Ismael Vidales Delgado
Marlene va a cumplir años, su papá le prometió hacerle una fiesta para festejarla; su mamá empezó a buscar un salón, contrató a un trío de músicos, elaboró la lista de invitados y le mandó hacer un vestido especial.
Marlene dijo que no le gustaban los tríos, que prefería un conjunto moderno o “de perdido, unas cintas”, que prefería una Disco en lugar del salón y que no quería usar vestido sino unos pantalones brillantes y una blusa por encima del ombligo que se están usando mucho por sus amigas.
La mamá se molestó, argumentando que ya había trabajado mucho en los preparativos y además no iba a dejar fuera de la fiesta a sus amigas del Grupo de Oración.
Marlene lloró y lloró.
Enterado el papá, convocó a reunión de familia para conocer la situación y decidir. En vista de que Marlene y su mamá no cedían en sus pretensiones, el papá, terminó la discusión diciendo: Bueno, como no se ponen de acuerdo, simplemente ¡No habrá fiesta! Como yo soy el que la iba a pagar, no daré ni un cinco y las dos se callan y se van a dormir.
