Pepe Resortera
Para alivio de muchos, en un par de días los que mal se dicen maestros, que protestan contra la reforma educativa en la Ciudad de México, empacarán sus cosas y se regresarán a sus casas; y es que el nudo corredizo alrededor del cuello que ellos mismos han ido apretando se empezará a poner muy incómodo en las próximas horas.
Los ingenuos no han podido evitar meterse con lo más sacrosanto que tiene este País y que convoca en religiosa peregrinación a millones de mexicanos cada semana, para entonar cantos de veneración a sus ídolos a los que piden grandes milagros y que reproducen en fetiches y en colores que usan como reliquias veneradas.
Los maestros se metieron con el fútbol y la afición no perdona.
La causa que defienden los seudoeducadores está perdida porque en la exageración de su rabia exhibieron a los legisladores como cobardes que tuvieron que salir huyendo del Congreso ante sus amenazas. Solo en una ocasión había sucedido esto antes y en ese entonces estábamos en guerra e invadidos.
El haber evidenciado el déficit de agallas que tienen nuestros Diputados y Senadores, y provocado que la opinión pública les eche en cara que fueron sometidos y obligados a posponer las leyes secundarias de la reforma educativa, hará que nuestros autonombrados próceres nacionales se envalentonen y a mitad de la siguiente semana sacarán el pecho y las reformas educativas pendientes; para mostrar que son machitos.
Mientras tanto, los patrocinadores de los vándalos empezarán a silbar y a dirigir su mirada hacia el cielo, con la esperanza de que cuando vuelvan su vista al Zócalo los energúmenos hayan desaparecido. Lo anterior porque el costo político es demasiado alto para personajes como el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, que no ha querido tocar a estos delincuentes ni con el pétalo de una rosa, mientras crece el reclamo furibundo de los capitalinos por verse secuestrados en embotellamientos infernales.
Por otra parte, su principal patrocinador Gabino Cué, gobernador de Oaxaca, le resulta sumamente complicado seguir alimentándolos e intentará darles su quincena a escondidas, pero lo más probable es que la use como zanahoria, junto con un bono especial, mientras tira del hilo de la verdura para que lo sigan a su estado.
Claro que tendrá que amagar con que no les dará el dinero, los maestros se alebrestarán más, y para mostrar que: “¡A ellos se les respeta!” seguirán un par de días más en el D.F. pero luego formaditos, como las ratas de Hamelin, seguirán al Gobernador que feliz les dará su cheque completito, no importando que en vez de trabajar se hayan dedicado a delinquir.
El patrocinio de Cué es insostenible porque los maestros lo han dejado a nivel nacional como un imbécil que paga para que le peguen, en tanto que ellos tiran por los suelos la imagen del estado y lo hacen ver como un pusilánime que solamente está esperando que le truenen los dedos para correr a someterse a sus designios… y levantarles tiendas de campaña marca Coleman con el propósito de que fastidien a los demás decentemente, O sea ¿Qué es eso de andar levantando campamentos con plásticos y cartones?.
A la izquierda le urge que regresen a sus pueblos porque a pesar de ser unos incendiarios ahora son estopa mojada, o sea, ya no sirven de carne de cañón para azuzar el descontento en todas las megamanifestaciones que vienen. Sumarlos es desprestigiar cualquier causa.
Estos tipos han atentado contra la niñez por cerca de 30 años, han podrido el intelecto de millones de niños, han secuestrado a los gobiernos locales, han desafiando a la Federación, han atentado contra la libertad de tránsito de los mexicanos, han bloqueado al Congreso, lo mismo que al Aeropuerto y a las televisoras.
Pero nada de eso importa tanto como el hecho de que con su sola amenaza hicieron que el partido Pumas América se eliminará del fin de semana y se cambiara a un día laboral con todos los inconvenientes que esto tiene.
La afición no se levantará contra ellos, ni siquiera protestará, pero sí rumiará su descontento que se mantendrá latente para alimentar millones de conversaciones en las que se linchará mediáticamente a los desalmados.
A más tardar en una semana, cientos de trabajadores de limpieza del Gobierno del Distrito Federal le darán una aseada al Zócalo de la Ciudad de México, mientras que algunos de estos empleados no podrán evitar pensar que están preparando el escenario para los nuevos campamentos de renovados revoltosos… Pero los seudoeducadores de Oaxaca ya se habrán ido.
No se necesita tener una bola de cristal para saber que esto pasará, solo entender que tenemos un serio problema nacional: Nos aqueja una crónica torcedura de prioridades.
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