
Después de que, el 8 de junio de 1972, tomó la foto de una niña quemada con napalm en Vietnam, Nick Ut se ha convertido en uno de los grandes de la fotografía. La niña. Kim Phuc, ha crecido. El fotógrafo y el objetivo de su cámara acaban de festejar los 40 años de este cliché, uno de los que, sin duda, pusieron fin a la guerra.
Hay que decir que Nick Ut jamás ha colgado la cámara y que, como parte del equipo de la AP, sigue trabajando en su oficio, principalmente en Los Angeles.
El 8 de junio de 2007 lograba imprimir otra placa impactante. La oportunidad de una reflexión sobre nuestra época y la fotografía.
Régis Le Sommier – Paris Match
El 8 de junio, cada 35 años, Nick Ut fotografía una chica que llora. La primera fue en Vietnam en 1972. Ella tenía nueve años y se llamaba Kim Phuc. El día en que apareció en una carretera, a la salida de Trang Bang, al lado de Nick no estaban más que un puñado de fotógrafos y camarógrafos. Él estaba en un buen lugar, tenía buen ángulo, el encuadre adecuado, un cielo de espanto como decoración, y unos colegas muy ocupados en recargar rollos en sus cámaras.
Un gesto, un grito. Nick Ut dispara. La niña está gravemente herida, quemada su espalda por el napalm. Decide llevarla a un hospital. Ya ahí, insiste ante los médicos, agobiados de trabajo, en que se dé prioridad a la atención de la menor. Es así como Nick Ut salva la vida de Kim Phuc, quien acabará por emigrar a Canadá, donde vive actualmente con su familia. En 1997 sería nominada embajadora de la UNESCO.
El 8 de junio de 2007, otra chica en lágrimas se convierte en el objetivo de su cámara. Son muchos los fotógrafos que están al acecho. Nos encontramos en Los Angeles y Paris Hilton debe salir, de un momento a otro, de un tribunal, a bordo del automóvil del shérif que la reconducirá a prisión. Hay conmoción en la explanada. El automóvil pasa hecho una tromba. Incluso, un periodista es lanzado al piso. Pero Nick es el único, junto con Carl Larson, de la agencia INF, en imprimir una placa a través del cristal. “Tuve suerte de lograr esta fotografía. Apunté sobre sus cabellos rubios”, dice.
Cuando uno recuerda delante de él la otra foto, él responde con modestia que se trata de dos géneros “muy diferentes”. Su foto de Vietnam es de aquéllas que, al hundir a los Estados Unidos en la duda, han contribuido a poner fin a la guerra. Por ella recibió la Presea Mundial 1972 y un Pulitzer.
La de Paris Hilton no cambiará al mundo. Simplemente alimentó, reproducida dondequiera, a la prensa, a la nebulosa de los blogs y a la CNN durante cerca de una semana. La AP rechaza decir cuántas veces se reprodujo y cuánto le reportó. Sin dudaa más que la de Vietnam. Por ella no obtendrá premio alguno, como tampoco lo recibió cuando cubrió el proceso de OJ Simpson, el de Michael Jackson o el deAnna Nicole Smith.
Kim Phuc y Paris Hilton, fotografiadas por Nick Ut han adquirido su fama en la desnudez y el sufrimiento
Sin embargo, las dos fotos de su vida, tan diferentes y tan semejantes a la vez, reflejan las preocupaciones de la opinión pública. En 35 años, uno ha pasado de una mirada sobre el mundo a una curiosidad en torno a las personas famosas; de una época en que la guerra movía a la opinión pública, a una en que la desgracia de una heredera es nota de primera. La guerra ha quedado relegada en páginas interiores. El fenómeno es tal que, si los famosos no se interesan en un conflicto, en una hambruna o en un problema social, nadie hablará de ellos. De ahí surgen las dificultades de los reporteros gráficos para ganarse la vida hoy en día.
Las fotos que se publican son entre el dos y el cinco por ciento de las que se exponen en Visa pour l’Image, la cita anual de los reporteros gráficos en Perpignan. Las dos chicas fotografiadas por Nick Ut han alcanzado su notoriedad en la desnudez y el sufrimiento: una, porque ha sido quemada por napalm y no soporta sus vestidos; la otra, porque se despoja de ellos ante la cámara con motivo de una sexicinta. Es por esta película que ella empieza a atraer las miradas y, con ellas, las cámaras, hasta el derrumbe y sus lágrimas en una patrulla de policía, a causa del veredicto de un juez, que ella considera injusto.
Kim Phuc era inocente y sufría tanto en el cuerpo como en el alma. Las lágrimas de Paris Hilton la muestran herida en su amor propio. Por primera vez en su vida la heredera sufre a causa de su riqueza. Afortunadamente para ella, las secuelas serán menos graves que las de la vietnamita.

