Jorge Pedraza
Al hacer entrega de una parte importante de su obra pictórica y literaria a la Universidad Autónoma de Nuevo León, para la creación de una Sala Museo, la artista Martha Chapa señaló que la obra del artista debe comprometerse con el ideal social de la paz, la equidad y la prosperidad común, pues de otra forma resultaría incompleta. Al mismo tiempo comentó que es importantísimo tener siempre presente que en los momentos difíciles por los que atraviesa México debemos recobrar el orgullo nacional y sostener sin cortapisas nuestras ideas y trabajo en todos los frentes para que prevalezcan en cada generación los fundamentos de un México más libre, justo, profundo y eterno.
El arte –añadió— está por encima de las crisis. El arte es, entonces, fundamental, en tanto que nos da cohesión social y un futuro promisorio. Arte que es el rostro y el rastro esencial de la humanidad y, en nuestro caso, de México mismo.
El evento realizado ayer fue presidido por el doctor Jesús Áncer Rodríguez, Rector de la UANL, agradeció a Martha Chapa la generosidad de donar una parte de su obra, la cual permitió la creación de un Museo de Arte en la Biblioteca Magna “Raúl Rangel Frías”, con más de 316 piezas y 450 carpetas de su archivo personal.
CENTRO DE LAS ARTES
En el acto, el Rector Áncer anunció que en breve la UANL contará con un Centro de las Artes a través del cual se promoverán las investigaciones estéticas. En compañía de su familia y de cientos de universitarios que la acompañaron, Martha vivió ayer un emotivo momento. Ahí estaban también promotores culturales como Alejandro Ordorica, pintores, escritores, historiadores y las autoridades universitarias.
Al hacer entrega de su obra, la pintora dijo que con esta entrega de su obra, lo que busca es devolver un poco de lo mucho que ha recibido de su tierra, de esa tierra donde están sus raíces.
En el auditorio de la Biblioteca Magna “Raúl Rangel Frías” se proyectó un audiovisual con comentarios en torno a la obra de Martha Chapa, de parte de artistas como el escultor Sebastián, la escritora Laura Esquivel, los pintores María O’Higgins, Gerardo Cantú y Sergio Villarreal, entre otros.
Destacados pensadores, literatos, artistas –hombres y mujeres– han quedado cautivados más de una vez por las creaciones de Martha.
Críticos y artistas se han ocupado de la obra realizada por esta artista excepcional. Mencionaremos entre ellos a David Alfaro Siqueiros, José Luis Cuevas, Fernández Benítez, Salvador Elizondo, José E. Iturriaga, José de la Colina, Sergio Fernández, Margarita Michelena, Rufino Tamayo, Andrés Henestrosa y Paco Ignacio Taibo I.
Y no es para menos. La obra de Martha Chapa, en la que la manzana es fundamental, es reconocida y admirada a lo largo y ancho de todo el territorio nacional. Su fama ha trascendido más allá de nuestras fronteras. A la fecha ha participado en más de 250 exposiciones.
LA MANZANA DE LA CONCORDIA
Desde temprana edad se despertó en Martha la vocación artística y se entregó con pasión a la pintura en la cual su tema central ha sido la manzana.
Pero no se trata de una manzana estática, sino de una manzana que, gracias a la imaginación y su creatividad, siempre se nos presenta en nuevas circunstancias y con la más variada gama de simbolismos.
A lo largo del tiempo, la artista ha evolucionado, y no sólo la manzana, con sus más diversos significados, ocupa su atención. Tan importante es para ella pintar, cocinar o escribir, como hacer una introspección en la esencia de su ser, pues sólo a partir del crecimiento espiritual se puede madurar profesionalmente. Estos pensamientos nos explican cómo puede ser y estar tan enamorada de la vida y entregarse a ella con tanta vehemencia.
El día de ayer asistimos a este homenaje a Martha Chapa, quien es, sin duda alguna, una de nuestras figuras más destacadas.
La manzana es el universo, y Martha ha conseguido descubrir ese universo para compartirlo con nosotros en una forma generosa. La de ella es la manzana de la concordia.
A través de su obra Martha Chapa se propone también recuperar el pasado para proyectar el futuro. Descubrir quiénes fuimos para saber quiénes seremos. Así, todos los que tenemos un compromiso con la vida y el país, anhelamos un balance del presente en términos de nuestro pasado y de un futuro que sólo es posible construir a través de la cultura.
LA ALEGRÍA DE VIVIR
En la pintura de Martha está presente la alegría de vivir.
Martha Chapa es una artista de nuestros días –orgullosamente nuevoleonesa– que promueve la belleza, no sólo por la belleza en sí, sino que lo hace plenamente consciente de que, al mismo tiempo cuenta con su valor estético, la belleza cumple una importante función social, por cuanto constituye un esfuerzo más en el común empeño de elevar las metas del espíritu y mejorar la integración de nuestra sociedad.
Felicidades a Martha Chapa por este merecido homenaje y por su generosidad de donar una parte importante de su obra para la creación de este nuevo Museo Universitario en su tierra natal, en el marco de las conmemoraciones por el 80 aniversario de la creación de la Universidad de Nuevo León.
CUATRO DÉCADAS EN LA CREACIÓN Concluyo este texto con las propias palabras de la artista: “La Universidad Autónoma de Nuevo León, como parte de la celebración de su 80 aniversario, me ha conferido el honor de crear una Sala-Museo para albergar parte importante de mi obra, que decidí donar a tan ameritada institución pública de mi tierra natal. Para alcanzar esa meta que considero también un privilegio, he tenido que dedicar más de 40 largos años de mi vida en cuerpo y alma a crear”. Como ella misma dijo, esta ha sido una cita ineludible con el destino que encarna sueños cumplidos a la vez que compromisos hacia el futuro, en especial con esa institución –se refería a la UANL– que ya es una referencia obligada en el campo de la educación del país. “En todos estos testimonios dejo constancia de mi vocación, cada vez que logro un trazo afanosamente buscado, que cuando doy con una palabra hermosa, encuentro un color inusitado o descubro sabores distintos en la manzana. “Vuelvo a la vez mis ojos hacia la familia, amigas y amigos y a la comunidad universitaria con gratitud y esperanza e imagino, este espacio como la primera página de un nuevo libro o como la mordida inaugural de un fruto distinto con sabor excepcional”.
