citas de México, y aquí les reproduzco una, en una traducción medio libre: “¿pues qué tiene que ver la virgen de Guadalupe con el mundo plano flat world de Freeman. Dice: si tú eres México, y te jactas de que lo que te va a llevar a la fama al final de la historia, es que eres un país de mano de obra barata, y que muchos de tus ciudadanos están importando las estatuillas de tu santa patrona; es decir, de la virgen de Guadalupe, porque en China la saben producir mucho mejor que tú, más barata, y además la pueden transportar del otro lado del mundo, pues eso es un síntoma inequívoco de que el mundo se ha aplanado, y de que China ha hecho muy bien su trabajo”.
Y termina Freeman con una sentencia terrible: “y si tú eres México, tienes un problema”; yo diría un grave problema, y es que no hemos sabido cerrar esos círculos virtuosos, que a mí me gustan más que la triple hélice, pero entiendo perfectamente la participación de estos tres actores fundamentales, y lo que he tratado de hacer es señalar que con mucho tiempo y con mucho dinero se puede transformar eso en conocimiento, y se necesita mucho dinero y mucho tiempo para transformarlo en muy poquito conocimiento. Es la verdad, en ese sentido somos muy ineficientes.
Juan Pedro Laclette ha dicho que en la hoja del foro hay mucha información y estadística, me eché un clavado para buscar unos datos: si los creemos, el país invierte más o menos 40 mil millones de pesos en ciencia y tecnología, y a CONACYT le corresponden unos diez mil millones. México produce más o menos como siete mil papers al año. Hace uno una división sencillita, y resulta que el paper nos cuesta a los mexicanos de uno a cinco millones de pesos; o sea, es un chorro. Si le echamos números, en 1997, investigadores mexicanos registraron alrededor de 160 patentes. Hacemos las cuentas, y la patente nos sale mucho más cara, de entre 82 y 410 millones de pesos por patente.
INSTITUTO DE BIOTECNOLOGÍA
En fin, lo que hice es analizar los datos de éxito de nuestro instituto. Nuestro Instituto de Biotecnología es bastante grande. Tenemos 44 grupos de investigación; aglutinamos unos 150 investigadores, 84 técnicos académicos. De estos 150 investigadores, la mayoría pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores, y yo creo que más del 40 por ciento de éstos son investigadores de nivel 3.
Contamos con una buena planta académica, una buena planta de administradores, más o menos una veintena de alumnos de doctorado y una docena de alumnos de maestría, que se titulan anualmente; año tras año, en forma importante, los convenios de investigación con las empresas han ido en aumento, y en las transferencias tecnológicas, esa joya de la corona, también hemos mantenido un importante nivel.
¿Qué es lo que nuestro instituto obtiene? Nuestro patrón es el CONACYT, y la tajada del león de los recursos que ingresan al instituto es del CONACYT. En los últimos años han aumentado las solicitudes conjuntas de nuestros investigadores con las empresas y vamos de socios con ellas.
VAMPIROS MEXICANOS
Para aquellos que no crean que existen los vampiros, sí existen los murciélagos hematófagos o vampiros. Uno de nuestros grandes investigadores en el instituto, el doctor Alejandro Alagón Cano, desde principios de los 80 estudiaba la fauna silvestre en el país, y descubrió que la saliva de estos vampiros mexicanos contiene una proteína que puede transformar el plasminógeno a plasmina, que es la encargada de disolver los coágulos sanguíneos. Pero lo más importante es que tiene propiedades mucho más especificas hacia la fibrina que los TPAS que hasta ese momento existían. Se requería por lo menos un tercio de la dosis y se podía aplicar muchas horas después de que se hubiera formado el coágulo.
Ya desde los principios de los 80, el doctor Alagón estableció una relación interesante con investigadores suizos, que después pasaron a ser parte de la empresa alemana de Shering. Y era claro que habría una aplicación práctica muy importante. Desde 1998 se establecieron acuerdos iniciales, con regalías para la UNAM, de entre un 1 y 3 por ciento de un eventual producto. Se acordó que Schering patentaría el descubrimiento, y Alagón sería coinventor.
Lo que parecía miel sobre hojuelas, empezó a complicarse a finales de los 90. Finalmente se llegó a un acuerdo interesante, y en 2005 se dio un granito para nuestra universidad. En aquel entonces ocurrió la transferencia tecnológica más importante, que fue de 1.3 millones de euros. El día de hoy, el desmoplace está ya en fases clínicas. Entonces, esto es un granito para nuestro instituto, para nuestra universidad, y de ahí se aprendieron muchas cosas.
BACILLUS TURINGIENSIS
Otro ejemplo nos lo dan los doctores Alejandra Bravo y Mario Soberón. Ellos han trabajado toda su vida, con bacilus turingensis. La importancia de las toxinas de este bacilo, las toxinas cri, radica en que se producen ampliamente en plantas transgénicas, pero el gran problema es que los insectos han desarrollado resistencia a estas toxinas naturales. A través de sus investigaciones, estos dos colegas lograron determinar el modo de acción de estas proteínas, que requerían adherirse o vincularse primero con una proteína del intestino medio de los insectos, sufrir un procesamiento y después formar poros.
Los investigadores descubrieron también que la resistencia a las toxinas tenía que ver con el desarrollo de una proteína, calderina. Se desarrollaron toxinas modificadas, que podían dar la vuelta al mecanismo natural de acción y entonces le dieron la vuelta a la resistencia. Ellos publicaron el producto fundamental, que fue ciencia básica de alto nivel, y obtuvieron ahora sí patente de la UNAM y una negociación con una empresa multinacional. El contrato, les puedo decir, ya se está cerrando. Desafortunadamente no puedo hablar ni de nombres ni de investigador ni de la empresa, pero va a superar el convenio de las toxinas cri. Ésta fue, pues, una vía glamorosa, extraordinaria.
UNIDADES DE VINCULACIÓN
En nuestro instituto contamos con unidades muy fuertes de vinculación; por ejemplo, la planta piloto bioterios y unidades de frecuencia han sido nuestro brazo armado para desarrollar muchas de estas vinculaciones. Les voy a platicar lo que en mi grupo de investigación hemos hecho en este sentido. Digamos que son los noviazgos o primeros acercamientos con distintas empresas. Actualmente tienen relación con una docena de empresas, y en algunas estamos con asesorías puntuales. Muchas veces, la asesoría es individual, y vamos brincando.
CONTACTOS EMPRESARIALES
Por ejemplo, Bioclon ha estado contratando a nuestros ex alumnos; les hemos dado apoyo tecnológico en cuestiones de caracterización de proteínas. Así, estamos en contacto con una empresa en Australia, con una empresa de vacunas en Guadalajara, y también con una empresa brasileña que produce anticuerpos monoclonales. Son apoyos puntuales, que implican mucho trabajo del investigador, pero no necesariamente un involucramiento más allá. Este trabajo se retribuye económicamente y hasta ahí. Y de éstos tenemos muchos ejemplos en el instituto y en mi laboratorio.
En otra vía, el investigador se vuelve una especie de socio. Les voy a platicar brevemente la historia que hemos tenido con el laboratorio Probiomed. Iniciamos la relación hace como 17 años, y fue el día en que conocí a un gran empresario y visionario el ingeniero Jaime Uribe de la Mora. Pensé que lo iba a conocer ese día, y no lo iba a volver a ver jamás. Le interesó lo que hacía en mi laboratorio, y me preguntó si le podía dar una asesoría. Yo acepté, pensando que en uno dos días terminaría. Después me dijo: “necesito que te quedes conmigo una semana”.
Pues, bien, fueron pasando semana tras semana, y seguían las asesorías. Yo estaba muy sorprendido de que continuara el interés de la empresa, y esto fue evolucionando. En primera instancia: “oye, necesito que nos capacites en nuestra empresa”. Después se formaron los cursos, claro que sí: “necesitamos gente; no tenemos gente que conozca”.
-“Yo tengo muchos ex alumnos con los que podrías arrancar tus ideas”.
-“Vamos: necesito que me ayudes a echar a andar tecnologías básicas elementales, porque no tengo el laboratorio, no tengo el equipo, no tengo el…”
-“Claro que sí. Vamos a echar a andar los servicios de apoyos”.
Después de varios años de coqueteo: “vente conmigo de sabático”. Pues vámonos a Azcapotzalco. Estuvimos de hecho dos años de sabático con la gente de Probiomed, algo muy inusual para un académico en el país, y al final, obviamente se establecieron convenios a mediano, corto, y largo plazo, y lo más importante es que logramos cerrar ese vinculo. Al final fuimos exitosos en una tecnología: la tecnología para insulina recombinante, donde hubo ese cierre virtuoso de toda la tecnología.
PIONERA EN BIOTECNOLOGÍA MODERNA
Probiomed es pionera en biotecnología moderna; es la primera empresa en México que incursionó en el campo de las proteínas recombinantes, y el día de hoy ya tiene más de diez proteínas recombinantes. Su nicho de mercado fue esperar a que las patentes de estos productos farmacéuticos expiraran y empezaran a generar un nuevo concepto, por lo menos en el país, y ciertamente, en buena parte del mundo de los biosimilares o biogenerics en aquel entonces. Al día de hoy, se producen varios interferones, una vacuna, varios factores de crecimiento, hormonas, y ahora anticuerpos monoclonares con varias plataformas de expresión, desde el recombinante, levaduras, etcétera…
Probiomed es orgullosamente 100 por ciento mexicana; tiene integración total en sus productos, que son los de mayor valor agregado en el país; son productos que se importaban cien por ciento. Con la entrada de Probiomed en el mercado, cayeron drásticamente los mercados de, por ejemplo, la nitroproyentina o productos que valdrían muchísimo dinero.
Uno de los productos de Probiomed se ofrece en empaque con nombre en árabe. Yo no entiendo nada, pero ahí, en chiquito, dice: “Made in México”. Tiene productos que se están exportando a Afganistán, lo cual es sensacional, es algo que empezó con algunas de mis ex alumnas, como Gaby Cortez.
EMPRESA VINCULADA CON LA ACADEMIA
Tiene ahora un grupo de investigadores de desarrollo; tiene muchos maestros en ciencias, muchos doctores; muchos de nuestros ex alumnos ya están laborando ahí, y orgullosamente es una empresa vinculada estrechamente con el sector académico.
Hemos reproducido este modelo con una empresa norteamericana, y hemos avanzado en casi todas las etapas. Actualmente, una colega mía, la doctora Laura Palomares, sigue una estancia sabática en la empresa, en Connecticut, y trabajamos con ellos en el desarrollo de una vacuna contra la influenza humana, producida por células de insecto baculo virus.
Con Virmex, la productora nacional de vacunas, desarrollamos algo similar. Aquí, en las estancias tenemos empleados de Virmex que trabajan con nosotros, y hemos subido toda la escalera. En este caso, trabajamos con una vacuna contra rotavirus. Con Boehringer Ingelheim, en Guadalajara trabajamos en una vacuna contra influenza aviar, nuevamente con el sistema de células de insecto baculo virus. Eventualmente, la idea es que ocurran esas transferencias tecnológicas.
Otro gran ejemplo en que el investigador se vuelve casi casi socio de la empresa, es nuevamente con nuestro querido Alejandro Alagón. Seguramente han oído hablar de Bioclon y Silanes. Esta empresa produce antivenenos contra serpientes, alacranes, arañas.
Hace un mes, el 3 de agosto, el alacramyn fue aprobado por la FDA. Podemos señalar esto como un hito histórico, no sólo para la biotecnología mexicana, sino para la industria farmacéutica mexicana. Es el primer producto desarrollado en México que es aprobado en Estados Unidos, que pasa pruebas clínicas en Estados Unidos.
La empresa tiene otros productos contra toxinas de serpiente, contra toxinas de araña, que están también muy avanzados en Estados Unidos, y hay otros mercados que están abordando fuertemente Bioclon Silanes en Sudamérica, en Europa, en África, con este nicho de especialización que tiene esta compañía.
Algo interesante: el reclusimin o loximin es el primer anti veneno que se produce generando la toxina, no extrayéndoselo al animal ponzoñoso, sino clonando el gen en un sistema de expresión, y produciendo de forma recombinante la toxina, que es la que se usa ahora para inmunizar a los caballos. En fin, es algo interesantísimo.
NOTICIA DE PRIMERA PLANA
La noticia de la aprobación del alacramyn ganó la primera plana en el Time Square. Es algo que obviamente nos hace sentir muy orgullosos de nuestro colega Alejandro Alagón; como país, nos debemos sentir muy orgullosos. Hace como dos años, me pasaron el dato de que Bioclon Silanes daba atención a más o menos 500 pacientes diariamente, alrededor del mundo, contra picaduras de todo tipo de animales ponzoñosos; pero lo más importante es las vidas que está salvando.
Por ejemplo, con la introducción del alacramyn, se ha bajado en un orden de magnitud la gente que muere por picaduras de alacrán. Esto es imponderable. Detrás de estos desarrollos, hay trasferencias económicas muy importantes, pero lo que es imponderable son las vidas humanas. Finalmente, cuando los científicos acaban desesperados porque saben que tienen en sus manos cosas muy valiosas, pero no encuentran los interlocutores adecuados que puedan llevar sus descubrimientos a un plano de beneficio social, nuestro instituto tiene una muy larga tradición de generar spin ups.
Cuando yo llegué, ya había una empresa, Genin, a cuyo frente estaban entonces los doctores Francisco Bolívar y Rodolfo Quintero, que tuvo logros muy importantes en el desarrollo de penicilinas, y que finalmente transfirió exitosamente a Colombia, a Cuba, la doctora Lidia Casas. Las leches deslactosadas eran en aquel entonces la pasión de la doctora Casas, quien desarrolló la leche Desly.
La empresa la absorbió tanto, que finalmente se volvió empresaria y dejó nuestro instituto; pero, fíjense, ya estaban cerca de los 400 mil litros por mes. Ya no he tenido seguimiento de esta tecnología, pero hace unos cinco años esto era lo que ya estaba produciendo de leche deslactosada.
CREACIÓN DE EMPRESAS, AL ALZA
Recientemente ha habido un boom de creación de spin ups, gracias a los esfuerzos encabezados por algunos de nuestros colegas. Son proyectos frágiles, donde estamos haciendo nuestros pininos; empresas como Biopolimex, donde un colega nuestro, Alfredo Martínez, es socio con otros colegas, como Lupita Espín, Carlos Peña, donde el énfasis es el desarrollo de bioplásticos especializados; Pepterapeutics, para producción y síntesis de proteínas y péptidos con interés farmacológico; Corporación Mexicana de Transferencia de Biotecnología, de los doctores Bravo y Alagón, que tiene que ver con aplicar su tecnología de bacillus turingensis modificados para el control de plagas de insectos, etcétera…
Todo esto puede redituar en beneficios económicos muy importantes para el país. Hay muchos ejemplos de éxito en el instituto; algunos más glamorosos, algunos menos, todos muy importantes.
RUTAS DIVERSAS
Lo que traté de hacer fue resumir esas rutas o esas vías que, sin querer, cada uno de nosotros hemos logrado:
1.- En la primera ruta, la muy sexi, el investigador hace un gran descubrimiento, una gran aportación científica. Existen empresarios con visión, muy capaces, que logran captar ese descubrimiento, ese desarrollo; lo toman, retribuyen económicamente al instituto, a los investigadores, etcétera…
2.- En la segunda vía, el instituto, el investigador se posiciona como facilitador de la empresa, y brinda apoyo de metodologías, tecnologías, infraestructura, servicios, equipos etcétera.
3.- Y tenemos el caso en que se facilita enormemente pavimentar esa avenida de regreso, la tercera vía, que es donde a mí me ha tocado luchar, que ha sido la de asociarme íntimamente con distintas empresas y aprender. De hecho, lo mucho que hago con mis alumnos es en ciencia básica, en el campo de la ingeniería, inspirado en los problemas que sé que tienen los colegas con los que colaboro en la industria.
4.- Tenemos finalmente la cuarta vía, donde también hemos tenido algo de experiencia, y es un experimento que puede servir para polémica o controversia: si es o no adecuado que un investigador se ponga el traje de empresario. Como verán, me costó un poco de trabajo ponerme la corbata. ¿Se vale o no? Es un riesgo. Se dirá que somos muy ingenuos; que vamos a dejar de hacer algo que sí sabemos, por algo que no sabemos. Mucho de esto está basado en la desesperación de que no estamos regresando, no estamos pavimentando esa avenida.
