Lorenzo Milani

Spread the love

Por Ismael Vidales Delgado/ ividales@att.net.mx

Lorenzo Milani, nació el 27 de mayo de 1923, en Calenzano, población de Florencia, durante el fascismo de Benito Mussolini. Sus padres pertenecieron a la burguesía rica y culta de la época.

Fue ordenado sacerdote en 1949.

Creó “La escuela de Barbiana”

Murió en Florencia a la edad de 44 años, víctima de un cáncer linfático, el 26 de junio de 1967.

Tras su fallecimiento, fue propuesto para canonización, pero todo indica que su expediente está archivado.

Recién ordenado sacerdote fue asignado a Calenzano, su pueblo natal.

Seguramente cuando Milani llegó a su parroquia lo primero que se preguntó fue: ¿cómo hacer llegar la palabra de Dios a esta gente?

La respuesta fue, por medio de la educación.

Así que decidió fundar una escuela nocturna a través de la cual pudiera hacer llegar a los pobres la comprensión de la palabra.

En esta escuelita hizo fuertes críticas a la educación “que aprobaba a los ricos y expulsaba a los pobres”, lo cual incomodó a sus superiores quienes ordenaron su traslado a la inhóspita Barbiana.

Gracias a esta circunstancia y a su espíritu crítico, surge el gran objetivo de la pedagogía de Milani: ¡Dar la palabra a los pobres!

Sólo por la palabra se llega a comprender plenamente el mensaje de Dios,

Sólo por la palabra se puede fomentar el desarrollo cultural de los más desfavorecidos

Sólo por la palabra se puede llegar a realizar una auténtica lucha social que ayude a eliminar las injusticias.

Como él mismo dice: “Cuando sean hermanos míos… por una real comunidad de intereses y de lenguaje, entonces dejaré de hacer escuela y les daré solamente doctrina y sacramentos.”

Con estas acciones Lorenzo incomodó a las autoridades eclesiásticas italianas que no dudaron en desterrarlo a Barbiana, inhóspito poblado en el que sus 96 habitantes subsisten bajo unas condiciones de vida pésimas, sin carretera, sin agua y sin luz.

Llegó a Barbiana en 1954 y lejos de abandonar sus ideas educativas, creó una escuela y con ella un modelo pedagógico de educación diferencial que contiene elementos de la escuela liberadora de Paulo Freire, de la escuela activa de Rousseau y de Pestalozzi y hasta del moderno constructivismo.

Milani fue un iluminado, un visionario pedagógico.

La escuela de Barbiana, es una escuela para los pobres, con características muy peculiares, cuyo fin es dar la cultura a los más necesitados, e inculcar en ellos el pensamiento crítico necesario para que puedan decidir su propia opción vital.

En Barbiana -hasta antes de Milani-  la escuela permanecía cerrada varios meses durante el invierno ya que la maestra vivía en otro lugar.

En 1959 Milani decide abrir su escuela utilizando para ello el propio templo.

En esta escuela no hay vacaciones, ni horarios, ni recreos, se trabaja a tiempo completo, la disciplina y el orden son rígidos, Privilegia de manera especial el lenguaje como “la materia estrella” con el fin de ésta favoreciera el pensamiento crítico y la concientización de los alumnos para fortalecer su espíritu de compromiso y de lucha social.

En Barbiana se daba prioridad a los más débiles y a los más necesitados, éstos eran los privilegiados.

Al contrario de lo que ocurría en la escuela oficial, para Milani, los más lentos, pobres y desvalidos eran los mejor atendidos.

Decía Milani “Lo más justo es tratar a cada uno individualmente. Aquí todos tienen posibilidades de salir adelante, aunque el sistema oficial escolar los haya tachado ya de fracasados para el estudio.”

En Barbiana los alumnos son los propios profesores de los otros alumnos.

Los muchachos adquieren nuevos conocimientos partiendo de su experiencia personal e investigando todos los puntos de vista posibles de cada uno de los temas.

Las estrategias didácticas son simples: lectura del periódico, asambleas y debates, fomento del pensamiento crítico y autónomo.

Si los muchachos salían de Barbiana a trabajar estaban obligados  a escribir cartas a la escuela con regularidad.

Las visitas recibidas en la escuela, eran bienvenidas siempre y cuando pudieran ser entrevistadas y tuvieran algo interesante que decir.

Milani y su Escuela de Barbiana fueron visitados por algunos de los más grandes pedagogos del mundo.

Tras su deceso, la pedagogía de Milani se convirtió en todo un movimiento educativo laico y católico en Italia, que hasta hoy lleva su apellido: los milanianos.

Entre sus libros citamos: Experiencias pastorales, Carta a una Maestra, Epistolario del Padre Milani, Carta a los Jueces. Todos traducidos a varios idiomas y dialectos.

En su libro Experiencias Pastorales, Milani escribió:

“Con frecuencia me preguntan los amigos como hago para llevar la escuela y cómo hago para tenerla llena. Insisten en que escriba un método, que les precise los programas, las materias, la técnica didáctica.”

“Se equivocan de pregunta. No deberían preocuparse de cómo hay que hacer para dar escuela, sino de cómo hay que ser… ¡No se puede explicar en dos palabras!…

Hay que tener las ideas claras respecto a los problemas sociales y políticos. No hay que ser interclasista, sino que es preciso tomar partido. Hay que arder del ansia de elevar al pobre a un nivel superior. No digo ya a un nivel igual al de la actual clase dirigente. Sino superior: más humano, más espiritual, más cristiano, más todo”.

Sin duda, la obra de Milani más difundida es Carta a una maestra. En la que denuncia la discriminación que sufren los pobres en la escuela cuando son rechazados, siendo que ellos son los que más la necesitan, “es como si un hospital curara a los sanos y rechazara a los enfermos”, decía.

De su libro Carta a los jueces destacamos el siguiente párrafo:

“Yo no puedo decir a mis muchachos que el único modo de amar la ley es obedeciéndola. Lo que puedo decirles es que deberán tener las leyes de los hombres en tal consideración que deberán observarlas cuando sean justas, es decir, cuando sean la fuerza del débil. Cuando por el contrario vean que no son justas, es decir, cuando sancionen el abuso del fuerte, deberán luchar para cambiarlas…”

“Hay que tener el valor de decir a los jóvenes que todos somos soberanos, con lo cual la obediencia no es ya una virtud, sino la más engañosa de las tentaciones; que no crean poder escudarse con ella ante los hombres ni ante Dios; que es preciso que cada uno se sienta el único responsable de todo.”

En 1997, treinta años después de su muerte, la RAI estrenó la miniserie El profesor de Barbiana, protagonizado por Sergio Castellito, que encarna al padre Lorenzo Milani.

A pesar de la muerte de Milani y de que no le importó escribir un documento conceptual de su pedagogía, ésta continúa vigente: la lucha social de las clases más desfavorecidas por intentar lograr un mundo más igual para todos.

Fueron sus valores nobles, laicos, racionales, críticos y democráticos los que le convirtieron en un gran educador que ha pasado ya a formar parte de la Historia de la Educación mundial.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top
Spread the love