Luis E. Todd
Me parece necesario comentar, especialmente en esta época, sobre la necesidad de una alta prioridad en conservar el medio ambiente, porque si no lo hacemos, nuestros hijos y otros seres vivos están condenados a grandes problemas y deformaciones biológicas, derivando en una vida tóxica dentro de la que no podrán crecer y desarrollarse plenamente.Lo anterior porque como lo hemos visto y sentido, las temperaturas del planeta están cambiando y se presume que el efecto de invernadero generado por las contaminaciones del bióxido de carbono y de otros elementos, está aumentando la temperatura de los conos polares y está generando cambios atmosféricos y climatológicos impresionantes, y de no cambiar nuestro comportamiento, posiblemente los mismos serán irreversibles.
También es conocido que en una muestra del mar del Polo Norte, se encontró mercurio y plomo, lo que quiere decir que la contaminación ha llegado a los mares más alejados del desarrollo industrial. Esto afecta no sólo a los océanos nórdicos, sino también a todas nuestras percepciones alimentarias que vengan de afuera o de adentro, pero que recogen esta tremenda contaminación.
En México tenemos problemas fundamentales en el área metropolitana de la gran ciudad, y aquí vale la pena señalar que se están haciendo grandes esfuerzos para evitarla. Sin embargo, la contaminación afecta a todas las áreas de nuestro país, pues se encuentra en los mares del Pacífico igual que en el Caribe y por supuesto, también en el Golfo de México.
En Nuevo León y particularmente en Monterrey, actualmente es el momento para planear, proponer y practicar soluciones que beneficien a la gran ciudad que nos vio nacer y que seguramente nos verá morir. No es momento para la fotografía o la simple publicidad respecto a la ecología, sino para la ciencia y para la disciplina que evite los serios problemas que la contaminación produce en cualquier ciudad. Simplemente pensemos y actuemos al no tirar la basura en la calle, pues termina en las alcantarillas, obstruyendo el paso de los drenajes, para posteriormente contribuir a la inundación de la ciudad.
En Monterrey, es recomendado pensar en reducir desde ahora el tránsito vial, y también evitar la contaminación del transporte urbano que, como es muy desordenado, no recibe la necesaria supervisión alguna sobre sus efectos en el ambiente. Es momento de repensar nuestro consumo excesivo de combustibles fósiles que dañan con sus partículas la calidad del aire que respiramos.
Por esa razón tenemos que evitar el desarrollo industrial exagerado sin control y el tránsito vial que se basa en viejos carros y camiones que no respetan el entorno ambiental, así como ampliar las líneas del metro y otros sistemas de transporte, como puede ser el uso de la bicicleta. Recordemos que Nuevo León es un gran estado y Monterrey es una gran ciudad que requiere no sólo presencia política, sino estrategias de índole científico y tecnológico con resultados viendo el futuro y no sólo un período gubernamental. Al final pienso que esta actitud de prevención nos permitirá evitar que en años venideros nuestra atmósfera esté llena de contaminantes que dañan la salud de nuestros hijos y de otras especies.
