Indira Kempis
Combatir la corrupción es uno de nuestros grandes retos. Parte del problema sistémico es tener a los políticos o funcionarios involucrados en casos, comprobados o no, de corrupción. Una de las claves del éxito de los proyectos urbanos de Medellín fueron los presupuestos ajenos a cualquier acto de corrupción. La gran pregunta es: ¿cómo se logra ese objetivo cuando en nuestros países es prácticamente imposible, sobre todo, en los proyectos que están relacionados con la construcción de obra pública?
Jorge Melguizo, uno de los expertos responsables de la transformación de la ciudad, quien fuera también Secretario de Cultura Ciudadana, explica que gran parte tiene que ver en la intervención de los ciudadanos sin partido que llegaron mediante un movimiento cívico a la función pública. Esto no significa no hacer política, pero sí que se puede hacer política y gestión de lo público desde los intereses colectivos y no personales.
Todos los proyectos manejados desde la alcaldía y desde sus tomadores de decisión, tuvieron el principio de construir la confianza. Ese no es un proceso automático. Requiere que se tengan las herramientas necesarias para que la sociedad incida en la vida pública y en su gobierno. “Para que los proyectos sean sostenibles uno debe construir ciudadanía”, afirma Melguizo.
Trabajar fuera de la estructura de los partidos políticos tampoco significó hacerlos a un lado, sino involucrarlos en la construcción de un objetivo común. Entonces, el reto fue el de articular a los actores implicados como a las instituciones públicas. Para poder resolverlo se necesitó formar un equipo de personas con ética y conciencia de la importancia de esa confianza en lo que es público y de la comunidad. Sólo con especialistas que tuvieran en alto valor las acciones éticas podrían hacer gestiones que llevaran a la implementación de los proyectos como derechos sociales y no como favores hacia al interior o exterior de la función pública.
Cuando los recursos humanos están en sintonía con una visión que quiere formar un relato de confianza de la ciudad y para la ciudad, es más fácil que las cosas sucedan. Si se quiere hacer una transformación son tan importantes los recursos materiales como los equipos que se formen. Personas que generen confianza, que se respeten, pero además que asuman con seriedad la función pública y el empoderamiento que de esa función se deriva hacia la ciudadanía. Si no hay ética en lo público, no se puede construir lo público. Otra de las grandes lecciones de este grupo de colombianos.
