La depresión como enfermedad mortal de los últimos tiempos

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MEC Gisela Aguilar Martínez

Sabemos que la alegría, el enojo, la tristeza y la euforia son estados de ánimo que manifiestan las personas, según las experiencias que pasan día a día. Todos ellos son pasajeros o bien  duran el tiempo que cada individuo quiera que esté presente en su vida. Es difícil que alguno de ellos sea permanente pero cada quien decide el tiempo para experimentarlo.

Las personas que deciden ser felices, son positivas ante cualquier eventualidad que se le presente en la vida, son capaces de saltar obstáculos y  a pesar de las caídas logran levantarse o empezar de cero. Es el estado de ánimo el que saca adelante las situaciones adversas, pues existen momentos de tristeza que sirven para sacar el carácter y seguir de pie.

Pero también existe un estado de ánimo, que lleva a un pozo sin fondo, difícil de salir y a experimentar los sentimientos más negativos; es la depresión clínica.

La depresión clínica, es una enfermedad grave y común que  afecta física y mentalmente en el modo de sentir y de pensar. La depresión  puede provocar deseos de alejarnos de la familia, amigos, trabajo, y escuela. Puede además causar ansiedad, pérdida del sueño, del apetito, y falta de interés o placer en realizar diferentes actividades. Según la OMS, se calcula que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo. La depresión es el resultado de interacciones complejas entre factores sociales, psicológicos y biológicos.

Esta puede empezar con periodos de tristeza que poco a poco empiezan a incrementarse. Los sentimientos  de soledad, falta de amor, falta de apoyo, frustración, debilidad  o hasta la tendencia a la muerte son el resultado de padecer depresión. Cada año se suicidan cerca de 800 000 personas, y el suicidio es la segunda causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años.

Una de las incongruencias de la vida es que las personas con depresión a menudo no son correctamente diagnosticadas, mientras que otras que en realidad no la padecen son a menudo diagnosticadas erróneamente y tratadas con antidepresivos.

El trastorno afectivo bipolar, es un tipo de depresión, que pasa de estar en un estado maniaco fatalista,  a estados de ánimo agradables; de estar bien a estar irritable, hiperactividad y falta de ganas para dormir.

Los casos en los que más se presenta la depresión clínica, es en las mujeres, ya que el efecto hormonal juega un papel trascendental  para la variación en los estados de ánimo, así como también se presenta al nacer un hijo o lo que conocemos como de presión post parto. En momentos de duelo por el fallecimiento de algún ser querido, el ya no sentir su presencia puede llevar a periodos largos de tristeza cayendo en la depresión.

El pasar por una liquidación o despido injustificado puede ser motivo de baja autoestima, sentir que la persona no sirve para nada, hasta intentar quitarse la vida.  En momento de detección de enfermedades como la diabetes, el cáncer, presión alta Alzheimer, tienden a disminuir los ánimos o dejar de tener interés por la vida. Incluso el abuso del alcohol y de las drogas, actúan como un depresivo en el sistema nervioso, perdiendo el control de sus acciones y tomar decisiones precipitadas.

Si se conoce a alguien que tenga más de dos semanas con algunos de estos síntomas, requiere  ayuda urgente: ¿Se siente triste, ansioso, o tiene un sentimiento de vacío permanente?, ¿Tiene sentimiento de culpa, no le encuentra sentido a su vida, o está desesperado?, ¿Tiene problemas para concentrarse, memorizar, o tomar decisiones?, ¿Se siente muy cansado, débil o sin energía?, ¿Tiene problemas para dormir? ¿Ha perdido el apetito?, ¿Se siente irritado o desesperado?  O ¿Tiene pensamientos suicidas o de muerte?, es necesario canalizarlo con personas especializadas en el tema y brindarle un tratamiento adecuado a su enfermedad.

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs369/es/

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