Traducido por Alejandro Ramos de la Peña
Un nuevo robot de alta precisión que cuenta con sensores táctiles y con la tecnología flexible de control de motores, ha permitido que Japón de un paso más hacia su objetivo de proporcionar atención de alta calidad para su creciente población de personas de edad avanzada. Desarrollado por investigadores de RIKEN y Tokai Rubber Industries (TRI), el nuevo robot puede levantar a un paciente de hasta 80 kg del piso o de una silla de ruedas a una cama.
Con una creciente población de ancianos que requieren cuidados de enfermería, se proyecta que llegará a 5,69 millones en 2015. Japón se enfrenta a una urgente necesidad de nuevos enfoques para ayudar a los profesionales de cuidado personal. Una de las tareas más agotadoras para este personal, llevada a cabo un promedio de 40 veces al día, es levantar a un paciente de un colchón a ras de suelo a una silla de ruedas. Los robots son apropiados para esta tarea, sin embargo, ninguno de ellos había sido desarrollado para auxiliar en estas tareas.
En 2009, el Centro de Colaboración RIKEN-TRI para la Investigación de relaciones interactivas Robot-Humano (RTC), creo un proyecto conjunto establecido en 2007 y situado en el Parque de Ciencias de Nagoya en el centro de Japón, dio a conocer un robot llamado RIBA (Robot de Asistencia Cuerpo Interactivo), diseñado para ayudar en esta tarea. El primer robot capaz de levantar a un paciente de la cama a una silla de ruedas, estableció un nuevo rumbo en el desarrollo de la prestación de cuidados proporcionados por robots, sin embargo, las limitaciones funcionales han impedido su comercialización directa.
El nuevo robot de RTC, llamado RIBA-II, supera estas limitaciones al presentar mayor flexibilidad y funcionalidad. Un nuevo sistema de articulaciones en la base del robot y la posibilidad de flexionar el torso permiten a RIBA-II agacharse y levantar a un paciente de un futón a nivel del suelo, tarea que implica un gran esfuerzo físico para los terapistas físicos humanos y que RIBA no era capaz de hacer. RIBA-II puede llevar a cabo esta tarea gracias al desarrollo de sensores inteligentes de goma. Impresos en hojas y montados en los brazos del robot y en el pecho, los sensores proporcionan una alta precisión táctil y permiten que RIBA-II detecte rápidamente el peso de una persona al primer contacto, garantizando la seguridad del paciente.
En el futuro, los investigadores de RTC trabajarán junto con personal especializado en cuidados de enfermería para poner a prueba a RIBA-II y establecer adaptaciones que faciliten la interacción entre los terapistas y sus pacientes, al mismo tiempo que se desarrollan nuevas aplicaciones en áreas como la rehabilitación.
Artículo e imagen obtenidos de:
http://www.riken.jp/engn/r-world/info/release/press/2011/110802_2/index.html#fig02
