Globalización e informática transforman al mundo

Spread the love

Patricia Liliana Cerda Pérez

En tan sólo dos décadas, globalización e informática transformaron radicalmente las relaciones entre personas y países. La velocidad de ambos fenómenos, considerados por muchos como un proceso netamente económico, ha traído efectos en todos los campos; en las relaciones de familia, en los sistemas educativos, en los medios de  comunicación social, en las estrategias militares y hasta en las relaciones amorosas y la vida política de las naciones.

Parecería que hoy la única constante fiel en todas las acciones de la vida cotidiana de individuos y sociedades es el cambio y la innovación permanente para mantenerse vigente en esta vorágine de transformaciones.

LA GLOBALIZACIÓN

La “fiebre” por el Internet, que se evidencia en la capacidad de crecimiento de este medio (más de 170 millones de usuarios en el mundo), nos lleva incluso a pensar que entre hoy y mañana tendremos profesores globales, alumnos globales, economías globales, conocimientos globales, políticos globales y, hasta amores o relaciones afectivas globales.

La informática, término creado en Francia hacia 1965, para designar todas las ciencias y técnicas de comunicación que hacen intervenir en la recopilación, manipulación y utilización de datos en orden a elaborar decisiones, hoy sólo la asumimos desde un ángulo meramente técnico, limitado a la ciencia de la aplicación de los ordenadores y de su funcionamiento.

Tenemos una nueva alfabetización en el trabajo, donde se incluye el uso eficiente de herramientas técnicas y sistemas de cómputo, el dominio mínimo de dos lenguas y la formación constante; empero, en medio de esta mediocracia  planetaria, en medio de esta comunicación revolucionaria e ilimitada, donde está todo por hacer y definir en cuanto al alcance de los problemas que estos nuevos procesos nos traen, nos hemos casi olvidado de valorar las consecuencias éticas en el mal uso de esos medios. Las novedades y atenciones se basan en las nuevas  computadoras, que sirven para “hablar y ver” al amigo, al maestro, a los padres aun si uno se encuentra en los lugares más remotos del mundo. Casi ni nos fijamos en cómo nuestra hermosa lengua española se deshace con puros términos anglosajones adaptados al castellano; no reparamos en que nuestros hijos han sustituido la biblioteca por el Internet y, algunos, ni siquiera tenemos la preocupación de ver la infinidad de basura que en los innumerables sitios web está presente.

ARMA DE DOBLE FILO

No queremos reparar que con la computadora es cierto que hoy se dirige la operatividad técnica de todos los países en sus sistemas de transporte o inteligencia; que en los quirófanos se salvan vidas y se evita mucho dolor a los pacientes con el uso del ordenador; pero que también es ésta una arma de doble filo. Con la computadora se puede también robar, extorsionar o matar con un simple botón a poblaciones enteras en guerras planetarias desiguales; con ella, se puede prostituir “cibernéticamente”, hacer sexo virtual o entrar al espantoso e ilegal campo de la pedofilia; con el ordenador, los jóvenes entran a sitios elaborados por perversos y pervertidos donde pueden informarse desde cómo se ingresa a sectas satánicas, los beneficios de las drogas y hasta manuales para lograr un “buen suicidio”, con recetas y pasos concretos que tienen que seguir al pie de la letra si uno pretende quitarse la vida. No hemos reflexionado lo suficiente para entender que el desarrollo tecnológico rebasó nuestra capacidad de asombro y valoración ética. Estamos preocupados por actualizarnos y no perdernos la última versión de “Windows” porque nos vamos a ver fuera de época, y nos hemos olvidado que no hay marcos legislativos fuertes y suficientes que ayuden a los ciudadanos a tener serenidad en casa; y si sus hijos están frente a la computadora; a que sus tarjetas no sean clonadas o sus teléfonos intervenidos.

PROMETEDOR HORIZONTE

No se trata de reducir la responsabilidad a leyes o gobiernos. La reflexión sobre ambos procesos -el globalizante y el informático-, es responsabilidad de todos. Estado, instituciones y sociedad hemos de abandonar nuestras posiciones cómodas y pasivas frente a este nuevo mundo. Debemos trabajar para analizar las bases filosófico- éticas que deben darse a esta creciente, provechosa e interesante industria. No podemos pretender dar marcha atrás al prometedor horizonte de la informática. Tampoco podemos reducir esta ciencia a una simple visión técnica. La informática como ciencia, en sus orígenes fue planeada para la toma de decisiones acertada y, para ello no se necesita ser científico o sentirse que somos un pequeño Abraham Moles en desarrollo.

CUIDADO Y REFLEXIÓN

Bastaría con que todos fuéramos más cuidadosos y reflexivos. Sería suficiente que entendiéramos que la tecnología no sustituye un buen diagnóstico de salud que sólo puede realizar un médico eficiente con o sin computadora de por medio; que el mejor alumno no es el que satura sus trabajos académicos con cifras tomadas del Internet, la mayoría de las veces de dudosa procedencia; que los periodistas “envían sus notas” más rápido, pero es el intelecto y la sensibilidad lo que nos transmite lo que está pasando en el mundo inmediato o lejano que tenemos. Si  entendemos esto, comprenderemos también que el Estado debe organizarse con investigadores y técnicos cibernéticos que detecten al crimen organizado que en bandas nacionales o internacionales utiliza la computadora para vender, drogar o prostituir a niños que van de dos hasta 15 años; que los padres de familia deben estar al tanto para que sus hijos se relacionen sanamente con sus amigos y no se pierdan hasta cinco horas –sustituyendo la televisión por la computadora- en un proceso interminable de adicción a la basura que muchas veces ahí se exhibe.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top
Spread the love