Gabriel Leyva
El pasado viernes 8 de Julio cuatro astronautas despegaron hacia la Estación Espacial Internacional aborde del transbordador Atlantis. El viaje fue el ultimo que el Atlantis realice, y marca el final del programa transbordador espacial de los Estados Unidos después de 30 años de uso. Es el fin de la era que cómenos cuando la Unión Soviética lanzo el satélite Spútnik en 1957. Esto no significa que los Estados Unidos abandonaran la exploración espacial, pero en el futuro dependerán de aeronaves construidas por los Rusos y los Chinos, o de la innovación privada.
El transbordador espacial es un sistema desarrollado por la NASA en 1981 para crear un sistema de lanzamiento reusable. El sistema combinaba propulsión de cohete, naves espaciales orbitales, y vehículos de re-entrada modulares. El transbordador espacial fue usado para lanzar satélites y sondas al espacio, para realizar experimentos espaciales, y para el servicio y construcciones de estaciones espaciales en 135 misiones antes de finalmente ser retirado.
Considerando la “crisis” (no es una verdadera crisis porque no hay peligro de que los Estados Unidos no encuentren quien les preste dinero, peor se ha vuelto un tema nacional de mucha importancia) financiera que está sufriendo el gobierno de Estados Unidos, puede ser fácil pensar que el programa fue abandonado por falta de presupuesto. Pero en realidad el programa espacial Americano representa solo una pequeña fracción de su presupuesto total. En un año, Estados Unidos gasta más en aire acondicionado para las tropas en Irak y Afganistán que en la NASA. Y tampoco tiene que ver con la edad y el desgaste de los materiales, ya que las partes reusable del sistema estaban diseñadas para durar hasta 100 años.
El verdadero problema con el transbordador espacial es que el diseño es fundamentalmente inseguro. Los orbitadores, las partes de la nave que están a un lado de esta, están peligrosamente expuestos al fuego y a escombros. Además el transbordador no tiene capacidad de expulsión durante los dos primeros minutos del despegue, lo cual es extremadamente peligroso para la tripulación. En 1986 el transbordador Challenger fue destruido 73 segundos después de su despegue. El accidente causo la muerte de 7 astronautas e impulso al gobierno de los Estados Unidos a crear una comisión para indagar sobre el accidente. La investigación revelo que había varios problemas de seguridad y que además el control de misión había realizado varias decisiones erróneas que llevaron a la fatal catástrofe. Pero la comisión decidió ignorar los problemas de diseño de la nave ya que el programa solo había existido por 5 años y representaba una inversión muy grande para el gobierno. En vez de tener que lidiar con convencer a una nación de seguir con un programa que era inherentemente inseguro el gobierno prefirió seguir adelante con sistema de transbordadores a pesar de sus problemas.
En el 2003 la tragedia del Challenger se repitió cuando el transbordador Columbia se despedazo cuando estaba reentrando a la atmosfera. Una vez más una comisión fue formada para investigar el accidente y esta vez los investigadores no le tuvieron piedad al diseño. Ellos concluyeron que el problema con el programa era que intentaba hacer demasiadas cosas al mismo tiempo con tal de satisfacer las necesidades y demandas de muchos grupos políticos a la vez. El transbordador estaba diseñado para ser reusable y así hacer varias misiones al año, todo esto con bajos costos de mantenimiento. Al final la complejidad de todas estas metas de diseño creó un producto técnicamente no realista y por lo tanto inseguro. Esta la razón por la cual 30 años después el proyecto por fin ha sido abandonado.
Ahora el peso de diseñar y crear nuevas naves espaciales caerá sobre países como China y Rusia y sobre compañías privadas. Ojala el fin de la era del transbordador traiga nuevas tecnológicas más eficientes y seguras que impulsen el desarrollo de la exploración espacial.
