El precio de ser un miserable

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MEXICO-MINERA DERRAME

Pepe Resortera

El crimen era tan grave y la mentira tan burda que pensé el villano sería castigado de manera inmediata… pero al monitorear el comportamiento de las acciones de Grupo México me di cuenta que vivíamos una nueva historia en la que el truhán triunfaría

En este País ser un miserable, me refiero por supuesto en el aspecto moral, resulta un buen negocio porque con eso se licencia el verter 40,000 metros cúbicos de ácido en el río Sonora, contaminándolo por 200 kilómetros, matando toda la vida en él, dañando a miles de seres humanos… y salir tan campante.

Lo peor es que ante una situación tan grave, Grupo México, al clásico estilo de los malos de las películas, mintió para tratar de eludir la responsabilidad, dijo que el derrame de ácido de una de sus minas el pasado 6 de agosto, se provocó por lluvias. Precipitaciones que solo existieron en la mente de los directivos de esta compañía.

Además la empresa avisó con retardo del accidente y evitó, cuanto pudo, pagar los daños.

La lógica dictaba que la exhibición de su irresponsabilidad golpeara a la empresa, pero el día que se dio a conocer el derrame tóxico su acción cayó apenas un 0.06 por ciento y, en este momento que escribo, apenas tiene una disminución de un 3.6 por ciento con respecto al día previo al accidente, o sea un comportamiento muy normal.

Las bolsas de Valores del mundo son las modernas bolas de cristal en las que puedes anticipar el futuro: un derrocamiento, el éxito de un bombardeo… porque los buitres de Wall Street, y carroñeros de otras partes del mundo, hacen movimientos milimétricos en sus gráficas de ganancias que delatan en seguida hacia dónde va la cosa.

Fue así como la gente del dinero nos dijo, muy claramente, que estaban seguros de que Grupo México se carcajearía de las sanciones que le pudieran imponer y saldría indemne del ecocidio que provocó.

Pensé entonces que el castigo, por lo menos, le vendría del desprestigio que su irresponsabilidad le arrojaría y me imaginaba las salas de Cinemex, su cadena de cines, vacías y a Greenpeace iniciando un boicot contra esta marca, pero no pasó.

Este caso ha provocado mucha indignación y poca acción, pero lo grave es que, con esa torpe actitud de quejarnos mucho y hacer poco, solo nos queda esperar el próximo mega desastre provocado por un rufián que reirá por dentro sabedor de que escuchara mucho ladrido sin sufrir ninguna mordida.

Ante el triunfo de los villanos muchas personas alzan los hombros y se repiten a sí mismos y a los demás, que el mundo es injusto y hay que aceptar esta realidad. El hecho es que volvemos más injusto este mundo cuando nos volvemos cómplices de los malos al tolerar el daño que provocan.

Muchas personas, que indignadas han criticado la deshonestidad de Grupo México, este fin de semana acudirán a Cinemex para ver una película en la que los superhéroes triunfarán frente a los rufianes en un mundo en el que los ecocidas, que envenenan ríos y le quitan el sustento a miles de campesinos (porque en Sonora no pueden usar el agua contaminada) reciben su merecido.

Entonces se sentirán muy satisfechos de que los malos no se salgan con las suya, de que ser un miserable tenga un alto precio.

http://wp.me/pNSkO-Lo6

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