El Everest, desnudado por el calentamiento global

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(Tomado de Courrier International. Traducción de Félix Ramos Gamiño).

 Un sherpa nepalés reúne sacos de basura recolectados en el Everest, los cuales quedaron al descubierto por el derretimiento del hielo, el 26 de mayo de 2010. AFP

Un sherpa nepalés reúne sacos de basura recolectados en el Everest, los cuales quedaron al descubierto por el derretimiento del hielo, el 26 de mayo de 2010. AFP

Sesenta años después de la primera ascensión a la célebre cumbre, el Techo del Mundo sufre, más que nunca, los efectos del cambio climático. Está a punto de perder su aura

Cuando Edmund Hillary y Tenzing Norgay escalaron el Everest, en 1953, la cresta de la cumbre estaba casi completamente cubierta de nieve y de hielo. El glaciar de Khumbu era, anteriormente, mucho más grande y espero que hoy en día. 

La parte vertical de la cresta sureste, justo debajo de la cumbre, llamada “Paso Hillary”, era el último obstáculo que tenían que enfrentar los alpinistas antes de llegar a lo alto. Sin embargo, con el calentamiento de la Tierra en los últimos sesenta años, el Paso Hillary se ha convertido en una pared rocosa que se desmorona.

“Este pasaje y el camino para llegar a él, a partir de la cumbre sur, estaban cubiertos de nieve. La roca no se veía”, afirma David Breashears, alpinista y cineasta norteamericano. “Ahora, nuestros crampones frotan y raspan cientos de metros de roca desnuda, y la cresta nevada que Edmund Hillary escaló, ya no existe”.

David Breashears, quien muestra los efectos del cambio climático sobre la capa de hielo del Himalaya, gracias a fotografías antiguas, y recientes, explica que él ha visto la diferencia entre la primera y la quinta ocasiones en que ha escalado el Everest.

Ahora, cuando Nepal conmemora el sexagésimo aniversario de la primera ascensión al Techo del Mundo, alcanzar la cima se ha convertido casi en una rutina. Las grandes emociones asociadas a la exploración han cedido su lugar a las inquietudes anejas a las consecuencias de nuestras acciones en el planeta. Igual que el Polo Norte y Groenlandia, el Tercer Polo (como se le llama con frecuencia al Himalaya), se funde a ojos vistas.

Un récord inquietante

En la primavera de 2013, el Everest fue testigo de numerosos nuevos récords: llegaron a la cumbre la primera saudí y la primera pakistaní, así como el primer jeque árabe, la primera persona con las manos amputadas y la primera actriz nepalés –sin contar el récord de la pelea que se suscitó en la cumbre más alta del mundo.

Sin embargo, el verdadero récord lo constituye la cantidad de hielo que se ha fundido en los flancos de la montaña más alta del planeta. A decir de todos, este fenómeno ha dejado al descubierto salientes rocosos que vuelven más peligrosa la ascensión. Asimismo, la experiencia infunde más temor, dado que, con el deshielo, han quedado a la vista los cuerpos de alpinistas que han muerto en el lugar. En la primavera de 2011, Apa Sherpa llegó a la cima del Everest por vigésimo primera ocasión, para batir su propio récord. “Desde mi primera ascensión, en 1990, afirma, poco a poco he visto cómo se funde el manto nevado. Las antiguas pendientes heladas son ahora pura roca”.

A principios de mayo, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera alcanzó su más alto nivel en cuatro millones de años: esto es, 400 partes por millón (ppm). Un nuevo estudio ha mostrado que los glaciares que bajan a lo largo del Monte Everest han perdido 13 por ciento de su masa a lo largo de los últimos años.

Los residuos develados

Tradicionalmente, en la época de los primeros ascensos, los alpinistas preferían atacar en primavera las cumbres de más de ocho mil metros, porque las temperaturas eran menos inclementes y había menos viento. Sin embargo, con los progresos de los equipos y la ropa de alpinismo, fueron muchos los que prefirieron el otoño, una estación menos popular, debido a la corriente de chorro que azota la cumbre con una violencia increíble. En la actualidad, dado que la temporada de lluvias se ha trastornado, parece que los alpinistas han vuelto a preferir la primavera. 

Apa Sherpa, quien puso fin a su carrera de alpinista en 2011, se preocupa por aquellos que deberán llegar a la cumbre en condiciones meteorológicas inestables, y pasando por un camino rocoso. “Las avalanchas, las grietas y las caras rocosas al descubierto reemplazan con frecuencia a los antiguos campos de nieve”, afirma. Además, el derretimiento acelerado en las paredes de la montaña pone al descubierto toda clase de desechos dejados por los alpinistas: botellas de oxígeno, ropa, tiendas de campaña e incluso restos humanos. Desde 2008, la sociedad Asian Trekking, con base en Katmandú, ha propuesto iniciativas para solucionar este problema, [e incluso ha organizado las famosas “Expediciones Eco Everest”, dedicadas a recoger desechos].

Aun cuando el hielo del Himalaya alimenta grandes ríos de Asia, y abastece de agua a mil 500 millones de personas, son muy pocos los estudios detallados que se han llevado a cabo para comprender la forma en que el cambio climático terminará por afectar al agua almacenada en forma de hielo en estas montañas.

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