Una hierática mirada

Spread the love

mirada_hieratica

LCC. Elisa Mayela González Rodríguez

Al reflexionar sobre la postura generalizada que ha adoptado la sociedad en estos últimos años ante las diversas problemáticas que interfieren con la paz, bienestar y progreso general tan ansiados por los seres humanos, hemos caído en la cuenta de que se encuentra  inmersa de una inexpresividad tal en el sentido de que ya no hay un asombro para las situaciones suscitadas que se observan en la actualidad: escándalos religiosos, políticos y sociales, enfrentamientos armados, devastaciones ambientales, irregularidades y actos ilícitos por parte de sistemas que, gracias a la carencia de un código ético, impiden el orden y el crecimiento económico equitativo.

Se advierte que una persona e inclusive que un grupo social inocente  es afectado por otros individuos y la indiferencia predomina en el comportamiento de la mayoría, la pregunta es ¿Por qué surge esa impasibilidad por parte del ciudadano? Pensando en ello, podría responderse que es debido a la antigüedad y repetitividad de las adversidades vividas que en un momento dado se vuelven cotidianas por suscitarse en todas partes y de manera tan habitual que generan una costumbre por parte de la gente, además el conformismo que se da en muchos ambientes donde el pensamiento del sujeto estriba en adaptarse con demasiada facilidad a las circunstancias por más negativas que sean, injustas o de privativa considerando en ocasiones que eso es lo que merece ya sea por evitar conflictos o por la ignorancia derivada de una inadecuada o inexistente alfabetización manteniéndolo en un estado de obnubilación.

Desde luego que como consecuencia de lo mencionado existe una insensibilidad que ha trastocado las emociones humanas, las mismas carencias de satisfactores básicos, la violencia excesiva, el egoísmo y la intolerancia han endurecido el corazón del hombre, no es de extrañar entonces esa reacción ante las desgracias ajenas “Mientras yo esté bien que el mundo ruede” se dice a sí mismo, ensimismado en sus pensamientos y sumergido en sus propias preocupaciones concluyendo que ya tiene demasiadas como para pensar en lo que no le corresponde.

Concluyendo esta reflexión, se evoca una crisis moral  muy severa que se ha acrecentado con el transcurrir del tiempo y se relaciona en demasía con lo aquí descrito, que consiste en un desprecio hacia los valores como principios universales que regulan los actos humanos y permiten la convivencia sana como armónica entre el hombre y sus congéneres, éstos han quedado prácticamente olvidados o en el mejor de los casos son escasamente difundidos a las nuevas generaciones. Es por esto que tanto en los hogares como en las instituciones educativas deben promoverse a conciencia estos principios éticos, retomarlos y enseñarlos para formar personas sensibles, respetuosas de la naturaleza, solidarias y empáticas que muestren sus sentimientos dejando a un lado esa mirada hierática como parte de la deshumanización que perjudica a las sociedades al denigrar a las personas atentando contra su dignidad y que de seguir así, destruirá todo lo que existe en el mundo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top
Spread the love