El Criticismo Kantiano como vía actual para facilitar el Aprendizaje

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LCC. Elisa Mayela González Rodríguez

René Descartes como Padre de la Filosofía Moderna, propuso una nueva manera de ver el mundo, desde el racionalismo que se basa solamente en la adquisición del conocimiento a través del uso de la razón, la cual, llamada también por los filósofos griegos como logos, es la luz que caracteriza al ser humano como ente pensante y racional, capaz de construir sus conocimientos partiendo del entendimiento mismo. Sin embargo en oposición a dicha doctrina, se encuentra el empirismo moderno promovido de forma radical por David Hume, como una corriente filosófica cuya búsqueda de la verdad se encuentra no en la razón, sino en la experiencia, es decir, son los sentidos los que le permiten al hombre conectarse con la realidad que le rodea. 

Ambas teorías sumamente valiosas y aceptadas, pese a  su antagonismo natural, son analizadas por el filósofo alemán Immanuel Kant, que partiendo de ellas, sugiere una metodología conciliadora de éstas, pero a su vez distinta, donde considera importante destacar el estudio no del objeto sino del sujeto y sus diversas formas de adquisición del conocimiento, dando lugar al criticismo como un análisis crítico de la persona como ser pensante y sus límites cognoscitivos.

De acuerdo a lo anterior y dentro del contexto educativo actual, es primordial llevar a cabo una reflexión que, partiendo desde este enfoque Kantiano,  considere si verdaderamente los métodos y las estrategias desempeñadas por el docente no solo despierten en el estudiante un interés por la unidad de aprendizaje y sus contenidos, sino que además, permitan visualizar cuales son las capacidades del aprendiz. De ahí la importancia de que el maestro evalúe detalladamente a cada alumno para saber cuál es el tipo de aprendizaje que posee (visual, auditivo, kinestésico), que edad tiene, con que conocimientos previos cuenta, etc.   De esta manera podrá con mayor facilidad captar la atención del estudiante y posibilitar el proceso cognitivo.

Desde luego esto no es una tarea fácil, hace falta una concientización plena y constante, donde el personal docente partiendo de una autoevaluación, reconozca la necesidad apremiante de actualizarse a través de cursos, diplomados, y talleres que coadyuven a modernizar y/o complementar las técnicas utilizadas en el aula, favoreciendo el desarrollo de las competencias que el alumnado requiere adquirir para su formación académica, sin olvidar que de nada sirve una planeación cuidadosa y ordenada de la clase, si no se toma en cuenta las características de los estudiantes ya que son indudablemente parte activa y fundamental de la enseñanza.

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