No le gusta ser pobre

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Tomado del libro: «Los adolescentes preguntan» de Ismael Vidales

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Soy una mamá, no tan joven 45 años. Mi problema es el siguiente: soy madre de una adolescente de 14 años ya casi 15. Nuestra situación económica es media baja, desgraciadamente vivimos cerca de una colonia de clase alta así es que mi hija tiene amigas que se reúnen a platicar de los lujos que sus papás les compran, luego llega a la casa y me pide cosas que mi esposo y yo no podemos comprarle, se encapricha y deja de hablarnos por días. Algunas cosas sí se las he comprado dejando de comprarme ropa, siempre compara nuestra casa con las de otras amigas, yo me siento muy mal. Me ha llegado a decir que ya no quiere vivir en esta casa, que se quiere morir pues ella quiere tener lujos como sus amigas. Ya me pidió que le comprara una motocicleta para sus 15 años. Yo le dije que no tenemos dinero que era muy cara, que se conformara con una pequeña fiesta en familia, pero ella estalló en cólera. Dejó de hablarme por días casi no comía ella cuando le ofrecía algo, lloró por tres días en su recámara y aventaba todo lo que estaba a su alcance. No sabe el sufrimiento tan grande que me causan sus crisis, mi esposo me dice que no le haga caso pero yo no puede ser como es él. Quizá porque soy mujer. Aconséjeme por favor qué hago con ella, ¿Cómo le hago comprender que no somos del mismo nivel de sus amigas ? Que no tenemos para comprarle esa moto que ella quiere. Leí su artículo del martes 12 de enero y le sugiero que publique un artículo de la incomprensión de los adolescentes hacia sus padres, que somos los que más los queremos sin ningún interés, sean inteligentes o no vivimos para ellos. Espero su respuesta.

N .D. E.

 

Estimada señora. Lo que me cuenta es uno de esos tragos amargos que tenemos que pasar los padres cuando nuestros hijos entran en la adolescencia. A veces nos parecen tan ingratos que logran abatirnos al grado de entrar en francas peleas en las que se recurre con frecuencia a la ofensa verbal y a la agresión física.

El pretexto que usa ahora su hija es la falta de dinero para cumplir sus caprichos, pero si no vivieran donde viven ella tendría otro pretexto. El verdadero fondo del asunto es de relaciones afectivas, respeto, responsabilidad, tacto y amistad entre ustedes. No es fácil educar a una adolescente. Por ahora, le comparto los textos siguientes para que medite en ellos, el primero es para usted y el segundo para su hija : “Ser madre, es un dolor gozoso. Es dar porque eligieron dar. Es ser, dos veces ser. Es el latido de un doble corazón.

Es ver, sin tener que mirar. Es amar antes de conocer. Es confiar en que existe un más allá. Es sentir la presencia de Dios”. “Hija, si quieres amarme, bien puedes hacerlo. Tu cariño es oro que nunca desdeño. Mas, quiero que comprendas, que nada me debes. Soy ahora tu madre y tengo los deberes. Nunca en las angustias, por verte contenta he trazado signos de tanto por ciento. Ahora, pequeña, quisiera orientarte : mi agente viajero llegará a cobrarte, y será un hijo tuyo, sangre de tu sangre, te llevará un cheque de cien mil afanes, ¡llegará a cobrarte ! y entonces, mi niña, como una madre honrada, a tu propio hijo deberás pagarle”.

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